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El Ayuntamiento arandino gana el pulso a la UTE en El Picón

L.N.
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El Consejo Consultivo dictamina que la adjudicataria desarrolló "un proyecto distinto" al aprobado inicialmente y concluye que procede resolver el contrato

El Ayuntamiento arandino gana el pulso a la UTE en El Picón - Foto: J. CALVO

El Consejo Consultivo de Castilla y León ha dado la razón al Ayuntamiento de Aranda de Duero frente a la unión temporal de empresas que desarrolló la urbanización de El Picón y concluye que procede resolver el contrato de estas obras. Es decir, de la parcela municipal ubicada en el polígono industrial Allendeduero en la que se celebró el Sonorama Ribera de 2019 a pesar de que en ese momento los informes técnicos eran desfavorables por "la existencia de deficiencias". 

Desde aquel agosto de 2019 hasta hoy, se han sucedido las discrepancias. Una tras otra. Consistorio y UTE frente a frente. Más de 2 años en los que ha reinado la disparidad de criterios. La adjudicataria solicitó la recepción de las obras en varias ocasiones. El Consistorio se negó. Alegó múltiples desperfectos, desde no utilizar el hormigón definido en el proyecto hasta eliminar la armadura de hierro y sustituirla por un aditivo de fibras de circonio, y pidió que se subsanaran. 

Pero no sólo eso. El Ayuntamiento arandino encargó a una consultora que elaborara una lista con todas "las patologías constructivas" que afectaban a El Picón. En el informe que entregó la firma EYPO Ingeniería se hizo constar que "los paños de hormigón no se habían encofrado previamente", que no se colocaron juntas de dilatación en los encuentros entre las losas de hormigón y los ajedrezados de adoquín... Además, en las catas se constató que no se habían vertido las cantidades de hormigón descritas en el proyecto, que "no se había impermeabilizado adecuadamente el solado destinado a albergar el hormigón" y que tampoco "se humedeció de manera adecuada, por lo que no fraguó correctamente". 

Entre unos trámites y otros, la contratista presentó una serie de alegaciones. Un informe del Técnico municipal las rechazó. Se hablaba de "numerosos vicios constructivos e irregularidades plasmadas en la totalidad de actas de comprobación de las obras". Ahora, el dictamen del Consejo Consultivo, en la línea del Consistorio, desestima las alegaciones una por una. 

No hubo recepción. En primer lugar, la UTE, compuesta por Construcciones Hermanos Riesgo, Construcciones y Excavaciones Sierra Hermanos y Electricidad Eufón, defendió que el Consistorio recepcionó tácitamente la obra una vez que se celebró Sonorama 2019. Sin embargo, el Consejo Consultivo, citando una sentencia anterior del Tribunal Supremo, concluye que "no puede existir recepción tácita cuando la Administración, pese a que la obra ya se haya puesto en servicio, ha puesto de manifiesto en reiteradas ocasiones la existencia de defectos". Algo que sí hizo el Ayuntamiento. Al comprobar que había deficiencias en El Picón, en julio de 2019, el Consistorio dio un plazo de dos meses a la contratista para que las subsanara, pero como necesitaba "con urgencia" usar la parcela para el festival, se procedió a "la ocupación previa, sin recepción formal de las obras", en los términos que recoge la Ley de Contratos del Sector Público. De ahí que ahora, el Consejo Consultivo deje claro que un requisito para que se pueda entender que se ha producido una recepción tácita "es que la obra no sea defectuosa". 

Seguidamente, el Consejo refleja un "total desajuste" entre las obras proyectadas y las realmente ejecutadas. Ni coincidían los materiales ni el procedimiento empleado. Se habla de cambios "unilaterales". ¿Resultado? Un "proyecto distinto" al aprobado. 

Finalmente, la institución establece que el Ayuntamiento ha cumplido sus obligaciones y que, incluso, ha abonado un importe superior al de las obras realmente ejecutadas. Con todos estos elementos, concluye que se ha producido "el incumplimiento de la obligación principal del contrato", lo que provoca la incautación de la garantía y una indemnización por los daños y perjuicios que hayan podido causarse el Consistorio. Daños que, como matiza la alcaldesa, deben ser patentes y reales.