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La final que nadie quiere jugar

CARMELO PALACIOS
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La esperanza y la agonía se entremezclan hoy en el Coliseum, donde el Hereda San Pablo necesita ganar al Fuenlabrada y esperar que el Zaragoza pierda en Murcia o el Tenerife gane en Andorra para seguir en ACB

La plantilla del Hereda San Pablo, durante el entrenamiento de ayer en el Coliseum. - Foto: Alberto Rodrigo

Nadie quería jugar esta final. Ni el Hereda San Pablo ni el Urbas Fuenlabrada. Ni mucho menos los casi 10.000 aficionados que se darán cita hoy en el Coliseum para empujar al equipo a la salvación. Les tocará sufrir tanto como disfrutar. Son muy conscientes de que esta es la última bala para seguir una temporada más en la Liga Endesa y de que los azulones no dependen de sí mismos para conquistar la permanencia. Mientras confían en que los suyos sumen una victoria en casa, estarán mirando de reojo en sus móviles qué ocurre en otras dos pistas, pues el San Pablo necesita ganar y esperar que bien el MoraBanc Andorra o bien el Casademont Zaragoza pierdan en sus enfrentamientos contra el Lenovo Tenerife y el UCAM Murcia, respectivamente.

La incertidumbre será el principal ingrediente de una tarde no apta para cardíacos. Toda una temporada, todo un proyecto, todo el sueño que empezó hace cinco años con el ascenso a la ACB está en riesgo. De hecho, las estadísticas sitúan al San Pablo como el principal candidato al descenso con más de un 60% de opciones, pero a los burgaleses siempre les ha gustado desafiar a la lógica y quieren hacerlo una vez más. ¿O acaso no lo hizo cuando se metió en las semifinales de la ACB o cuando venció al AEK de Atenas en el OAKA para levantar su primera Champions?, ¿no rompió barreras al conseguir que un club modesto conquistase un triplete en menos  de un año?

Mucho ha cambiado la historia desde aquella época dorada no tan lejana, pero lo que no ha variado lo más mínimo es el apoyo masivo de la afición, que ayer 'obligó' al club a colgar el cartel de 'no hay entradas'. No habrá ni un solo hueco en el Coliseum para recibir al Fuenlabrada, que llega a las orillas del Arlanzón sabedor de que sus opciones de permanencia se reducen drásticamente si cae en Burgos. Será un duelo a vida o muerte.

Vítor Benite (d.) y Dani Díez.Vítor Benite (d.) y Dani Díez.

La presión sobre ambos equipos es tremenda y el que mejor sepa lidiar con ella tendrá mucho ganado. Paco Olmos, entrenador de los azulones, tendrá disponibles a todos los habituales de los últimos compromisos. Dani Díez no se ha recuperado a tiempo de su lesión y tanto Kristian Kullamae como Aleksej Nikolic no podrán jugar al estar ocupadas todas las plazas 'comunitarias'.

Así las cosas, el Hereda San Pablo se jugará su última baza con los mismos con los que fue a Valencia, aunque esta vez deben evitar las desconexiones porque podrían acabar siendo fatales. Se espera un choque muy duro, intenso y en el que la capacidad física y mental jugará un papel determinante. Cada equipo tratará de imponer su estilo y su ritmo de juego para tener el encuentro bajo control. Será fundamental que el San Pablo iguale el físico del Fuenlabrada y no le permita salir al contragolpe, una de sus principales virtudes junto con su acierto en el triple. El escolta Obi Emegano y el alero Leo Meindl son dos de sus grandes peligros, mientras que su principal debilidad hasta ahora ha sido la defensa, de hecho, es el equipo que más puntos recibe de la liga. En definitiva, al San Pablo le interesa manejar los hilos y que el duelo no sea anárquico.

OTRAS PISTAS. Mientras el Fuenlabrada tiene alguna opción de salvarse aunque pierda, el San Pablo necesita ganar sí o sí y esperar que el Zaragoza o el Andorra caigan. Los aragoneses visitan a la misma hora la pista del UCAM Murcia, que se está jugando entrar en el play off y no les regalarán nada. Menos teniendo en sus filas a dos exazulones como McFadden y Lima. A 700 kilómetros de allí, el Andorra recibe a un Lenovo Tenerife que pelea por evitar caer a la séptima plaza y así eludir al Real Madrid en la primera eliminatoria del play off. Lo que ocurra en esas dos canchas marcará el futuro del San Pablo.

Landry Nnoko (i.), Tarik Phillip y Maksim Salash.Landry Nnoko (i.), Tarik Phillip y Maksim Salash. - Foto: Alberto Rodrigo