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En busca de la boda perfecta

A.C.
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La medinesa Virginia Zorrilla Blanco, oficiante de ceremonias únicas y personalizadas, ha convertido su afición en una empresa que espera despegar en 2022 tras el parón de la pandemia

Virginia Zorrilla, de rojo, oficiando la boda de Olaia y Alex en el palacio San Joseren, en Neguri (Vizcaya). - Foto: Fran Llano

Virginia Zorrilla Blanco se casó en la iglesia de su pueblo, la pedanía medinesa de La Cerca. Fue andando al templo y allí ofició la ceremonia el ya fallecido canónigo de la Catedral Ricardo Gómez Villate, primo de su abuela paterna y que había unido en matrimonio a sus abuelos y a sus padres. Ese fue el toque especial de su boda, en la que recuerda que lo pasó muy bien. «Me reí muchísimo, bailé...». Aquello sucedió hace ocho años y para entonces esta joven emprendedora ya había hecho sus pinitos oficiando bodas durante la legislatura en que fue concejal del Ayuntamiento de Medina de Pomar, entre 2007 y 2011. En noviembre de 2019 se lanzó como oficiante de ceremonias bajo el nombre comercial de 'Ese día perfecto' y el pasado año, tras el parón de la pandemia, ofició seis. En 2022 ya tiene cerradas otras siete e incluso una en 2023 de una pareja que quiere tomar distancia con la covid-19 y no arriesgar. 

Durante su etapa como concejal varios amigos confiaron en ella para celebrar sus bodas civiles y casó a cinco parejas de su cuadrilla más otras desconocidas. Empezó a preparar guiones especiales, a hablar con los novios, a buscar un toque de distinción y ahí comprobó que le gustaba mucho ser oficiante de ceremonias, que también pueden servir para celebrar las bodas de plata, oro... Una vez que dejó el acta de concejal siguió ocupándose de bodas por afición hasta que unos invitados en mayo de 2019 le dijeron que estaba malgastando su talento y la condujeron a pensar seriamente en emprender.

Virginia Zorrilla es la coordinadora del Interclub de la Fundación Caja de Burgos en Medina de Pomar, pero se ha lanzado, porque ambas actividades son compatibles, al menos, por el momento. Su objetivo es llegar a doce uniones al año, pero reconoce que no tiene prisa y su único deseo es que «los clientes queden satisfechos y siga siendo un disfrute para mi, porque en eso está la esencia del trabajo bien hecho, en ir despacio». Ha trabajado, sobre todo, en Vizcaya y la ciudad de Burgos, pero entre sus próximas tareas está promocionarse y darse a conocer entre los restaurantes de Las Merindades, donde hay escenarios muy especiales para bodas.

'Ese día perfecto' ofrece la posibilidad de realizar multitud de ritos que simbolizan la unión de las parejas y tienen diversas procedencias, como el de las arenas que se entremezclan para nunca poder separarse, el celta de la unión de manos o la ceremonia del vino, entre muchas otras. También hay quien prefiere tomarse su cerveza preferida o perfilarse con un tatuaje en directo el anillo de matrimonio. Las bodas, como explica Virginia, son cada vez más personalizadas y las suyas especialmente, porque entrevista a los novios por separado de forma pormenorizada, a sus familiares y a todo aquel que vaya a participar de algún modo. Los novios pueden elegir un tono sobrio o festivo, la duración que oscila entre 40 y 60 minutos, el lugar y hasta el vestido de la oficiante. Hasta ahora sus ceremonias son un éxito y seguro que lo seguirán siendo.