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Burgalesas 'for' África

G. ARCE
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Se conocieron estudiando Relaciones Internacionales en Madrid; Kenia cambió su vida y su forma de entender el mundo. Fruto de todo ello nació la ONG Take Part in Africa

Andrea González es la secretaria y coordinadora de la ONG surgida en las aulas de las Universidad Rey Juan Carlos. - Foto: Jesús J. Matí­as

Andrea González se graduó el pasado jueves pasado de sus estudios de Relaciones Internacionales en la Universidad Rey Juan Carlos. Ha sido una experiencia extraordinaria, vital y rompedora, dentro y fuera de las aulas. En Madrid trabó una gran amistad con María Hernández, Irene Guilabert y la también burgalesa Valeria García, y juntas descubrieron Kenia, un paraíso cargado de belleza, humanidad, pobreza y tragedia. De esa amistad y de esas vivencias ha nacido la ONG Take Part in Africa ('formar parte de' o 'tomar parte en' África), una iniciativa que ahora opta a los Premios al Voluntariado Universitario de la Fundación Mutua Madrileña.  

Ninguna de las cuatro conocía África cuando llegaron a Madrid. Fue en el segundo año de carrera cuando a María Hernández, hoy directora de la ONG, le ofrecieron la oportunidad de acudir a Kenia en un programa de voluntariado internacional. Así llegó a la isla de Lamu, que forma parte de un archipiélago en el océano Índico pegado al continente africano y cercano a la frontera somalí, y al colegio de Twashukuru, con sus muros levantados a base de unir botellas de plástico y vidrio como ladrillos. 

«Se enamoró del lugar (que es Patrimonio Universal de la Unesco en su condición asentamiento histórico), de su gente y volvió a Madrid transformada en otra persona», recuerda Andrea González. Las amigas de universidad se contagiaron de su entusiasmo y se lanzaron a la idea de crear una ONG, «un camino muy largo y difícil que ha durado dos años, en los que hemos terminado la carrera».

«Estudiamos Relaciones Internacionales, Derecho Internacional  y Derechos Humanos pero no sabíamos como crear una organización humanitaria, todos los temas fiscales, financieros, legales, los equipos... ¡Teníamos 20 años!», recuerda Andrea, que añade que también ha sido muy complejo el «deconstruirse» ellas personalmente. «Hemos crecido en un contexto europeo, con unos valores muy occidentales que inherentemente son racistas, valores que cambiaron cuando trabajas en cooperación sobre el terreno».

Andrea acompañó a María a Kenia en diciembre de 2019 «para desarrollar el proyecto, hablar con la gente del lugar y mover hilos con otras ONG en la zona... Nos financiábamos nosotras mismas, trabajando los veranos».

Take Part in Africa sigue hoy en Lamu, en la escuela Twashukuru.  La ONGdesarrolló dos proyectos, uno de los cuales fue becado por los programas de cooperación al desarrollo de la Universidad Rey Juan Carlos. «Con el dinero que obtuvimos reconstruimos la escuela, pues durante la pandemia los niños se quedaron muchos meses en sus casas y no utilizaron las aulas, quedando el centro al antojo de los temporales y del deterioro». 

La primera fase ha permitido la rehabilitación de la escuela (nuevos pupitres, pizarras, material escolar, baños, agua corriente, incluso mascarillas y geles contra la covid-19), la creación de un espacio para los alumnos más pequeños y el vallado del centro. En la segunda fase se han levantado cuatro talleres. «En un principio iban a estar destinados a la formación de los docentes en derechos humanos pero también sumamos a las madres de los niños, algo muy importante porque uno de nuestros objetivos principales ha sido el trabajar con mujeres».

«Los talleres han sido un éxito, nos hemos centrado en temas de salud, de higiene, de enfermedades, de estigmas... Lamu tiene hoteles de 5 estrellas pero nosotras estamos en el patio trasero. No hemos tenido problemas con la población local, nos han acogido muy bien».

Esta cooperante destaca el papel clave de la mujer africana, inmersa en una cultura musulmana y suní muy tradicional. Su trabajo de campo ha estado muy ligado a los grupos locales, incentivando el autoliderazgo de los africanos.

Futuro. El futuro de Take Part in Africa está garantizado, son un equipo de casi veinte jóvenes y, de hecho, ya están trabajando en cómo financiarse en el futuro. «Hemos hecho el trabajo en la escuela Twashukuru, ahora queremos centrarnos en el empoderamiento de la mujer, en el apoyo a las madres, a las mujeres divorciadas o en situaciones de maltrato, una realidad que es muy común en este continente».  

Terminada la carrera, Andrea está «buscando lo que realmente me gusta». De entrada, oposita para conseguir una plaza en una administración exterior del Estado, una embajada o una oficina de representación. «No concibo la ONG como un plan b a mi vida o un hobbie, sino como algo que de verdad va a ser mi trabajo. Estamos más unidad que nunca. Realmente no hace falta estar en África, se puede trabajar y ayudar desde España. Queremos acercar el mundo de la cooperación a la gente como nosotras, a los jóvenes. Somos los jóvenes los que tenemos que empezar a cambiar todo por nosotros mismos. Personalmente es muy gratificante para mí».