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«Ellas hicieron todo por ser y hacer lo que querían»

MÓNICA PURAS (SPC)
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Adolfo Cires no supo decir que «no» a la voluntad de unas chicas con ganas de aprender a jugar al fútbol. El 5 de julio de 1996, el Rayo Burgalés obtenía la licencia de la Junta de Castilla y León como equipo femenino federado

El que fuera primer mandatario al frente de la única escuadra de mujeres en Burgos considera que el crecimiento del fútbol femenino es imparable. - Foto: Valdivielso

Solo guarda buenos recuerdos de su época como presidente del Rayo Burgalés femenino, el pionero. A Adolfo Cires el cargo le llega un poco por casualidad, pero su firme entrega y nobleza le hicieron dar un «sí» a la voluntad e ilusión de un grupo de entusiastas que allá por 1992 juegan al fútbol sala, pero quieren ir más allá y jugar al fútbol hierba en Burgos, puesto que en otras ciudades como León y San Sebastián ya empiezan a sonar la confección de escuadras y competiciones de mujeres. 

«Yo para nada fui el artífice. Yo realmente fui la circunstancia. Ellas fueron las que hicieron todo por ser y hacer lo que querían. Entonces no había forma de federarse en fútbol 7 y, menos, en femenino, pero sí jugamos un torneo en Palencia con otros tres equipos», subraya. 

La fecha clave en la que la Junta de Castilla y León les concede la licencia como equipo federado es el 5 de julio de 1996. «Ese es el inicio de cuando la Federación Territorial reconoce la constitución de un equipo femenino para jugar en fútbol 11. Dos temporadas después se logró el ascenso y se pasó a competir en la categoría nacional», detalla, aunque para entonces él ya había dejado la presidencia de siete escuadras del Rayo Burgalés (seis masculinas y una, la única en Burgos, femenina).

Remontándonos 30 años, Cires se encontró con una situación totalmente rocambolesca y desconocida. «Las chicas nunca habían jugado en hierba, ni siquiera 11 contra 11. Entrenábamos en Fuentes Blancas. Las reuní y vi que para jugar al fútbol había unas carencias terribles. No sabían parar el balón, no sabían conducirlo, eran demasiado lentas... pero lo que nunca me había pasado en un equipo masculino, me pasó con ellas. Ninguna faltó a un entrenamiento. Y la mejora fue tan sustancial que el avance fue día a día. Los primeros encuentros perdimos por goleada, pero el progreso fue brutal y aprendían a una velocidad de vértigo», rememora con nostalgia, mientras recalca que su mayor sorpresa fue «la fuerza de voluntad y el compromiso de cada una de las jugadoras». 

Su filosofía como cabeza visible del Rayo Burgalés era dejar constancia de ser respetuoso y poder hacer las cosas bien, no solo para las chicas, que también, sino para cualquiera que quisiera practicara el balompié en la ciudad. «Quería para Burgos unos buenos campos de entrenamiento y para todos. Trabajaba en Caja de Burgos y siempre pensé en los campos del entorno del Palacio de Saldañuela, pero por aquel entonces quien regía esa sección era antideporte», lamenta.

Fue uno de los precursores en contar con entrenadores cualificados y delegados de equipo «que no fueran agresivos ni provocativos, justo lo contrario que el resto de equipos. Y con relación al resto de los equipos quería siempre llevarme bien. Eso aquí era un error. Aún es el día que todavía voy a los campos y oigo alguna cosa por las que dejé de ser presidente», asegura Cires, que afirma que en esta aventura «estaba un poco solo y a veces sentí cierta frustración por no llegar a algunas cosas», y añade algunos otros motivos de colgar el bastón de mando como estudios de Master, laborales, familiares y su gran afición por la bicicleta de fondo, compitiendo incluso a nivel europeo. 

Yo se lo comuniqué a las chicas y prescindí del cargo. Carolina Goicoechea, la actual presidenta del CD Nuestra Señora de Belén, ya formaba parte de la directiva, junto a unos amigos y la propia plantilla, decidieron abrir su propio camino y dejaron atrás su vinculación con el Rayo Burgalés, «que continuó con Sagredo al frente y solo tres escuadras, todas masculinas». 

Cires agradece todos los homenajes que le han hecho y que «no merecía» y considera que el fútbol femenino «va a más y no hay quien lo pare de lo que me alegro enormemente», asiente, mientras reconoce que sigue yendo a ver algún encuentro al Sedano.