Final anticipada para el Atlético

Agencias
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El conjunto colchonero necesita ganar al Lokomotiv para asegurarse la clasificación a octavos y no tener que depender de otros resultados

Joao Félix (i) y Héctor Herrera, durante el entrenamiento realizado ayer en la Ciudad Deportiva de Majadahonda. - Foto: Rodrigo Jiménez

Dos derrotas seguidas en la Champions League han dirigido al Atlético de Madrid a una ‘final’ imprevista hoy ante el Lokomotiv, en el Wanda Metropolitano, con el pase a octavos pendiente de un triunfo para no depender de nadie.
No hay más margen de error que el que le permita el Bayer, que recibe a la Juventus. Si los alemanes ganan, el Atlético debe ganar. Si pierden o empatan, al conjunto rojiblanco le bastará incluso con la derrota.
No intuía entonces el equipo madrileño una situación tan comprometida como la que asume esta noche, ni soñaba ni siquiera el Bayer con tener opciones más allá de jugar la Europa League. Entre los dos está la segunda plaza del Grupo D. La primera ya tiene dueño: la Juve.
Hay un factor, muchas veces determinante, favorable al Atlético: depende de sí mismo. También tiene el aval de jugar en su estadio, donde ha ganado 19 de sus últimos 24 compromisos europeos, y se mide a un rival inferior, al que ha doblegado en sus últimos tres duelos en año y medio.
El más cercano rememora el último gran choque de Joao Félix. Fue el pasado 1 de octubre en Moscú: abrió la victoria con un gol y provocó otro, el 0-2 final.
Un partido resolutivo del atacante. También su último gol con el cuadro colchonero, con el que ha anotado tres dianas. No marcó desde entonces en ninguno de sus seis encuentros siguientes. Es el desafío del luso y de Álvaro Morata, de nuevo el ataque del Atlético.
Habrá tres cambios en el once. Nueve encuentros después, tras un mes y medio de baja, vuelve al equipo José María Giménez, que jugará en el centro de la defensa en detrimento de Mario Hermoso. Además, Kieran Trippier y Ángel Correa retoman la banda derecha titular, con la vuelta al banquillo de Santiago Arias y de Héctor Herrera. 
El portero Jan Oblak, el central Felipe Monteiro, el lateral Renan Lodi y los medios Koke Resurrección, Thomas Partey y Saúl Ñíguez, goleador dos veces en tres duelos con los rusos y al borde de los 50 partidos en la Liga de Campeones, completan el once, con las bajas por lesión de Diego Costa, Stefan Savic, Vitolo, Sime Vrsaljko y Darío Poveda, con una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha sufrida el pasado domingo.
Enfrente, el Lokomotiv, eliminado ya de la competición  y sumido en un profundo bache de juego y resultados, viaja a Madrid sin presión y con varias bajas sensibles.
El bloque moscovita, con tres puntos, es ‘farolillo rojo’. Tuvo contra las cuerdas a la Juventus en Turín y en Moscú, pero perdió por idéntico resultado (2-1) y el Bayer Leverkusen le puso la puntilla hace dos semanas en la capital rusa (0-2).
El combinado entrenado por el septuagenario Yuri Siomin ha perdido tres partidos seguidos, dos en la Liga y uno en la Champions. Además, acumula ocho derrotas en 13 encuentros desde principios de octubre, con lo que ha caído a la quinta posición en la Liga, a 11 puntos del líder, el Zenit.
La lesión del portugués Joao Mario, un jugador que le dio un salto de calidad al equipo tras su llegada del Inter, fue un duro revés para los rusos. Se le han sumado el portero Guilherme, indiscutible en el Lokomotiv y la selección nacional, y más recientemente el lateral derecho Ignátiev.
El que se perderá el partido por acumulación de tarjetas es el pulmón del equipo, Dmitri Bárinov, que sí jugó ante el Arsenal de Tula (4-0).
Aunque encajó cuatro goles el fin de semana, Kochenkov estará bajo los palos, mientras es probable que Siomin juegue con un solo delantero y refuerce el centro del campo con el brasileño Murilo, un defensa reconvertido en medio centro.
El peligro ofensivo correrá cargo del fino zurdo ruso Alexéi Miranchuk y el empuje del todoterreno Krychowiak, futbolista polaco que militó en el Sevilla, ya que el portugués Eder está negado en ataque y el ruso Smólov no acaba de remontar el vuelo.