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"Hemos salvado muy bien el bombazo de la pandemia"

L.N.
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El CEO de la empresa arandina Norteña, finalista en los Premios Cepyme por sus prácticas de pago, asegura que si la solvencia económica por parte del cliente no es óptima, descarta ejecutar determinados trabajos salvo que lo abonen por adelantado

"Hemos salvado muy bien el bombazo de la pandemia" - Foto: L.N.

La premiada trayectoria de la empresa arandina Norteña, dedicada a la impermeabilización de cubiertas, esconde momentos "muy complejos", hasta el punto de rozar el cierre. Hoy, camina con firmeza gracias, según su CEO, Jorge Bermejo, a una "profunda" transformación digital.

¿Qué supone para su empresa ser finalista en los Premios Cepyme?

Siempre es bueno ser finalista o ganador de premios empresariales, más aún si son de Cepyme, donde la exigencia es máxima. Que sea en la categoría de mejores prácticas de pago reafirma nuestra seriedad con proveedores y de manera intangible también se traslada a otras áreas como RRHH porque de la misma forma que pagamos bien a proveedores, pagamos de forma seria y rigurosa a empleados y colaboradores.

¿Sobre qué pilares se sustenta su política de pagos?

En primer lugar, para poder pagar bien, la empresa tiene que cobrar bien de sus clientes y tener una tesorería sana. Nuestra política empieza estudiando a nivel económico a los potenciales clientes. A veces les tenemos que decir que no porque la solvencia económica no es óptima, salvo que paguen por adelantado… Y en otras ocasiones declinamos la venta porque hay clientes que no cumplen la ley de pagos con un plazo máximo de 60 días. Una vez que se ha ejecutado el trabajo, hay que tener un procedimiento exigente de control de cobros.

¿De qué plazos hablamos?

Nuestra empresa, por la actividad que realiza de ejecución e impermeabilización de cubiertas, se enclava dentro del sector construcción. Las empresas de tamaño mediano y grande están en unos plazos de pago que son un atentado a la lógica de las relaciones comerciales. Hablamos de 120, 180, 240, e incluso algunas por encima de 300 días, lo cual es dinamita para las pymes. Por ese motivo, nosotros no solemos trabajar con este tipo de empresas. Las pequeñas cumplen las normas del juego, al igual que las empresas industriales, que son nuestro principal cliente. En nuestro caso, las facturas relacionadas con mano de obra o colaboradores freelance se abonan en un máximo de 5 días y las de proveedores de producto u otro tipo de servicios están en una media de 29 días.

En 2019, Norteña ya fue reconocida por su transformación digital. ¿Qué acciones pusieron en marcha?

En 2011 empezamos a ser 100% digitales y desde 2012 todo nuestro equipo de gestión teletrabaja. En 2015, iniciamos una profunda transformación digital. Queríamos hacer la gestión muy automática consiguiendo ahorro de costes de estructura, con el objetivo de tener datos y su correcta interpretación de manera diaria, para tomar decisiones basadas en datos objetivos y minimizar los riesgos. La apuesta no pudo ser mejor, desde que en 2016 y 2017 se empezó a notar la transformación, los resultados de la empresa han sido mucho mejores y en algunos años excepcionales. Nos encontramos cómodos abriendo camino en lo digital, buscando siempre la excelencia en la gestión y aunque es un camino duro, nos hace ir por delante y ser menos vulnerables en tiempos de gran incertidumbre.

¿Cuánto trabajo hay detrás de todos estos reconocimientos?

Mejor no echar la cuenta de las horas y esfuerzo que hay detrás porque me daría un infarto. Lo que sí puedo decir es que me apasiona el mundo empresarial y que me divierto mucho haciendo mi trabajo. También puedo asegurar que es fruto de una visión estratégica que se consigue teniendo la mente y las orejas muy abiertas. Para eso hay que formarse continuamente en multitud de campos, leer mucho y ver poco la televisión. Conozco el mundo de la empresa y veo cosas que no me gustan. Hay demasiados pequeños empresarios que no invierten suficiente tiempo en formarse. Siento decirlo, pero se está demasiado a apagar los fuegos del día a día y no se dedica tiempo al medio-largo plazo y con esa fórmula una firma no avanza.

Sin embargo, no todo ha sido un camino de rosas...

Desde luego, hay muchos momentos muy complejos. En la anterior crisis económica estuvimos a punto de morir. De hecho, estuve dos años trabajando sin cobrar un solo euro para que a mis empleados no les faltase su nómina. Fue muy duro porque nadie vive del aire. Monté mi primera empresa con 22 años, tenía muchos pájaros en la cabeza, no hice plan de negocio, ni prospección de mercado, ni nada de nada… El golpe fue monumental. En seis meses me fundí 40.000 euros sin apenas facturar y tuve que cerrar. La decepción fue inmensa, lloré mucho, pero aprendí una grandísima lección y me quedó muy claro cuando los tres años siguientes tuve que trabajar a destajo para devolver al banco la duda contraída. El mismo día que devolví el ultimo euro empecé a hacer el plan de negocio de mi siguiente empresa.

¿Cómo les ha afectado la covid?

Con la transformación digital y el colchón financiero creado año a año de metódica gestión económica, salvamos muy bien el bombazo. Cuando llevábamos confinados menos de dos semanas elaboramos un plan estratégico de emergencia. Aplicamos duras medidas de ajuste de gastos estructurales e hicimos una prospección de las ventas que tenían visos de llevarse a cabo con clientes solventes. Viramos la labor comercial a los sectores menos afectados como el logístico, farmacéutico y alimentario. El resultado fue excepcional: mantuvimos facturación incluso habiendo parado el departamento de producción durante un mes.

¿Nota ya la recuperación?

A mediados de 2021 se empezó a coger velocidad de crucero. Pese al alza de las materias primas, la cosa se iba recuperando muy bien, hasta que Putin invadió Ucrania. Se paralizaron muchos proyectos. A ello se suma la inflación. Todo se ha desbocado, con continuas subidas de precios. Sinceramente, la situación actual es un suplicio a nivel de gestión económica, operativa y comercial.