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Asalto en el cielo burgalés

F.L.D.
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El Mando de Operaciones Especiales simula el rescate de rehenes españoles secuestrados en territorio hostil en el aeropuerto de Villafría. Participaron helicópteros HA28 Tigres, CH47 Chinook y un avión A-400

Villafría se convirtió ayer en la terminal vieja del aeropuerto de Tytan, un país ficticio sumergido en una fuerte inestabilidad política y económica. Cuatro miembros de las milicias insurgentes PETA secuestraron un avión con 13 pasajeros y tripulantes que volaban hacia un terreno seguro. El cielo burgalés se volvió, durante unas horas, en una zona hostil. En realidad, lleva varios días siendo el escenario de las prácticas del Mando de Operaciones Especiales. Esta unidad del Ejército de Tierra de las Fuerzas Armadas Españolas, dependiente de la División San Marcial con sede en Burgos, está llevando a cabo en la provincia el ejercicio 'Empecinado 22', una práctica de adiestramiento de sus militares en el planeamiento y conducciones de operaciones, la cual está siendo evaluada para integrarse en un grupo táctico de la OTAN. 

Los acontecimientos se precipitaron en cuestión de segundos. Los pasajeros y tripulantes del vuelo EC-JIP, aparcado frente a los hangares de la vieja terminal de Villafría, obedecían las órdenes de los secuestradores. Su objetivo, negociar con estos rehenes la liberación de presos miembros de su grupo que cumplen condena en España. Pero el Gobierno no tenía pensado ceder al chantaje. Principalmente porque tenían conocimiento de que su líder, Kbele Marchante, se encontraba en el aeródromo. Y ahí es donde entra en juego el Mando de Operaciones Especial. 

Para ganar tiempo con los secuestradores, aceptaron la primera de sus reivindicaciones: facilitar el repostaje del avión. Sin embargo, no dejaba de ser un señuelo, porque varios militares se infiltraron entre el personal técnico de la empresa suministradora de combustible. A la misma hora que empezaron estas labores con aparente normalidad, un avión A-400, de gran capacidad de carga, aterrizaba a medio kilómetro de allí, en la nueva terminal para dejar material de salvamento, como cualquier otro día. En esta ocasión, también transportaba militares. 

Ya con varias fuerzas desplegadas, comenzó el asalto por tierra y aire (...).

(Más información, en la edición impresa de Diario de Burgos de hoy miércoles o aquí)