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«Las familias creen que hemos devuelto la dignidad a estas mujeres»

Angélica González / Burgos
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Este sábado, día 7, Martínez Ten, natural de Espinosa de los Monteros, recogerá el premio Colectivo 8 de Marzo (Teatro Principal, 12 h.) por el filme que recupera la historia de las docentes que ejercieron durante la Segunda República Española

Luz Martínez Ten, Coordinadora del proyecto ‘Las maestras de la República’ - Foto: Diario de Burgos

Este sábado, día 7, Martínez Ten, natural de Espinosa de los Monteros, recogerá el premio Colectivo 8 de Marzo (Teatro Principal, 12 h.) por el filme que recupera la historia de las docentes que ejercieron durante la Segunda República Española. Esta película recibió en 2014 el Goya al Mejor Documental y ya se trabaja para rodar una segunda parte.
Habla con infinita emoción de todo lo que está viviendo desde que se estrenó  Las maestras de la República, sobre todo por la reacción de los más mayores, de aquellos que vivieron en sus carnes la pérdida de madres y padres por el mero hecho de dedicarse a la educación durante la Segunda República. Luz Martínez Ten, secretaria de Políticas Sociales de FETE-UGT, está, además, enormemente agradecida a todos los pequeños colectivos (asociaciones, colegios) que han hecho posible la gran difusión que la película ha tenido por todo el país. 
Parece que este documental no les da más que satisfacciones...
El documental es precioso y el trabajo de Pilar Pérez Solano, en el guión y la dirección, ha sido sensacional pero lo hicimos desde la más absoluta humildad, sin recursos y con más voluntad y entusiasmo que otra cosa. Queríamos contribuir a visibilizar la historia de las mujeres en la República como maestras y creíamos que iba a tener un pequeño reconocimiento pero jamás nos imaginamos todo lo que nos ha generado y que haya llegado hasta donde ha llegado...
¿A qué cree que se debe que un tema aparentemente tan olvidado haya enganchado así?
La reacción de la gente es de muchísima emoción y creo que este éxito se ha producido porque el trabajo de estas mujeres se ha reflejado como fue, profundamente idealista, comprometido con la igualdad, con el Gobierno republicano y con la educación, pero también con un nuevo modelo de mujer y eso es algo que llega muy adentro. Sobre todo, a sus familias, que pudieron sentir que se las dignificaba. Hilda Farfante, cuyos padres -ambos maestros- fueron fusilados, algo de lo que no ha podido hablar hasta hace apenas 15 años, me decía que hasta las habíamos sacado  guapas pero, sobre todo, alegres y con esa fuerza extraordinaria que les daba creer en lo que hacían. El documental surge y empieza a verse, además, en un momento en el que la educación está en unas circunstancias críticas con los recortes y el cuestionamiento del profesorado y de la educación pública y conectó tan bien por esa reivindicación del modelo de educación pública y del magisterio.
¿Les han restituido la dignidad que les robó el franquismo?
Quisimos recuperar lo que era el sueño de aquellas maestras y las familias han sentido que, de alguna manera, les hemos devuelto su dignidad. Porque las humillaron terriblemente. Hemos oído historias tristísimas, horribles y entonces devolver a estas mujeres la categoría humana que tenían es lo que ha contactado con el público, sobre todo con las familias. 
¿Su legado se mantuvo de alguna manera a pesar de la represión que sufrieron?
Su legado nunca murió y eso que muchas fueron asesinadas y encarceladas, otras se exiliaron llevando el ideal de la escuela de la República lejos de España -por eso el documental tiene ahora mucho reconocimiento en América Latina- y otras tantas sufrieron el exilio interior, lo que se llamaba el extrañamiento y que consistía en llevarlas a la otra punta de España. Y en medio de todo esto, muchas de ellas no dejaron de dar clases, incluso en la mesa camilla de sus casas a los  hijos de ‘rojos’ a los que no se les permitía ir a la escuela y las pagaban con gallinas o con huevos. Nunca dejaron su trabajo.
¿Esta gran vocación fue su singularidad?
Es que era su vida. He conocido historias de maestras que después de 40 años sin dejarles dar clase cuando pudieron volver al colegio lo hicieron y las alumnas que no daban crédito al ver a profesoras tan viejecitas. Ellas querían enseñar pero no solo las letras sino enseñar a vivir.
¿Irritaron más las maestras que los maestros a los vencedores de la Guerra Civil?
Sin duda. Manuel Rivas dice una cosa muy bonita y es que lo que más odiaba Franco en el mundo era un maestro pero más aún una maestra. Porque ellas representaron la libertad, un modelo de mujer que luego el nacionalcatolicismo se encargó de lapidar. Educaban a niñas y niños juntos, les hablaban del amor, trabajaban  desde la libertad, desde la creatividad... A un historiador de Burgos le preguntamos qué aportaron estas maestras al mundo rural y nos contestó: color. Aquel era un mundo en blanco y negro, de mujerucas de luto, con mantones y las maestras llegaban con las blusas blancas, las faldas cortas, los labios pintados y era un choque emocional tremendo. Un pasiego de Cantabria me contó que lo que más recordaba de su maestra era el olor a colonia porque hasta entonces solo había olido a las vacas.
¿De dónde surgen estas mujeres? ¿Quién les forma a ellas?
Ya a finales del siglo XIX con la Institución Libre de Enseñanza empieza a haber modelos de maestras muy interesantes, de manera que cuando llega la República las maestras no son solo las chicas más jóvenes sino que había otras que se habían formado con anterioridad en un movimiento que viene de Europa que cree que la educación va a ayudar a la paz y al desarrollo de los pueblos. La República ofrece a las mujeres una carrera corta, barata y bien vista y cuando estas chicas llegan a la facultad aprenden lo que quiere la República, que las personas sean ciudadanas, tan es así que considera a los maestros y a las maestras sus auténticos embajadores porque allí donde no había un periódico ni una radio las noticias las llevaban las maestras.
Parece paradójico que estemos hablando de esto poco días después de que el BOE haya publicado los contenidos de la asignatura de Religión...
La Segunda República creía en la libertad de pensamiento y la escuela era laica porque había que dar espacio para que cada quien decidiera en qué quería creer porque el laicismo no es ir en contra de la religión sino abrir las mentes para que se sea libre en las creencias. Estamos en un momento paradójico porque el Gobierno se empeña en colocarnos un marco legal del XIX mientras que hay un movimiento de profesorado, familias y alumnado que defienden un  modelo de educación de libertad, igualdad y desarrollo global de la persona y lejos de la propuesta mercantilista de la actualidad.
¿Cuánto nos retrasó como país que todo aquello terminara y lo hiciera tan cruentamente?
De una forma terrible. Nada más llegar Franco al poder implanta el modelo que quería de mujer: que estuviera en casa, sin trabajar ni enseñar. Crea toda una organización para echar atrás todo lo que supuso la República en el marco de la igualdad y de un país moderno con una enseñanza que era la envidia de Europa pasamos a una historia negra, de culpas, de pecados y donde las mujeres vuelven a la vida privada y siempre siendo tuteladas por los varones.
¿Tienen material como para rodar una segunda parte?
La directora, Pilar Pérez Solano, va a intentar hacer la segunda parte con las maestras en el exilio y con muchas historias que se nos han quedado en el tintero y para ello se necesitan medios. En FETE-UGTestamos empeñados en un proyecto que es hacer un museo vivo de la memoria del magisterio de la República recuperando sus historias.