1.200 jubilados al año más, cientos de jóvenes menos

G. Arce
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Ni el regreso de los inmigrantes vivido en los últimos tres años evita la cruda realidad de la provincia: por cada cien veinteañeros que empiezan a trabajar, hay 161 trabajadores que ya están pensando en la retirada

1.200 jubilados al año más, cientos de jóvenes menos - Foto: Miguel Ángel Valdivielso

Cada vez hay menos jóvenes en Burgos para cubrir las vacantes que dejan los potenciales jubilados. El desequilibrio en el mercado laboral burgalés no es nuevo, se viene arrastrando desde hace una década, pero el nuevo Informe del Mercado de Trabajo de 2020, elaborado por el Servicio Público Estatal de Empleo (SEPE),viene a confirmar que la tendencia, lejos de atenuarse, se está agravando con los años y que la llegada de inmigrantes de los últimos dos ejercicios no palia el déficit demográfico galopante que padecemos. La situación va camino de ser crítica: si no hay relevos, no hay regeneración poblacional ni de plantillas, tampoco se genera crecimiento económico, Burgos pierde atractivo y reduce sus oportunidades de futuro.

El índice de recambio de la población activa en Burgos, es decir, el que pone en la balanza a los jóvenes de entre 20 y 24 años y a los trabajadores de entre 60 y 64, está totalmente descompensado:por cada 100 jóvenes que empiezan a labrarse la vida hay 161 trabajadores con perspectivas de jubilación. La segunda cifra, las de las salidas del mercado laboral, crece a un ritmo de entre 6 y 7 puntos cada año y desde 2010 es siempre superior.

Estos números son un perfecto reflejo del envejecimiento que desangra la provincia: Los menores de 16 años suponen hoy el 13,74% de la población local, mientras que los mayores o iguales de 65 alcanzan el 23,73%. Hace una década la proporción era del 12,64% y del 15,96%, respectivamente, por lo que los jubilados casi han crecido ocho puntos porcentuales en los últimos diez años.
El último informe del SEPE, que se basa en datos de 2019 y aún no refleja el impacto de la crisis de la covid-19, constata el descenso en un solo ejercicio en 417 personas de los menores de 16 años y el aumento de los mayores de 65 en 1.155 individuos.

Así, el índice de envejecimiento local determina que por cada 100 menores de 16 años hay 173 mayores de 65. En Castilla y León son más, 199 mayores, y en el conjunto de España desciende a los 123.
En estos números tiene gran peso la mujer, cuya esperanza de vida es más alta que la de los hombres. Un dato ilustrativo: por encima de los 84 años hay el doble de féminas en Burgos que de varones, 11.828 frente a 5.995 en datos del padrón municipal utilizado por el SEPE, a fecha del 1 de enero de 2019.
migraciones. A falta de regeneración interna, la única tabla de salvación descansa en el movimiento de personas entre territorios, en las migraciones, y en el atractivo que despierte Burgos para retener población foránea.

(La información completa y los gráficos, en la edición impresa)