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Sampedros de mascarilla, vacuna y esperanza

DB
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Sampedros no Sampedros. Quiero y no puedo. Todo a medio gas. Lo que quieran, pero sí se puede disfrutar de interesantes actividades estos días

Hoy abrimos los Sampedros de la mascarilla, de la distancia, de los aforos limitados, las vacunas... de la esperanza. - Foto: Alberto Rodrigo

¡Qué ganas tenemos de normalidad! De fiesta. De Sampedros. No es momento ni lugar para cebarse con todo lo mucho que hemos perdido en el último año con la pandemia, aunque sea imposible de olvidar, sino de levantar la mirada, sonreír, compartir y seguir cuidándonos. Fiesta no debe de ser sinónimo de desorden, desobediencia, imprudencia o final de las restricciones y prevenciones. Para que el gozo más importante, que es la salud individual y colectiva, sea real y duradero no debemos de olvidar que todavía queda bastante camino por recorrer. Aunque sí es cierto que la luz al final del túnel cada día se ve más reluciente y cercana.

Hoy abrimos los Sampedros de la mascarilla (a partir de mañana ya no es obligatoria en espacios abiertos siempre que haya 1,5 metros de distancia), de los aforos limitados, las vacunas... de la esperanza.

Vivamos estos días con dichas premisas por el bien nuestro y de todos, y así el año que viene la tan ansiada normalidad será palpable y disfrutable. Queremos abrazarnos, estar juntos; compartir mesa, tertulia, partido de baloncesto, partida de cartas, vacaciones con los abuelos...

Diario de Burgos, igual que no ha faltado ningún día a su cita con los lectores con toda la información relevante sobre la covid-19 y cuantos temas pudieran ser de interés, regresa hoy festero tras el obligado parón del año pasado con su tradicional suplemento de los Sampedros, un trabajo realizado entre toda la redacción para informar, animar y homenajear a algunos de los muchos protagonistas que impulsan las fiestas mayores burgalesas. 

Como ustedes saben y comprenden, son estos unos Sampedros también bautizados como ‘no Sampedros’: sin reinas nuevas, sin pregón y sin gran parte de la programación habitual. Y lo que sí se ha organizado, se ha reducido en días y en aforos. Es lo que toca, aminorar riesgos.

Pese a ello, de otra forma y con menos convocatorias, o quizá precisamente por ello, hemos de vivir estas jornadas con más intensidad, generosidad y comprensión. Hemos de recordar que la fiesta es de todos y para todos, y que una parte importante de la alegría a compartir y disfrutar la debemos portar cada uno. 

Por todo ello, por los que estamos aquí y por los que nos acompañarán siempre en el mejor de los recuerdos; y por los burgaleses repartidos por el mundo y que se acordarán con cariño de su tierra, ¡Viva San Pedro y San Pablo! ¡Viva Burgos!