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1.200 euros por alquilar un piso en Aranda durante el Sonorama

I.M.L.
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Los propietarios piden por una habitación más de 50 euros por día y la oferta está muy limitada a cuatro meses de la cita

Imagen de la Plaza del Trigo abarrotada durante la edición del Sonorama Ribera 2019. - Foto: Paco Santamaría

El mercado libre de alquiler a cuatro meses del inicio de Sonorama Ribera se va reduciendo al mismo tiempo que los precios se incrementan. Aquellos festivaleros que aún no tengan dónde descansar esos intensos días van a tener que reservar una media de 1.200 euros para poder contar con un alojamiento. Dependiendo de los servicios y la ubicación, el coste de dormir en una cama oscila entre los 2.500 euros para una casa con piscina para ocho personas y los 600 que piden por un apartamento con una sola habitación en el barrio de Santa Catalina.

La búsqueda a través de las inmobiliarias que prestan este servicio puede resultar infructuosa, ya que algunas ya avisan que no tienen alojamientos para esos tres días, o bien porque no trabajan con contratos para tan corto periodo temporal o porque los que tenían disponibles se han agotado. 

Otra alternativa es el alquiler de habitaciones sueltas en pisos que, o bien tienen alguna libre, o porque los propietarios del inmueble las ofrecen así. El precio que se maneja para esta opción en el mercado inmobiliario es de 50 euros por persona y día, pero algunas ya superan este valor, como una en el barrio de La Estación por 300 euros para dos personas o una muy céntrica por 72 euros por persona y noche para un mínimo de cuatro noches, que incluye kit de bienvenida, artículos de aseo, hilo musical y seguridad 24 horas como complementos.

Los veteranos en esto de alquilar sus pisos para las jornadas en las que se celebra en festival en Aranda avisan de que, según se vayan arrancando hojas del calendario, la ley de la oferta y la demanda incrementará estos precios y las opciones para elegir serán escasas, por lo que los festivaleros suelen ampliar su radio de alojamiento a las localidades cercanas, llegando incluso a plantearse hacer más de 40 kilómetros para poder descansar, aunque sea lejos del ambiente festivalero de la ciudad.