Fomento investiga 3 incidentes aéreos sin heridos del verano

G.Arce
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Es la cifra más alta de las últimas dos décadas y dos de los casos se vinculan a incidencias en vuelos de instrucción organizados por la escuela de pilotos instalada en el aeropuerto

Fomento investiga 3 incidentes aéreos sin heridos del verano - Foto: Miguel Ángel Valdivielso

La Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (Ciaiac) está inmersa en el análisis de los tres sucesos que califica como «graves» -aunque sin heridos- y que se han registrado en Burgos en el último año.Se trata del mayor número de casos en los que han estado implicadas aeronaves en la provincia en las últimas dos décadas. Dos de ellos están vinculados a la actividad de las escuela de pilotos Flyby School, instalada en el aeropuerto de Burgos, que también estuvo detrás de un tercero ocurrido en el verano de 2019.
Todos los sucesos de este año, de los que da cuenta la web del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, se localizan en durante los meses de junio y julio pasados. La investigación de lo ocurrido es pública y, subraya el Ciaiac, tiene un carácter exclusivamente técnico, pues «su fin último es la prevención de futuros accidentes e incidentes, y no está dirigida a determinar ni establecer culpa o responsabilidad de tipo alguno».
El primer accidente del año en curso, según el informe preliminar de la Ciaiac, se produjo a las 17,20 horas del 20 de junio en el aeropuerto y tuvo como protagonista a un avión monoplano Tecnam P2002-JFoperado por Flyby y ocupado por dos personas que resultaron ilesas.
La aeronave aterrizó en la pista 22 del aeropuerto tras  un vuelo local de instrucción en doble mando. En un momento de la maniobra «se produjo el desprendimiento de la pata la izquierda del tren de aterrizaje principal. La aeronave quedó detenida dentro de la pista, apoyada sobre la patas izquierda y delantera del tren de aterrizaje y sobre los extremos del semiplano y estabilizador horizontal del lado izquierdo». Registró daños «importantes», según consta en el informe técnico.
Cinco días después se producía otro siniestro en Cubillos del César, en el municipio de Los Ausines. Un helicóptero Bell B206B, operado por la compañía Bigas Grup Helicopters, sufrió un accidente durante la maniobra de aterrizaje, en la que sus tres ocupantes resultaron ilesos. El helicóptero efectuaba trabajos de inspección de líneas de red eléctrica desplegadas en la provincia y había despegado de Salas de los Infantes.
Según relata el informe preliminar «después de una horas y 48 minutos de vuelo se dirigieron a Cubillo del César, donde habían identificado previamente un terreno no preparado donde realizar la toma, con intención de repostar y continuar con el trabajo».
«Según la declaración del piloto -continúa el informe- durante la realización de la maniobra de aproximación se produjo una pérdida de efectividad del rotor principal que llevó al helicóptero a situarse a muy baja altura y con un régimen de descenso alto, impactando contra el terreno».
Eran las 9,40 horas. Los tres ocupantes resultaron ilesos y abandonaron el helicóptero por sus propios medios. La aeronave registró daños en la parte posterior del fuselaje y, en particular, en la parte inferior del estabilizador vertical, rotor de cola y patines, detalla Ciaiac.
Este último verano iba a dar más trabajo al organismo dependiente de Fomento. Un tercer siniestro se producía el jueves 30 de julio en el aeropuerto en una maniobra de aterrizaje de un vuelo de instrucción. El avión PS-28 Cruiser «experimentó un contacto anormal con la pista produciéndose la rotura del tren de morro y arrastrando el morro de la aeronave por la pista hasta su detención».
El alumno piloto resultó ileso, aunque la aeronave registró daños en la hélice, el tren de morro y el morro.

La secuencia es parecida en el accidente sin heridos que sucedió el 11 de julio de 2019, el único del pasado año y tras dos años sin incidencias en el espacio aéreo de Burgos. También fue protagonizado por un PS-28 Cruiser operado por FlyBy School y en la maniobra de aterrizaje. El final del vuelo acabó con el colapso del tren de morro tras el fuerte impacto de toma a tierra. La aeronave, que procedía del aeródromo de Pasajes de los Oteros, en la provincia de León, se desplazó 105 metros por la pista sin la rueda de morro, según consta en el informe técnico del Ciaiac.
Los bomberos tuvieron que intervenir para evitar que se inflamase la «pequeña cantidad» de combustible que se derramó sobre la pista.
El piloto implicado explicó en su informe que al llegar a pista vio un pájaro pequeño en su trayectoria y trató de esquivarlo, «elevando el morro de la aeronave e inmediatamente volviendo a bajarlo, golpeando fuertemente el pavimento».