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La Pasión, según los vecinos

I.P. / Burgos
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La Molina de Ubierna apenas tiene 33 habitantes, pero cuando llega Semana Santa parece florecer como los cerezos. También en Arauzo de Miel y Villalbilla de Burgos, los vecinos se vuelcan

En Villalbilla es la Cofradía de Semana Santa quien organiza la Pasión. - Foto: Jesús J. Matías

Desde hace ya varias semanas, el movimiento vecinal en los pequeñas localidades de La Molina de Ubierna, Arauzo de Miel o Villalbilla de Burgos se hace notar. Una primera reunión previa para hablar del Vía Crucis que se representa el día Viernes Santo en los tres pueblos, da paso a un sinfín de actividades porque se requiere la puesta a punto de escenarios, vestuarios, textos, megafonía, controlar que haya gente suficiente, si se repiten los papeles o si alguien no estará y hay que sustituirlo... En fin, que hay que preparar esa gran representación que tiene como escenario el pueblo y sus alrededores y no hay que dejar nada a la improvisación. Quizás lo que menos se hace es ensayar porque son tantos años que todos los actores se saben el papel al dedillo; más necesario es en el caso de los que se incorporan nuevos y tienen texto, porque soldados, plebe y otros actores tienen un papel más estático.También requieren más ensayos las bandas de músicas, en las que sí las incorporaciones suelen darse con más frecuencia.

        Si bien todas las escenificaciones tienen un gran valor por el esfuerzo de los vecinos, todas gozan de prestigio y son seguidas por miles de visitantes, destaca por el tamaño del pueblo la de La Molina de Ubierna. Con apenas 33 habitantes durante el año, ya solo en el Vía Crucis participan el doble y lo hacen, además, con gran entusiasmo y orgullo. La Pasión Viviente es una de sus señas de identidad y todo el pueblo, los que residen habitualmente, pero también los ‘hijos’ que viven fuera, no faltan a esta cita que se considera como un patrimonio local. Detrás de los Vía Crucis están las asociaciones vecinales o cofradías y la colaboración de  los Ayuntamientos.

En la Molina de Ubierna, la organización corre a cargo de la Asociación Cultural y Recreativa Peña los Chispas y se remota al año 1980, cuando el sacerdote e hijo del pueblo Félix Martínez, impulsó la idea de dar mayor realce a alguno de los Pasos de la Pasión de Cristo que se leían entre varias personas. Se trataba de hacer casi lo mismo pero memorizando los textos y representando las escenas a lo largo de un pequeño recorrido por las calles de La Molina. La idea cuajó y los vecinos se pusieron manos a la obra preparando vestuarios, textos y asignando los papeles principales a los que voluntariamente quisieron; el resto de personajes no hubo problemas para encarnarlos. Así surgió y así se ha ido engrandeciendo con el paso de los años. De aquellos 20 actores iniciales y unas pocas escenas, se ha pasado a contar con unos 60 y el recorrido se ha ido haciendo más largo y más interesante debido también a lo sinuoso del terreno, culminando en un pequeño cerro o montículo que hace aún más espectacular la Pasión.

En cuanto a los actores, entre los secundarios el movimiento ha sido más frecuente, constituyendo además la mejor escuela para preparar los papeles principales y de mayor responsabilidad. El papel de Cristo es el que más actores ha tenido, 7 diferentes. Desde hace 10  años, Cristo es Carmelo de la Fuente, pero antes pasaron José María del Olmo, el actual alcalde pedáneo de La Molina, que ahora hace de Pilatos, José Luis Cuevas o Carlos Martínez. Lucía es María y también lleva ya 8 ó 9 años haciendo ese personaje... En cuanto al vestuario, los primeros años era  algo pobre y se dejaba un poco al albedrío de cada actor siguiendo los patrones de la época. Evidentemente, al ganar la Pasión, había que mejorar vestuarios y así,  algunos trajes los confeccionaban las mujeres del pueblo y otros se alquilaban  a una casa de trajes para actores. Al año siguiente se dio un paso más y se alquilaron trajes de romanos y de sumos sacerdotes; el vestuario propio iba en aumento y se confeccionaron las ropas completas de Cristo, desde el vestuario y la capa hasta una peluca de pelo largo natural. Posteriormente, se decidió alquilar todo lo que hacía falta y así se sigue haciendo. El Ayuntamiento de la Merindad de Río Ubierna, la Junta Vecinal y una de las empresas instaladas en el municipio ayudan a costear esa representación.

No menos entusiasmo derrochan los vecinos de Arauzo de Miel, localidad que tiene 308 habitantes y que lleva representando el Vía Crucis Viviente 25 años, organizado por la Asociación El Calvario, en la que participan entre 80 y 90 personas. César Álvaro será por décima vez Cristo y Dulcinea Maté lleva toda la vida siendo María. Es tan la pasión de los participantes, todos vecinos e hijos del pueblo, y tantas las personas que se acercan al pueblo que se ha decidido no suspender el Vía Crucis aunque llueva -como un par de años- sino que se traslada al interior del templo. En cuanto al vestuario, hubo una temporada que se adquirieron todos los trajes y ahora solo se va renovando cuando hace falta. La escenificación abarca desde la Última Cena al Descendimiento y destaca la fidelidad en la representaciones de los hechos, los detalles de vestuarios, caracterización y ambientación. La Crucifixión y Descendimiento son momentos inolvidables y tienen lugar en un paraje colindante al pueblo llamado El Calvario.

En Villalbilla de Burgos también son entre 80 y 100 los vecinos que participan en el Vía Crucis. En este caso, es la Cofradía de Semana Santa quien se encarga de su organización y se aprovechan los domingos para ensayar, aunque los chavales de la banda de tambores y cornetas lo hacen 2 ó 3 días porque hay más movilidad y necesitan coger los ritmos. También los actores suelen repetir durante varios años sus papeles; así Samuel Martín lleva tres años haciendo de Cristo y Roberto Venero -que hizo 13 años de Jesús- ahora lleva tres de Pilatos, mientras que Mariola Gallo, es María. Las mujeres del pueblo hacen los trajes.

También en otras localidades como Lema y Covarrubia los vecinos participan en la Pasión.