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El final de la pandemia potencia las operaciones sin ingreso

G.G.U.
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Unos 350 procedimientos de Cirugía General ya se hicieron el año pasado sin necesidad de que el enfermo pernoctara en el Hospital Universitario de Burgos. Suman el 22% del total

Foto de archivo de un quirófano del HUBU. - Foto: Valdivielso

Ahora que la pandemia está en una fase de aparente control -la OMS considera que ya ha entrado en la recta final- el HUBUha aprovechado para retomar temas que quedaron en suspenso con el coronavirus. La cirugía mayor ambulatoria, la que no requiere que el paciente duerma en el hospital, es uno de esos temas que han vuelto a potenciar. Así ha sucedido en Cirugía General, donde fuentes oficiales explicaron que el año pasado se empleó en unos 350 pacientes, lo cual equivale a un 21,8% del total.

Este servicio quirúrgico fue uno de los pioneros en implantarla, de la mano del ya jubilado Juan Luis Seco y en el desaparecido General Yagüe. Entre sus bondades se destaca que los pacientes suelen agradecerla porque se van antes a casa y que reduce mucho los costes sanitarios, dado que facilita la rotación de pacientes y tiene un impacto muy rápido en la lista de espera.

Teniendo en cuenta lo abultado de las demoras en el HUBU (7.663 personas a finales de septiembre y 186 días de espera media, según los datos oficiales más actualizados), había interés por recuperarla.

Pero, sin embargo, de nuevo se topó con la falta de anestesistas y personal de enfermería, que trastocó la actividad en todo el bloque quirúrgico. Así, a pesar de que el jefe de Cirugía General, Miguel Ángel Álvarez, ha manifestado siempre su voluntad de potenciar las operaciones sin ingreso, la escasez de profesionales redujo la actividad en general. Así, en todo el año pasado los cirujanos generales operaron a unas 1.600 personas y, de estas, alrededor del 22% no tuvieron que dormir en el hospital. Es un porcentaje que se quiere incrementar en próximos meses.