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Isabel Martín

Plaza Mayor

Isabel Martín


Recta final

01/12/2021

Un mes queda para completar este año. Esta es una de las pocas cosas ciertas que ahora mismo podemos afirmar. En esta recta final de año son demasiadas las incógnitas que tenemos sobre la mesa, difíciles de despejar. ¿Tendremos normalidad estas fiestas navideñas? ¿La vacunación es la mejor defensa o habrá más restricciones? Y podría seguir planteando preguntas, todas ahora sin respuesta clara. 

Mientras esperamos, miramos de cara el final de 2021 y es momento de hacer balances, de ver si la columna del haber, la de lo hecho, es más larga que la del debe, la de los intentos fallidos. En nuestro universo personal, esta contabilidad anual puede ser irrelevante, pero algunas propuestas tienen un eco ensordecedor en la vida de todos. Porque no es lo mismo que yo no logre leer más libros que en 2020, que un dirigente deje para mañana lo que podría haber hecho ayer.

No creo que sea necesario que les enumere todas esas cosas que las administraciones van a dejar este año sin hacer. Me faltaría espacio y no es plan de aburrirles con lo que ya saben. Pero quiero poner el acento en las infraestructuras, muchas, pero sobre todo las que afectan a la comarca ribereña.

Recuerdo que me decía mi padre cuando me llevaba a estudiar a Valladolid: «Antes de que acabes la carrera, ya iremos por autovía». O mi padre tenía muy poca fe en mi aplicación universitaria, porque de esas palabras hace 25 años, o lo suyo era demasiada confianza en la rápida ejecución de la Autovía del Duero. Quiero creer que no era más que un tema de conversación, porque llevo un cuarto de siglo esperando ver la recta final de la A-11.

Esa vía seguirá en el debe de Fomento -ahora Transportes-, junto al tren Directo, que se tiene que conformar con la 'promesa' de 10 millones. Veremos, pero las promesas no crean carreteras ni abren túneles. Las promesas son la recta final de la confianza de los ciudadanos en sus representantes.