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La rebelión de los mandados

Á.M.-A.R. / Burgos
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Más de un centenar de trabajadores del Ayuntamiento protestaron ayer en dependencias municipales pidiendo que se esclarezca lo sucedido y que no se derive hacia los funcionarios

Una parte de la movilización espontánea de ayer se vivió frente a la entrada al Ayuntamiento. - Foto: DB/Ángel Ayala

Mañana de mucha tensión la vivida ayer en el Ayuntamiento de Burgos. Una concentración espontánea y no detonada por colectivo alguno aglutinó a más de un centenar de empleados municipales que, bajo el lema ‘móvil-ización’, mostraron el monumental hartazgo que vienen acumulando en las dos últimas semanas a consecuencia del conocido como ‘caso factura’ y la vinculación del concejal de Nuevas Tecnologías, Eduardo Villanueva, con el consumo desorbitado a través de una tarjeta de datos que duplicó para su uso de la del Departamento de Informática.

La protesta tenía varias aristas, pero la más afilada era precisamente la relacionada con la rotunda negativa que Villanueva hizo (desdiciéndose de su primera versión) sobre la utilización, por su parte, de la tarjeta. El concejal ‘popular’, en declaraciones realizadas a este periódico al ser preguntado por el asunto, dijo que nunca la utilizó y que la línea pertenecía al citado departamento, derivando así las posibles responsabilidades que pudieran investigarse hacia los funcionarios y eludiendo su vinculación con el número desde el que se facturaron 207.000 euros entre abril y mayo de 2011 y 30.000 más en los cuatro meses anteriores.

Sin embargo, tal y como ayer publicó este periódico, y tal y como tuvo que reconocer el vicealcalde Ibáñez pasando por uno de los trances más complicados de la legislatura, Villanueva sí tenía un duplicado de la línea que, eso sí era verdad, no era la suya, sino la de un departamento municipal. Al parecer, fue al usarlo en terminales diferentes a los adscritos para la tarifa plana (los municipales) cuando se generó el gasto sideral.

«Existe el temor de que esto caiga sobre los propios trabajadores», sintetizó Rubén de la Peña, del Comité de Empresa, quien expresó «la indignación de los trabajadores al ver cómo suceden las cosas en este Ayuntamiento, cosas turbias que se deben esclarecer».

De la Peña apuntaló su argumento en el contexto de «recortes diarios y el continuo desprestigio a los trabajadores públicos», algo que no se digiere bien «cuando desayunamos con noticias como las de hoy (por ayer)».

Igualmente contundente se mostró Federico Sanz, presidente de la Junta de Personal. «Al final querrán escurrir el bulto y acabar diciendo que ha sido un trabajador que tiene las competencias que tiene», arrancó mientras sus compañeros, que interrumpieron la comparecencia del vicealcalde Ibáñez tras la Junta de Gobierno, gritaban consignas como ‘Eduardito, devuelve el dinerito’ y pedían a gritos la dimisión de Villanueva.

«Lo que ha ocurrido es una falta de transparencia institucional brutal, pero estamos pagando una factura que sí se sabe de quién es: de gente que te recorta el horario del servicio deportivo y te pone más caro el abono», amplió Sanz. Por último, los representantes de los trabajadores (entre los movilizados también había jefes de departamento y de sección) defendieron, «como empleados públicos, nuestra dignidad porque estamos hartos. Por eso no vamos a permitir que esto no se esclarezca hasta que haya responsables políticos que lo paguen de su bolsillo y den explicaciones a los ciudadanos».

A modo de confirmación de esa advertencia, se avanzó que a las once de la mañana de hoy, durante la celebración del Pleno municipal en la sede de la plaza Mayor, se producirán nuevas movilizaciones a las que se han sumado diferentes colectivos que comulgan con la idea de que este caso debe ser tratado con más contundencia.