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La red de calor prepara el salto al norte del Duero

I.M.L.
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La empresa Rebi confía en que se puedan solucionar pronto las deficiencias en el puente Bigar para usarlo como soporte para la infraestructura necesaria

La red de calor extiende sus tuberías desde la central en la calle Santander por toda la zona sur y este de la ciudad. - Foto: DB

La red de calor de la capital ribereña continúa creciendo, una vez que comenzó a proporcionar energía térmica de biomasa a los arandinos a finales del mes de septiembre de 2019. Después de más de año y medio en funcionamiento, ya hay 700 viviendas conectadas, con más de 2.000 vecinos. A los clientes del ámbito residencial se suman otros edificios sociales, como el Colegio Dominicas, la piscina municipal cubierta, el club deportivo Inacua (antiguo ADC Michelin) y la Residencia Río Duero. 

La central de biomasa que suministra a toda la red está ubicada en la calle Santander del polígono industrial Allendeduero y empezó a prestar servicio a la zona residencial más cercana, el Polígono, desde donde se cruzó la infraestructura hacia la avenida Castilla y la travesía de la N-122, para llegar hasta el centro deportivo, entonces ADC Michelin. El avance de la red de calor en el último año se ha dirigido «hacia el Hospital Santos Reyes por la avenida Teresa de Jesús Jornet y hacia el río por la glorieta Rosales hasta llegar a la calle Miranda do Douro, justo antes del puente sobre el río Duero», como explican desde la empresa Rebi Recursos de la Biomasa, con lo que «ya se encuentra implantada en toda la zona sur y oeste de Aranda», añaden.

Para poder seguir ampliando la red de calor, la infraestructura de tuberías precisa atravesar el río Duero y la empresa pretende hacerlo por el puente Bigar, aunque son conocedores de que se han detectado algunas deficiencias estructurales en este paso. «Sabemos que el Ayuntamiento está trabajando en la mejora de ese puente, dado que se han puesto en contacto con nosotros, y entendemos que con el resto de suministros que lo utilizan como soporte, para conocer nuestras previsiones y condiciones de trabajo», reconocen desde la empresa Rebi, si bien confían en la celeridad de los proyectos municipales. «Dada la importancia del mismo (refiriéndose al puente Bigar) para la ciudad y para los suministros que ya lo utilizan, entendemos que se encontrará una solución rápidamente», expresan, aunque consideran que «es más problemático para el gas o para los otros suministros que para nosotros, que nos encontramos comercializando de manera prioritaria la zona sur y oeste, donde ya estamos implantados», reseñan.

Beneficios ecológicos. La central térmica de biomasa que funciona desde la calle Santander tiene un total de 12 megavatios de potencia instalada, con los que se generan 40 millones de kilovatios de energía térmica en unas dependencias que consumen 12.000 toneladas de biomasa al año, una materia prima que consiguen en el ámbito local. Gracias a la conexión a esta red de calor de los más de 2.000 vecinos, los edificios conectados dejan de emitir 11.000 toneladas de CO2 a la atmósfera.

A estos beneficios para la calidad del aire que conlleva el uso de la biomasa como combustible, se añade que la red de calor de Aranda es la primera experiencia en España de hibridación entre una red de calor con biomasa y una central de cogeneración de energía eléctrica como la que está ubicada en la planta industrial de Michelin. Esta experiencia conjunta es un ejemplo de aprovechamiento eficiente a gran nivel que solo se puede realizar en ciudades que cuentan con redes de calor urbanas, que permiten la integración de diferentes fuentes de energía térmica. 

Esta colaboración supone un gran avance en la innovación en el sector de las energías renovables. «No existe nada igual en España hoy por hoy y es el resultado de un acuerdo al que llegó Rebi con la empresa Energy Works Aranda, propietaria de la central de cogeneración cuyo principal cliente es Michelin», destacan desde la empresa, que explican también a modo de conciencia medioambiental que «el calor residual o excedente de producción de una industria pesada en aplicaciones residenciales redunda en un mejor aprovechamiento de los recursos energéticos y el cuidado y respeto del medio ambiente por reducción de emisiones contaminantes», concluyen.