100 años de valentía

Javier Villahizán (SPC)
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La Legión española sigue cumpliendo con honor y arrojo, un siglo después de su creación en 1920 como Tercio de Extranjeros, aquellas misiones que le son encomendadas para la salvaguardia de la paz y la lucha contra el terrorismo

100 años de valentía - Foto: Daniel Ochoa de Olza

Cánticos a la muerte, soldados que desfilan con una cabra con la barbilla mirando hacia el cielo, militares descamisados y oficiales con barba de chivo. Esa es la Legión. Un cuerpo de élite del Ejército español que levanta pasiones y sentimientos de lealtad, honor y bravura, una moneda de cambio que no se estila mucho en los últimos tiempos, pero que con tesón y disciplina se ha convertido tras 100 años de existencia en una de las puntas de lanza de las tropas españolas y una de las unidades más consideradas y eficaces de toda Europa.
A pesar de una imagen un tanto extravagante y la existencia de ciertos ideales románticos en su origen, la Legión es una de las unidades más preparadas del mundo, un destacamento que ha participado en distintos conflictos bélicos y en numerosas misiones internacionales. 
La Historia del Tercio se remonta a su participación en el conflicto del Rif y alcanza hasta el siglo XXI, con sus recientes misiones de paz por todo el planeta. Durante este siglo de vida  más de 100.000 nacionales y extranjeros han servido a España en el Tercio de Extranjeros, nombre originario de la Legión. 
El año 1920 fue una época dura para España, pues la campaña de África se llevaba consigo una gran cantidad de soldados novatos que eran enviados desde la Península con una pobre preparación militar y una baja moral para luchar contra unos aguerridos marroquíes que defendían con uñas y dientes cualquier trozo de tierra. En este contexto, el teniente coronel de Infantería y experimentado militar José Millán Astray tuvo la idea de crear un cuerpo al estilo de la Legión extranjera francesa que estuviese formado por un batallón de soldados formados, preparados y conocedores del terreno por el que se movían.    
Fue precisamente el Rey Alfonso XIII quien el 28 de enero de 2020 creó la Legión, una unidad cuyo campo de batalla sería exclusivamente el norte de Marruecos y que recibiría un entrenamiento específico para adaptarse a las duras condiciones del territorio. Pero no fue hasta el 20 de septiembre de ese mismo año cuando se alistó el primer legionario.
A partir de entonces, se inscribieron en el Tercio de Extranjeros numerosos soldados procedentes de todas las regiones de la geografía nacional. Tal fue así, que según publican el periodista Gustavo Morales y el historiador Luis E. Togores  en su reciente libro sobre la Legión el primer grupo que se alistó fueron 200 catalanes de los que Millán Astray dijo nada más verlos que «eran la flor y nata de los aventureros».
Sin embargo, el destacamento se completó con uniformados de distintas nacionalidades. Cubanos, ingleses, turcos o japoneses llegaron como voluntarios al Tercio atraídos por promesas de gloria, redención y una buena paga, además de una posible muerte en el duro campo de batalla africano.
Los objetivos de esta unidad, hoy en día vigentes, siguen siendo los de valentía y arrojo, así como ser una fuerza de choque en primera línea de fuego, la más peligrosa y la de mayor riesgo.
El salto a la fama de esta unidad tuvo lugar en 1921 cuando a consecuencia del desastre de Annual, peligraba la españolidad de la ciudad de Melilla. Tras el llamamiento de Millán Astray a los legionarios (¡Legionarios! De Melilla nos llaman en su socorro. Ha llegado la hora de los legionarios. La situación allá es grave; quizás en esta empresa tengamos todos que morir), la I Bandera de la Legión recorrió 96 kilómetros a pie en día y medio para socorrer a la actual Ciudad Autónoma. Desde entonces, el Tercio no ha dejado de ser noticia hasta la actualidad, con distintas misiones en Bosnia, Serbia, Mali, Congo, Afganistán, Líbano e Irak.