La Autovía del Duero sigue condenada en la parte burgalesa

H.J.-P.C.P.
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La Autovía del Duero continúa parada en lo que afecta al territorio provincial mientras avanza en Soria y Valladolid

El último tramo en estrenarse fue la variante de Aranda en 2015. - Foto: Juan Carlos Ontoria

El Ministerio de Fomento ni siquiera se sintió en la necesidad de maquillar la realidad a la hora de contestar al diputado de Vox en el Congreso, Pablo Sáez, que hace medio año había preguntado por el estado del proyecto de la A-11 entre Castrillo de la Vega y Quintanilla de Arriba. «Se están priorizando otros tramos, en Soria y Valladolid», contestó el Gobierno por escrito hace unas semanas y así lo recogió este periódico. 
Desde que en el año 2015 se inauguró la variante de Aranda con algo más de 10 kilómetros de longitud, la Autovía del Duero está olvidada en la provincia de Burgos, lo que penaliza la conexión por carretera de la Ribera tanto con la capital pucelana como con las vecinas tierras sorianas.
A lo largo de los últimos meses el Gobierno ha presumido de dar un impulso importante a la A-11 en la provincia de Valladolid, al haber iniciado obras a lo largo de 20 kilómetros entre Olivares y Tudela de Duero, mientras que se han licitado otros 15 hasta la localidad de Quintanilla de Arriba. 
Por su parte, en la provincia de Soria entraron dos tramos en servicio a lo largo del ejercicio 2019 y a mediados de junio se inauguraron casi 15 kilómetros nuevos entre San Esteban de Gormaz y Langa de Duero. Por el contrario, tanto Burgos como Zamora están quedando como las grandes olvidadas en el desarrollo conjunto de esta autovía que debe conectar el corredor central de Castilla yLeón de extremo a extremo, casi desde Aragón hasta la frontera con Portugal.
Las localidades cercanas a Aranda se verán beneficiadas de cualquier mejora que suponga poder viajar hacia el este o hacia el oeste con más facilidades, pero no podrán circular entre ellas por autovía mientras no se desatasquen los proyectos que llevan al menos dos décadas eternizándose.
Desde la capital de la Ribera hacia Valladolid, el tramo de 13,7 kilómetros que debe recorrer los términos de Nava de Roa, Valdezate, Fuentelisendo, Fuentecén, Haza y Castrillo de la Vega está presupuestado en 79,2 millones de euros pero sigue pendiente de la licitación del contrato de servicios para actualizar el proyecto. Esto debe abordarse antes de cualquier contratación de las obras, pues se ha quedado tan obsoleto que es necesario adaptarlo a la actual realidad física y normativa, tanto del terreno como de la regulación de la obra pública. 
Igualmente, y a tenor de otra respuesta diferente ofrecida esta vez a la diputada María Muñoz, de Ciudadanos, está pendiente la «redacción de un proyecto de terminación de las obras» entre las variantes de Langa de Duero (todavía en la provincia Soria) y de Aranda de Duero, que se iniciaron en 2009. El contrato inicial se resolvió en 2016 y tampoco parece una prioridad su reactivación de cara a los próximos meses o incluso años.