Observando al Mundo

Marian Peña


Reivindicando la igualdad

03/03/2021

Mucho se va a hablar esta semana sobre la celebración del 8M, que está a la vuelta de la esquina. Ante la actual situación de pandemia, las autoridades sanitarias desaconsejan las manifestaciones mientras que los movimientos feministas ya están organizando sus acciones reivindicativas. En esto, como en todo, solo hay que aplicar el sentido común para comprender que quizá en esta ocasión no sea lo más apropiado tomar las calles en masa para recordar que las mujeres seguimos luchando por participar y desarrollarnos en la sociedad en las mismas condiciones y con los mismos derechos que los hombres, lo cual no quiere decir que vayamos a dejar de reivindicarlo por otros medios, de forma individual y colectiva, yo desde este humilde rincón.
Las mujeres somos la mitad de la población del planeta y, aunque la eliminación de las situaciones de índole económica, social, cultural y política que ponen a las féminas en desventaja están en primera línea del debate público y que todas las constituciones de los países democráticos, más las declaraciones internacionales de derechos recogen la prohibición de discriminar por razón de sexo, lo cierto es que ningún país, ni siquiera los que se suponen más avanzados, ha alcanzado la plena igualdad real entre hombres y mujeres. De hecho, en el último Índice de Igualdad de Género, que hace referencia a 2020, España alcanza una nota de 72 puntos frente al 66,2 de la media de la UE y al 83,8 de Suecia, que consigue la puntuación más alta.
Al problema de fondo, este año se une el creado por la covid que no ha sido neutral en materia de género y ha puesto nuevos obstáculos e incluso ha hecho retroceder algunos de los avances ya obtenidos, si hacemos caso a los datos que hablan de incremento de la violencia de género, del crecimiento del índice del desempleo femenino y la precariedad laboral o de la vuelta a casa de las mujeres, lo que ha repercutido negativamente en asuntos como el reparto equitativo de las tareas domésticas, haciendo más difícil que salgamos del rol de cuidadoras en el que estamos encasilladas. Por todo ello, en este Día de la Mujer quizá no salgamos a las calles, lo que no quiere decir que olvidemos nuestra lucha.



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