Ahora jugamos todos

Álvar Sáenz
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Catorce niños, cuatro con discapacidad, participan en el Campamento Urbano de Ocio Inclusivo del Ayuntamiento

El campamento tiene este año como tema principal los juegos olímpicos, con diversas actividades psicodeportivas. - Foto: Patricia González

Aunque agosto es el mes ideal para que los más pequeños se vayan de campamentos, este es un año complicado debido a la pandemia de la COVID-19, que ha obligado a la cancelación cautelar de la mayoría de ellos. Sin embargo, para que incluso en este verano tan atípico los niños dispongan de una alternativa viable de ocio en la ciudad, el Ayuntamiento de Burgos ha puesto en marcha la cuarta edición del Campamento Urbano de Ocio Inclusivo, gestionado este año por primera vez por Aspanias Burgos, entre los más estrictos protocolos de seguridad e higiene 
Este campamento, que ha reunido a 14 niños de 6 a 14 años -4 de ellos con discapacidad- arrancó el pasado día 3 de agosto y se desarrollará hasta el día 8 de agosto en el colegio público Francisco de Vitoria, elegido gracias a sus instalaciones adaptadas para personas con movilidad reducida.
Para supervisar a los menores, se cuenta con seis monitores y para prevenir los contagios se han adoptado varias medidas, como la presencia de un auxiliar de clínica en las instalaciones, la toma cuatro veces al día de la temperatura, la limpieza de los zapatos al acceder al recinto, el uso de geles hidroalcohólicos, la desinfección de todos los materiales de juego tras su uso y la higienización diaria de las instalaciones. Y por supuesto, el uso de mascarillas es obligatorio, algo que los niños han llevado «sin ningún problema pese al calor» durante los juegos, según comenta Claudia Melgosa, coordinadora del campamento.
Precisamente el juego es una de las mejores herramientas para el desarrollo social de los menores, especialmente en un campamento cuyos objetivos son la inclusión y la igualdad, permitiendo que los niños con discapacidad puedan integrarse en el juego con niños sin discapacidades gracias a las adaptaciones. Además, los menores sin discapacidades aprenden las realidades de los niños con ellas, gracias al juego y la convivencia.
Durante este encuentro los participantes realizan juegos preferentemente en exteriores, siempre que el tiempo lo permita, además de ir de excursión, con dos salidas programadas al centro de terapia asistida con animales Mil Encinas y otra al parque de deportes de aventura La Roca.