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Activan las inversiones en Garoña para ejecutar las exigencias del CSN

A.C. / Santa María de Garoña
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Unas 80 personas han sido contratadas desde septiembre para realizar diversos trabajos y los técnicos de General Electric han vuelto para concluir la revisión de la vasija del reactor

La bajada del nivel de agua embalsada de Sobrón ha sido aprovechada para trabajar en el canal de entrada de agua de refrigeración - Foto: A.C.

En julio de 2014, el pleno del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) emitió una exigente Instrucción Técnica que obligaba a Garoña a cumplir con 22 requisitos para el arranque de su reactor. Entonces, se interpretó que la materialización de aquellas exigencias, que significaban la inversión de hasta 100 millones de euros, según algunas valoraciones, solo sería precisa tras el informe favorable del CSN y la autorización del Gobierno, como había sido habitual en anteriores renovaciones de su permiso de funcionamiento. Pero en abril pasado, el CSN comunicó a Nuclenor que los trabajos se debían de ejecutar y eran una condición obligada para que este organismo emitiera un informe. Estas inversiones han comenzado a hacerse realidad desde el pasado mes de septiembre.
DB ha podido saber que el Consejo de Administración de Nuclenor, participada al cincuenta por ciento por Endesa e Iberdrola, decidió este verano ampliar el presupuesto de la planta del Valle de Tobalina para responder a las exigencias del CSN, aunque desde Nuclenor insisten en que «las actividades relacionadas con el cumplimiento de los requisitos solicitados por el CSN para la obtención del dictamen favorable a la solicitud de renovación del permiso de funcionamiento de Garoña nunca se han detenido».
No obstante, las inversiones se han reactivado con la vista puesta en que el CSN realice las inspecciones pertinentes y emita su informe en diciembre, como inicialmente está previsto. La contratación de cerca de ochenta personas, una cifra aportada por fuentes del sector, es una de las muestras del movimiento que desde hace semanas se vive en Garoña. En total, Nuclenor afirma que en la planta trabajan sus 254 trabajadores más «unos 200 de empresas subcontratadas». En todo caso, el número de personas que trabajan en la central varía casi a diario, porque unas contratas acaban sus tareas y otras comienzan.
Quienes han llegado hace días a la central nuclear son los técnicos de General Electric Hitachi. Está previsto que concluyan en este mes la inspección de las penetraciones situadas en el fondo de la vasija del reactor, donde se sitúan los tubos guía o accionadores de los mecanismos de inserción de las barras de control que se activan para detener el reactor de manera inmediata ante la detección de cualquiera anomalía. En 66 de estas 97 penetraciones se han detectado microfisuras o defectos y en 57 de ellas se han instalado sellos mecánicos, pero el CSN siempre ha asegurado que no ponen en peligro la seguridad de la planta y desde Nuclenor sostienen que el cambio de composición química del agua del reactor ha frenado este problema. 
Los técnicos de General Electric junto a los de Tecnatom y Nuclenor ya realizaron entre noviembre y diciembre una exhaustiva inspección de parte de estas penetraciones, pero el CSN exigió que se revisaran las 97 y esa es la tarea emprendida ahora. El pasado invierno ya también se inspeccionó la vasija para descartar defectos similares a los detectados en la central belga de Doel, así como sus componentes internos. Tras analizar nueve millones de puntos y mil horas de trabajo, el informe técnico demostró, según la información dada por Nuclenor, que «la vasija del reactor de Santa María de Garoña está en condiciones de funcionar de forma segura».
Otros trabajos que se están ejecutando en la planta son modificaciones de diseño que entraban en el informe emitido en 2009 por el CSN para la renovación hasta 2019. Entre ellas se contaba la mejora de la independencia de los equipos y cableado eléctrico que obliga a tirar decenas de kilómetros de cable nuevo. Asimismo, está en ejecución el nuevo sistema para el tratamiento de gases radioactivos o stand by gas en diversos recintos para mejorar la seguridad. Garoña también ha de cumplir con las exigencias nacidas del accidente de Fukushima.