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La cereza de Caderechas peligra con las heladas tardías

S.F.L.
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Los agricultores prevén que la floración estalle después de Semana Santa pero temen que las suaves temperaturas de estos días adelanten el fenómeno y peligre la cosecha, que viene mejor que en 2020

Algunos de los cerezos de los pueblos más bajos de Caderechas, como en Oña, ya están cubiertos con flores. - Foto: DB

«Aún es pronto para pronósticos pero las suaves temperaturas que se esperan en el Valle de Caderechas a lo largo de toda la semana no resultarán beneficiosas para los cerezos», declara Juan José Gandía, fruticultor y presidente de la Asociación de Productores y Comerciantes. El calor provoca que la floración de los árboles se adelante, poniendo así en riesgo a la fruta en el caso de que los termómetros desciendan algún grado bajo cero una vez que la yema haya brotado.

Todo apunta a que la cosecha de esta temporada será buena, mejor que la de 2020, y que el fenómeno natural vivirá su máximo esplendor la segunda semana de abril, después de Semana Santa. Aún así, una helada tardía y fuerte típica de la época del año amenazaría no solo la producción de la cereza, también la de otras frutas como la manzana o la pera. Cuanto más frío se registra, mayor porcentaje de flores congeladas, lo que significa que la recolección puede verse muy perjudicada.

La notable bajada de temperaturas durante el pasado fin de semana alertó a los productores. No obstante, los árboles apenas han sufrido daños, ya que los termómetros no sobrepasaron el grado bajo cero. «Como todavía no se ha formado el fruto no hay que lamentar pérdidas significativas. Nuestro mayor miedo es el frío y el hielo de finales de marzo y principios de abril. Es entonces cuando nos la jugamos, la época decisiva de una buena o mala cosecha», explica Gandía.

Las lluvias registradas en 2020 y la cantidad recolectada, que no superó los 150.000 kilos, generan que los árboles estén más fuertes y se formen más flores. El final del invierno permite apreciar la diferencia de las yemas, si aparece con brotes o solo con madera, que crece más puntiagudo. «Hemos comprobado que en esta temporada los cerezos se han desarrollado bien y vienen cargaditos de flor, que no podrán observarse, en principio,  hasta dentro de dos semanas, aunque dependemos al cien por cien del tiempo», afirma el productor. El año pasado hubo heladas y nieve en abril, en plena floración, y en verano se registraron temperaturas muy elevadas antes de la recogida. Estos fenómenos provocaron que el fruto rojo se quedara más mermado de lo habitual pero con la misma calidad.

Aún así, como todo lo que rodea al campo resulta imprevisible, los problemas comienzan a emerger a la misma velocidad con la que brotan las flores. En los dos primeros meses del año no se han registrado temperaturas demasiado bajas, por lo que existe el riesgo de que la floración se adelante días, sin contar con las jornadas de calor que se vaticinan. «Febrero ha sido más cálido de lo normal pero marzo se mantiene fresco. Para que el fenómeno se anticipe tiene que haber un tiempo templado durante varios días seguidos», añade.

Los expertos adelantan que la estética de los árboles cambiará como consecuencia de una climatología suave, tan poco habitual para la época del año. A pesar de que las previsiones puede variar en los próximos días se prevé que las temperaturas superen los 16 grados. «El problema no es que haga calor sino que caiga una buena helada una vez salga la flor y la queme», apostilla Gandía. Cuando el termómetro desciende a uno o dos grados bajo cero durante una o dos horas el porcentaje de yemas congeladas es reducido. Sin embargo, si se prolonga durante más tiempo el número de afectadas aumenta y puede que un 50 o 60 por ciento queden dañadas.

Zonas bajas del valle. Los árboles de la parte baja de Caderechas, que incluye pueblos como Terminón, Oña o Salas de Bureba, van más adelantados y los productores esperan que la floración pueda contemplarse durante la Semana Santa. José Ángel, oniense, y Germán, salense, explican que su producción no ha sufrido apenas daños, ya que la flor aún no ha brotado. Pese a ello, este último sí certifica que el capullo de las especies tempranas «está tocado», aunque son minoría.