Tráfico ve los atascos en la AP-1 inevitables

F.L.D.-J.M.
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El PSOE reconoce las molestias en fechas puntuales pero ve más ventajas que inconvenientes tras la supresión del peaje. El PP urge otro carril, tras los problemas de este pasado fin de semana

Tráfico ve los atascos en la AP-1 inevitables

Las retenciones no faltaron a su cita con la AP-1 en periodo vacacional y el pasado fin de semana, en plena operación 15 de agosto, la vieja autopista de peaje colapsó  en diferentes tramos a causa de varios accidentes. Una imagen que, desde que comenzó a ser una vía gratuita el pasado 1 de diciembre, se viene repitiendo cada vez que aumenta el tráfico de vehículos y que para técnicos, profesionales y responsables políticos confirma la necesidad de realizar mejoras estructurales como la construcción de nuevos accesos y de un tercer carril.
Los atascos como los del pasado fin de semana eran previsibles y hasta en cierta manera «lógicos» teniendo en cuenta las características de la AP-1: a mayor número de vehículos más riesgo de colapso en una vía con solo 6 salidas a lo largo de 84 kilómetros. Cualquier contratiempo en forma de accidente deriva en retenciones kilométricas. «Es algo que sabíamos que iba a pasar y que además es inevitable. Porque si hay un siniestro entre Rubena y Briviesca todos los coches que hay en la autopista no se pueden derivar a la N-I porque no hay accesos. Tanto desde la Dirección General como desde la Guardia Civil hacemos todo lo posible para que las molestias sean mínimas», defiende Raúl Galán, director provincial de Tráfico.
Se da la circunstancia de que, mientras la AP-1 alberga caravanas cada vez que se produce un accidente o se avería un vehículo, la N-I se mantiene prácticamente vacía de coches. Sin embargo, desde Tráfico no se plantean la posibilidad de desviar parte de la circulación a la vía convencional en días donde se prevé un aumento en las intensidades. «Tampoco resolvería un problema porque en el momento en el que hubiera, por ejemplo, una colisión, el atasco sería inevitable en cualquier caso», explica Galán. Asegura que desde la caída del peaje el funcionamiento de la autopista «es para estar satisfecho a pesar de estos inconvenientes que al ciudadano, lógicamente, no le hacen gracia», pero recuerda que desde el 1 de diciembre «la accidentalidad mortal ha bajado y eso es más importante».
En esa misma postura se sitúa Ángel María Vázquez, portavoz del comité de empresa de Europistas, quien puntualiza que «ha habido puentes, como el de la Inmaculada, en los que no hubo ningún problema, pero sabes que en días de mucho tráfico hay mucho riesgo de complicaciones». Cree que llegará el momento en que la situación se normalizará porque habrá conductores que optarán por la N-I en días de mucho tráfico para evitar atascos y aliviará la intensidad en la vía de alta capacidad.
ACCESOS. Los transportistas tampoco ven excesivas molestias desde que se liberó la AP-1, aunque reconocen que actualmente se circula más lento debido al aumento de vehículos en esta carretera. Sí ven urgente, no obstante, la construcción de salidas, tal y como recalca el presidente de Asebutra, José Luis Olivella. «Los accesos son muy limitados y en cuanto hay un problema da la sensación de que es una ratonera. Es algo bastante grave que esperemos que el Gobierno solucione lo antes posible».
El presidente de la Diputación y del PP provincial, César Rico, invita a «reflexionar» sobre la conveniencia de que la AP-1 cuente con un tercer carril entre Burgos y Miranda, tal y como defiende que se ha visto evidenciado este fin de semana, y apuesta por «plantearlo» al Ministerio de Fomento y a la Junta de Castilla y León, que son «quienes tienen la capacidad de resolución».
Desde el PSOE de Burgos defienden las ventajas de la liberación de la autopista, pero reconocen que son urgentes mejoras. Lo más inminente, según afirma la diputada en el Congreso y secretaria Provincial, Esther Peña, es la construcción de un tercer carril, ya que el proyecto está más avanzado: «Es obvio que es necesario y vamos a seguir reivindicándolo aunque sea nuestro propio Ministerio. Siempre dijimos que lo más importante era la seguridad y luego la accesibilidad y en esto estamos trabajando».
El alcalde, Daniel de la Rosa, también apuesta porque «se invierta en seguridad» pero recuerda que, «por suerte, los problemas que se están generando nada tienen que ver con la gravedad de los siniestros que se producían en la N-I».