La familia de Villafruela urge fecha al juicio por homicidio

P.C.P.-I.E.
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Esperan desde hace 7 meses que los Juzgados de lo Penal se turnen la causa y señalen la vista oral contra los 6 acusados de las muertes del matrimonio durante una fumigación, en mayo de 2017

Guardias civiles custodian el 16 de mayo de 2017 la casa de los fallecidos, en la que se filtró el producto tóxico por los muros de la vivienda contigua. - Foto: Alberto Rodrigo

La familia del matrimonio fallecido a causa de una fumigación en el domicilio de sus vecinos en Villafruela urge a la justicia que ponga fin a una «instrucción lenta y dolorosa» que se prolonga desde hace casi 4 años y que no hace sino ahondar en su desgracia e impedirles «descansar». El Juzgado de Instrucción de Lerma remitió en junio a los de lo Penal de Burgos la causa contra los 6 acusados de homicidio por imprudencia, que se enfrentan a una suma total de 36 años de prisión. Siete meses después, las víctimas ignoran en cuál de ellos ha caído y si se ha señado fecha de juicio, aunque se temen que con las agendas de señalamientos sobrecargadas debido a la pandemia podría demorarse incluso hasta 2022.

«El dolor está ahí y las personas que hemos perdido ya sabemos que no se recuperan nunca pero si te lo recuerdan todo el rato duele más», explica con serena crudeza Fernando, que el 16 de mayo de 2017 tuvo que despedirse abruptamente de sus padres, José Luis Maté y  María del Carmen Perdiguero, tras inhalar gas tóxico -fosfina- durante cuatro días. Se sentarán en el banquillo Francisco Javier L.S., director comercial de la empresa que fumigó el domicilio vecino al de las víctimas; José Manuel G.C., director técnico de la firma; Patricia G.B., delegada de la compañía en Valladolid; Abel. P.S., técnico responsable de la fumigación; Diego M.M., aplicador responsable, y Enrique T.F., ayudante. Tanto la Fiscalía como las acusaciones particulares piden para cada uno de ellos 6 años de prisión como autores de dos homicidios por imprudencia.

Además, reclaman cerca de un millón de euros en indemnizaciones, por lo que también está en la causa la aseguradora de la compañía que realizó la fumigación.

La fumigación comenzó el 12 de mayo y las víctimas acudieron al centro de salud de Covarrubias el día 15, con vómitos, dolor abdominal y cefalea. Al día siguiente fallecían, el hombre en casa y la mujer tras ser trasladada al Hospital Universitario. La autopsia estableció que la causa de la muerte fue envenenamiento accidental por exposición a plaguicidas. No había restos de fosfina en sus organismos, pero en las mediciones en la casa que hizo la Guardia Civil la concentración del gas triplicaba el índice que pone en riesgo la salud humana.

«Una frustración». Para el hijo de los fallecidos y el resto de la familia, cada trámite judicial, cada notificación, se clava como una aguja en sus golpeadas vidas. «Lo que queremos es acabarlo y estar más tranquilos, no que cada 4 meses, o cada 6 meses, otra vez» a recordar lo sucedido. Fernando Maté asegura sentir una gran «frustración», que se incrementa cuando ve cómo otros casos más mediáticos que ocurrieron con posterioridad al fallecimiento de sus padres ya están juzgados y sentenciados, por ejemplo el de los exjugadores de la Arandina. «Detrás hay personas, familias... En este caso y en otros, porque no creo que seamos los únicos a los que les pase esto, que habrá muchos como nosotros, todos los casos que no son conocidos mediáticamente les pasará parecido», opina.

No pretende que la muerte de sus progenitores salte a los medios de comunicación; únicamente quiere «acabar y poder descansar», insiste. «No será un punto final, porque a quien le pasan cosas de este tipo sabe que no se puede superar, sino que aprendes a convivir con el duelo, pero poner ese punto y aparte y continuar con nuestras vidas es lo que tanto yo como el resto de la familia estamos buscando».

Tampoco teme Fernando Maté el momento de enfrentarse al juicio. Todo lo contrario. «Tengo ganas de que llegue. Duele pero creo que hay enfrentarse a ello, mirar para adelante, ir avanzando e intentar sobrellevarlo como puedas», afirma mentalizado. 

A lo largo de todo este vía crucis judicial, el hijo de las víctimas sus allegados no han tenido más apoyos que el de la familia y el de despacho de abogados de Javier Sáenz de Santa María y Luis-M. Tello Sáiz-Pardo. Todo el camino lo han hecho solos. Y sienten que les tratan como un expediente, un número de asunto más. «Tal cual. Cuando hay personas, hay familias, hay un dolor detrás de todo esto, que se podría respetar un poco más», concluye Maté, aún esperanzado dar un último empujón a la causa.