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CyL, la tercera que más gases invernadero emitió desde 1990

SPC
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El cierre de las térmicas, sin embargo, la sitúa como la cuarta que más ha reducido sus emisiones

Imagen de las emisiones a la atmósfera de una empresa de Burgos. - Foto: Alberto Rodrigo

Castilla y León es tercera comunidad que más gases de efecto invernadero ha emitido desde 1990, con el 10 por ciento del total nacional, solo por detrás de Andalucía (15 por ciento) y Cataluña (13). Así lo recoge el informe 'Emisiones de CO2 por comunidades autónomas 1990-2020', elaborado por el Observatorio de Sostenibilidad (OS), que, por otro lado, sitúa a Castilla y León como la cuarta región que más han reducido sus emisiones de CO2 desde 1990, concretamente un 33 por ciento. Una disminución que viene marcada por el cierre desde principios de la década pasada de las centrales nucleares en Castilla y León. En este sentido, solo obtienen mejores descensos Asturias (42 por ciento), Galicia (40) y Ceuta (38).

El documento publicado ayer también revela que los mayores emisores per cápita son Asturias, Navarra, Castilla y León y Cantabria, lo que coincide con el mayor peso de las centrales térmicas de carbón y las industrias pesadas en zonas poco pobladas por lo general. Cierran la tabla Madrid, Comunidad Valenciana y Andalucía; en el caso de la región madrileña, la mayor parte de la energía consumida se produce en Aragón, Asturias y Galicia.

España alcanzó su máximo de emisiones de gases de efecto invernadero en 2007, cuando emitió 354 millones de toneladas de CO2 equivalente. El pico se alcanzó primero en Melilla (1993), Ceuta (1996) y Canarias, Galicia y Navarra (2004). Las que lo hicieron más tarde son Baleares y Murcia (2008). Además, pone de manifiesto que sólo tres regiones (Andalucía, Baleares y Cataluña) cuentan con una ley autonómica de cambio climático y seis están tramitándola o a punto de hacerlo (Canarias, Castilla y León, Comunidad Valenciana, La Rioja, Navarra y País Vasco).

Menos contaminación

Por otra parte, un informe de Ecologistas en Acción pone de manifiesto como la contaminación por ozono en Castilla y León se redujo por segundo año consecutivo al caer un 23% en 2021, en lo que supone «una mejora sin precedentes de la calidad del aire», en relación al ozono troposférico, gracias a la reducción de la movilidad por la crisis de la covid-19. El documento también concluye que el 87% de la población y el 81% de la Comunidad «han estado expuestos, un año más, a unos niveles insalubres de este contaminante», ante lo que Ecologistas reclama a la Junta «medidas eficaces sobre el transporte, la industria y la ganadería intensiva».