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Rosalía Santaolalla

Sin entrar en detalles

Rosalía Santaolalla


No solo palabras

15/07/2021

Pues claro que las palabras son importantes. Por ejemplo, si te matan a golpes mientras te llaman maricón. Hay a quien eso le parece un detalle que no determina la intención de los asesinos. En todo caso, por si fuera así, escarban y escarban en el intento de desvincular el discurso del odio que practican algunos -palabras, con toda su importancia- de la materialización más violenta que se deriva de ese discurso. Como pensando si son homófobos que no sean de los míos. Primero, que los agresores de Samuel no eran españoles. Luego, que si uno de ellos una vez se juntó con unos de ultraizquierda. Y mi favorito: que uno de los detenidos estaba cegado por su novia, a la que califican de follonera y altanera. El argumento está ya muy visto: el hombre ejecuta, pero la mala es ella. 
Claro que las palabras son importantes. Todavía resuena aquello de que se junten con quien quieran, pero que no lo llamen matrimonio. Tan dueños de la palabra se creían algunos que recurrieron la ley que permitía las uniones civiles de personas del mismo sexo, aunque eso no les impidió hacer la conga en la boda de dos señores con toda su barba (que no se habrían podido casar sin esa ley). 
Las palabras son importantes y lo son más cuando quienes las pronuncian lo hacen con un altavoz: en una tribuna periodística, en una sede parlamentaria, en una cuenta de una red social con millones de seguidores. Estábamos convencidos de que la inhumanidad tenía una medida que acabaría de una vez para siempre ante la presencia de la humanidad, se lamentaba en sus memorias Stefan Zweig cuando se refiere al surgimiento del nazismo. Ojalá se lo pensaran más de una vez los que usan las palabras para menospreciar, insultar, mentir y enfrentar intentando conseguir réditos y sin pensar en las consecuencias -que ya estamos viendo- de su discurso.