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«La solidaridad no es caridad»

R.P.B.
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«Nos preocupa lo que pueda pasar cuando dejen de tener efecto las millonarias ayudas públicas que paliaron el paro y las necesidades de durante la pandemia»

Julián Martínez Pantoja, presidente del Banco de Alimentos de Burgos. - Foto: Valdivielso

La labor que desempeña el Banco de Alimentos de Burgos es impagable. En tiempos de crisis especialmente. Su presidente, Julián Martínez Pantoja, asegura que esta es una provincia afortunada gracias a la potente industria agroalimentaria, que ha interiorizado que existen necesidades acuciantes y que, antes de desechar productos válidos para el consumo, piensan en el banco, que asiste a miles y miles de familias burgalesas cada año.

En el arranque de este año alertaron de una cronificación de la desigualdad. ¿A cuántas personas necesitadas atiende el Banco de Alimentos en Burgos?

En torno a 8.500 personas. Atendemos todas las necesidades que nos demandan a través de todo un conglomerado institucional, en torno a cien entidades, asociaciones, etc... Nosotros los atendemos de forma indirecta, pero eso no significa que no haya más personas con necesidades. No somos los únicos que atendemos necesidades en la provincia. 

Luego son muchos más quienes están en situación de precariedad.

Exacto. Y es duro. No salíamos de una crisis, aunque parecía que en 2018 los índices estadísticos empezaban a aflojar un poquito, y de repente nos encontramos con una pandemia; una crisis sanitaria que produce una gran crisis económica, social y hasta política. Y eso provocó paro. Es cierto que las millonarias ayudas públicas ayudaron a paliar la situación. Pero a nosotros nos preocupa cuando vayan a dejar de tener efecto esas ayudas, cuando los Ertes se dejen de prorrogar; cuando, de alguna manera, esas ayudas ya no palíen esas situaciones. Esa incertidumbre sí nos preocupa. Eso nos hace pensar que las cifras no serán buenas en estos años. 

Pero ahí va a estar el Banco de Alimentos...

Estamos en disposición de seguir apoyando las situaciones de necesidades alimenticias, que es nuestro papel, si bien esperamos que la situación económica mejore. Tenemos la suerte de que, en esta crisis sanitaria tan grave, elEstado ha funcionado, no como ha sucedido en países subdesarrollados. A nosotros, lo que nos debe preocupar, es cómo poner en funcionamiento el sistema para que las personas puedan recuperar su posición y su situación se alivie. Y cómo resolvemos estas situaciones de personas en exclusión para integrarlas en la sociedad. Ahí es donde está el gran secreto.

Usted siempre ha insistido en la necesidad de esa inserción e inclusión social...

El Banco de Alimentos, una vez consolidado -y el de Burgos lo está desde hace doce años, con una media de entre dos y tres millones de kilos recogidos- en su papel de recuperación de desperdicios alimentarios y de atender a las personas desfavorecidas, que está en su constitución, tiene otro objetivo: apoyar, en la medida de lo posible, proyectos de inserción.Entendemos que hay que apoyar especialmente a los jóvenes; si no les capacitamos... El futuro está en ellos, en la juventud. No podemos pensar en el progreso de la sociedad si nuestra juventud no está debidamente empoderada. Ahí es donde queremos empujar, en proyectos que puedan suponer una reinserción. Hemos iniciado, es cierto que tímidamente, una relación con la Fundación Lesmes. Luego, más decididamente, compramos una nave y se la cedimos para un proyecto de reciclaje de electrodomésticos, que tiene dos aspectos a cubrir: uno, el de la economía circular, reciclando los aparatos, y, en segundo, favorecer que podamos encarrilar a los jóvenes más desfavorecidos. 

Hay Bancos de Alimentos en otras provincias en los que están empezando a escasear alimentos. ¿Cuál es la situación del de Burgos?

Nosotros no hemos tenido, salvo puntualmente por la huelga del transporte, ningún problema. Pero nosotros tenemos la ventaja de tener una gran industria agroalimentaria. Y, sobre todo, que lleva ya unos años que ha cogido el hábito de que cualquier producto que va a desperdiciar, o que no mete en comercialización por el motivo que sea pero es apto para el consumo, lo trae al Banco de Alimentos. Hay un proyecto de ley -que es algo que llevamos años reclamando- sobre establecer protocolos de actuación en las empresas para evitar el despilfarro de alimentos. Que se tenga la obligación de que las empresas hagan donaciones a entidades como el Banco de Alimentos. Aún no es ley, pero esperamos que lo sea. Pero enBurgos podemos decir que prácticamente eso es un hecho, por lo cual nunca hemos sentido necesidades; es más, en el año 2020, en lo peor de la pandemia, llegamos a gestionar el mayor éxito en cuanto a kilos: 3,5 millones de productos gestionados. ¿Por qué? Porque la industria tenía excedentes. Y esos excedentes vinieron al Banco de Alimentos. Llegamos a enviar productos a otros bancos.La gran estructura del Banco de Alimentos de España está ahora mismo en un gran momento, en el que se reasignan muy bien los recursos. Desde Burgos atendemos la provincia, pero lo que ésta no nos demanda se envía a otros bancos.

¿Han percibido que la economía doméstica se ha resentido en los últimos meses (subida de la cesta de la compra, del combustible) y que hay menos entregas de particulares?

Las campañas que anualmente se producen para la donación directa de alimentos sin perjuicio de campañas específicas de algunas empresas que colaboran puntualmente, suponen en torno a un 10 por ciento de alimentos que puedan entrar. La GranRecogida es la que dirige Fesbal (Federación Española de Bancos de Alimentos). Nosotros nos adherimos como todos los bancos. Ahora mismo no podemos saber eso, si los incrementos en los costes nos va a suponer menos donaciones. Por ejemplo, ahora hay una campaña en Hipercor de recogida de alimentos que finalizará la semana que viene. Ahí ya detectaremos si esta realidad se va a notar.

¿Les cuesta conseguir algún producto más que otro?

Los productos que normalmente no llegan al Banco de Alimentos son los productos muy longevos: aceite, conservas... Eso es lo que las campañas nos sirven para cubrir ese tipo de productos. La industria en Burgos es muy variada, y eso se ven en nuestros almacenes. Tenemos cámaras de frío en las que hay absolutamente de todos los productos. Es verdad que hay productos que nos vienen mejor, como la leche, que alguna vez la tenemos que comprar.

Ha hecho referencia a esa Gran Recogida de alimentos. ¿Volverá a ser este año presencial?

Llevamos dos años sin que sea presencial. La Gran Recogida la dirige y organiza Fesbal. Qué ocurre. Los bancos damos nuestra opinión.En la última asamblea yo expuse la opinión del Banco de Alimentos de Burgos.Se hizo una votación y salió una mayoría en la que la opción preferida era la presencial. Pero yo no estoy tan seguro: las campañas presenciales nos producen grandes stocks de productos que quizás no necesitamos.La campaña de donación a base de dinero facilita, primero, que nos permita ir dosificando las compras y distribuyéndolas. Así lo hemos hecho estos años y nos ha venido muy bien.Es mi opinión, quizás porque elBanco de Alimentos de Burgos tiene el gran apoyo de la industria agroalimentaria; tal vez, si estuviera en otra provincia, mi opinión sería otra diferente. Pero yo prefiero renunciar a cantidad pero facilitar la gestión de productos durante todo el año siguiente.

No se les ha quedado pequeña la sede, ¿no?

No. Todavía aguantamos, sobre todo porque el producto tampoco está demasiado tiempo almacenado. La logística funciona de forma admirable y en pocos días te pueden colocar seis tráilers cargados de leche, por ejemplo. Aquí se mantiene lo que se necesita. El resto se va a otros bancos.

Lo que no les faltan son voluntarios, ¿no? Menuda labor la suya...

Muy importante, fundamental. Estamos cubiertos.

¿Existe una conciencia real en la sociedad de que hay mucha gente que necesita recurrir a un banco de alimentos o aún es necesario sensibilizar aún más en ese sentido?

La vida diaria impide a veces ver la realidad, cómo está la sociedad en su conjunto. No se piensa en ello. Pero en Burgos la gente empatiza con el sufrimiento, con la necesidad. Es cierto que es algo consustancial con la persona, pero se da. Yo digo que la solidaridad no es caridad. Es más justicia. Y cuando uno está bien es cuando los demás están bien. No somos nadie si no somos en sociedad, si no colaboramos con los demás. La gente es sensible a esta realidad, ahí está el ejemplo de Ucrania. Esto no pretende ser una crítica, pero sí que echo de menos que, en ocasiones, no sean las administraciones públicas las que coordinen determinadas iniciativas, porque la iniciativa privada y particular impulsa, pero luego hay que gestionar. Está bien que lo privado promueva, pero lo público tiene que apoyar, y el problema es que a veces la administración es muy lenta.