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Una llamada inesperada

B.G.R.
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Cinco alumnas del Pintor Luis Sáez, bajo la dirección de los docentes Cristina Martínez y Rafael Tabares, protagonizan un corto sobre el uso del móvil cuando los interlocutores son los padres

De i. a d., Mónica Sanz, Mireia Urbina, Cristina Martínez, Ada da Silva, Jimena Gallo y Daniela García, en el centro donde estudian cuarto de la ESO. - Foto: Luis López Araico

Cristina Martínez es profesora de Economía pero se caracteriza por llevar la educación más allá de las aulas. Su pasión por el cine hace que acumule años de experiencia  junto a su compañero Rafael Tabares, del Juan de Colonia, llevando el mundo audiovisual a los centros de Secundaria y con él temáticas que afectan a los adolescentes para buscar su reflexión y avanzar en su aprendizaje de vida. En esta ocasión, cinco alumnas del Pintor Luis Sáez son las protagonistas de un cortometraje de dos minutos que ya puede verse en plataforma YouTube y en la web del instituto. 

El título es bastante significativo y sugiere su hilo conductor: los teléfonos móviles en la denominada generación digital y el porqué de que «nunca lo oyen cuando les llaman de su casa». La Llamada se rodó en el puente de Carnavales en la zona de Comuneros. Más de tres horas para 120 segundos que recogen un día normal en la adolescencia. Las cinco jóvenes han quedado para salir, después de pasar por el supermercado para comprar bebida. Una de ellas llega tarde. Estrena sudadera, que no pasa desapercibida para el resto. «Me la ha regalado mi abuela», explica recibiendo parabienes de la suerte que tiene. No es la única. «A ti la tuya te da 50 euros cada vez que vas a verla», contesta, a lo que la protagonista añade con cierto lamento que lleva tiempo sin ir a su casa y que últimamente está «malita».

La conversación cambia de forma radical, aunque esta última comienza a recibir llamadas de su madre que ignora, pero no así el mensaje de un amigo que las invita a su local. Al no localizarla, la madre llama a una amiga y esta le pasa directamente el teléfono. «Qué pesada», espeta sin saber lo que está a punto de ocurrir. «Ya sabes que la abuela estaba mala y se ha ido. Por fin está donde ella quería estar», dice la madre con voz quebrada.

La joven no se lo cree. Se sienta en el suelo. Llora amargamente porque se teme lo peor hasta que su progenitora cambia el tono y le dice con ironía que llame a su tía  Carmen para desear buen viaje a su abuela, que está camino de Benidorm. «Ellos no dan importancia a las llamadas de sus padres y es una forma de que aprendan con una broma», explica Martínez, quien no quería un final dramático para una historia tan cotidiana. 

Jimena Gallo, Daniela García, Ada da Silva, Mireia Urbina y Mónica Sanz son las protagonistas de este corto y, aunque aseguran que son más responsables en la vida real que en la ficción, reconocen «que la temática nos representa a todos». Al principio tuvieron reticencias a la hora de presentarse como voluntarias para el proyecto, que se ha trabajado fuera del hora lectivo, pero ahora se sienten satisfechas después de las felicitaciones de profesores, compañeros y la familia.

Reflexionan sobre el argumento y admiten que deben dar más importancia a las llamadas de sus padres. «A veces priorizamos nuestros intereses, les tomamos por pesados y al final lo que realmente hacen es preocuparse por nosotros», asevera Daniela. La experiencia les ha servido también para socializar, mientras que Martínez la califica de «gratificante» porque «va más allá del aula, se rompe la monotonía y se inculcan valores».

Han presentado el trabajo a dos concursos y, por ahora, prefieren no entrar a valorar sus posibilidades porque la competencia es enorme. Lo que ya ha conseguido esta profesora es dar la vuelta a la falta de voluntarios inicial, ya que ahora le piden que prepare otro proyecto.