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El Ejército

MARTÍN G. BARBADILLO
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"¿Tiene Burgos ejército? Obviamente no, pero durante mucho tiempo la presencia militar en la ciudad solo era comparable a la eclesiástica, construyendo juntos el mito de ciudad de curas y militares"

Cuarteles de la calle VItoria, con la catedral al fondo, antes de ser demolidos en 1976. - Foto: Fede

¿Qué es? Es la institución que tienen los estados para las cuestiones relacionadas con la defensa, o el ataque, bélico.

Edad. Con la aparición de la agricultura y el sedentarismo llegó la división del trabajo y algunos se empezaron a encargar de estos menesteres. El primer resto arqueológico encontrado de una batalla prehistórica, en el Nilo sudanés, data de entre hace 12.000 y 14.000 años. Llevamos tiempo con esto.

El Ejército entonces... Sí, y, como es lógico, me está martilleando la cabeza el archiconocido tema de los británicos Status Quo In the army now.

Oh-u-oh, you're in the army... "Noooow", exacto. Pero centrémonos: el Ejército en Burgos.

¿Tiene Burgos ejército? Obviamente no, pero durante mucho tiempo la presencia militar en la ciudad solo era comparable a la eclesiástica, construyendo juntos el mito de ciudad de curas y militares.

Los mitos exageran. Bueno, pues ahí te van los datos: en 1960, sobre una población de 80.000 habitantes, 2.000 eran militares; en 1930, sobre 35.000 lo eran 3.000. En ese mismo año, solo las ciudades de Sevilla y Madrid tenían más superficie urbana que Burgos ocupada por el ejército con sus instalaciones.

Vale, me callo. Te agradezco. Esta presencia masiva deja huella en la vida de la ciudad y en sus usos y costumbres. La relación viene de lejos. El castillo, una construcción militar, coincide con la fundación de la ciudad. Posteriormente, se levantaron muchos cuarteles a partir del siglo XVIII, y desde finales del XIX y buena parte del XX fue una verdadera fiebre, acrecentada tras la Guerra Civil.

¿Y por qué aquí? Imagino que por considerarlo un punto estratégico en la defensa, como paso natural desde Francia hacia el interior de la Meseta. Además, durante años, fue capital de región militar gobernando sobre varias provincias. Pero este subidón militar acabó siendo un problema para el desarrollo urbano de la ciudad.

¿Cómo? Cuando se produjo la emigración rural en los años sesenta del siglo pasado, de la que muchísimos procedemos, la ciudad no podía crecer para cobijar a los nuevos moradores porque lo construido estaba literalmente rodeado de cuarteles. Solo hay que ver fotos antiguas para alucinar: todo el primer tramo de la calle Vitoria, el actual Complejo de la Evolución Humana, medio Gamonal, amplias zonas en el oeste de la ciudad, lugares del plenísimo centro... Todo aparecía caqui en el mapa hasta antes de ayer. Estos enclaves fueron mudándose a otras zonas o ciudades y, de paso, el Ministerio de Defensa hizo caja. Todavía quedan algunos que, a veces, siguen constituyendo una barrera dentro de la urbe que hay que rodear. Pero también han permanecido algunas joyas arquitectónicas, nulamente apreciadas, como las casas de la Barriada Militar de aires Bauhaus, la torre de ecos venecianos del antiguo Gobierno Militar, las piscinas de la Deportiva, o los barracones de piedra y ladrillo del Hospital Militar, que han sido, hace poco, escenario de una película ambientada en la Segunda Guerra Mundial.

En esta ocasión, el mito se cumple. Y se veía reflejado en la vida cotidiana, aunque uno ni se daba cuenta. Yo mismo, por ejemplo, pasaba cada día para ir al colegio por delante de Capitanía y veía a un soldado con casco blanco con la inscripción PM y una ametralladora corta en cada esquina del edificio. Era lo normal. Ya en la adolescencia-juventud, volviendo a casa de noche un sábado, según dónde vivieras podías caminar junto al muro de un cuartel, con garitas ocupadas por reclutas, durante cientos de metros, fantaseando si estabas en el lado oriental u occidental de Berlín. Desde algunas casas, al amanecer y en el ocaso, se escuchaba el toque de corneta que acompañaba al izado y arriado diario de la bandera...

Veo por dónde vas. Los nombres de las instalaciones forman parte de la memoria colectiva y tienen sonoridades como de otro tiempo: Parque de Automóviles, Veterinaria, Caballería, Intendencia, Artillería, Sementales... Parece que está uno en una ciudad del Imperio Austrohúngaro.

Bueno, era como vivir en el set de una película. Y no faltaban los extras. En generaciones pasadas, si ibas por ahí y decías que eras de Burgos alguien contestaba que lo conocía porque hizo la mili aquí. Cada año venían miles de chavales y se hacían notar. Tengo el recuerdo de ser muy pequeño y verlos pasear de uniforme por la tarde en su rato libre o haciendo autoestop en las salidas de la ciudad, con carteles de cartón indicando su destino. Después hacían lo mismo pero de "paisano", siguiendo la jerga militar. Llenaban las zonas de bares en los días de diario; era como si fuese una ciudad universitaria pero exclusivamente masculina, con el pelo corto y recogiéndose a la misma hora que los niños de 12 años. Y hay más.

Como siempre. El cénit de la presencia militar en las calles de Burgos, sin contar la Guerra Civil, fue la celebración del Día de las Fuerzas Armadas en 1983, que yo recuerdo. No era un día, fue por lo menos una semana en que la ciudad se convirtió en una especie de Disneyland castrense con todo tipo de eventos y demostraciones culminados por un desfile que recorrió, o para ser más burgaleses habría que decir "bajó", la calle Vitoria. Tanques, helicópteros, aviones, el rey... Y jugando en casa.

Espectáculo en definitiva. A día de hoy, la presencia del Ejército en Burgos no es ni la sombra de lo que fue, pero hay un par de actos, digamos festivos, donde se hacen presentes y son los protagonistas. Cada Navidad, en el claustro bajo de la Catedral, el Regimiento de Transmisiones monta, literalmente, un belén enorme visitado por ríos de burgaleses. Y, lo más curioso: hasta que la pandemia lo interrumpió, cada primer viernes de mes por la mañana se celebraba un acto frente a Capitanía en el que, al final, una banda militar interpretaba piezas de bandas sonoras. Yo les he escuchado el tema de Rocky y juraría que también el de Fiebre del sábado noche. Cuando te topas con ello por primera vez choca un poco, pero tiene su público fiel y es un signo de cómo ha cambiado el Ejército en esta ciudad.

¡Tocarán la de Status Quo! No lo sé. Igual admiten peticiones.

Si quieres parecer integrado. Llama a las zonas de la ciudad por el nombre de la instalación militar que acogieron en el pasado.

Nunca, nunca, nunca... Te asustes al pasar por determinada rotonda decorada con un cañón en medio. En teoría está inutilizado.