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«Cuando vean las puertas de Antonio López se convencerán»

R. PÉREZ BARREDO
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El nuevo presidente del Cabildo de la Catedral, Félix José Castro, repasa en una amplia entrevista concedida a Diario de Burgos los temas más candentes que afectan al templo

Félix José Castro, deán de la Catedral. - Foto: Alberto Rodrigo

Destila entusiasmo y cordialidad Félix José Castro, recién elegido presidente del Cabildo de la Catedral.Afable, cercano y jovial, este capitular con raíces en Santovenia de Oca afronta con ilusión el cargo de deán, consciente de la responsabilidad que ello implica. No parece tenerle miedo a nada y no extraña que así sea: es un hombre de diálogo, de mano tendida, para quien el respeto es esencial. Eso no significa que no vaya a luchar por lo que cree, o por las aspiraciones de la institución que representa. Tan es así, que se muestra esperanzado de que las puertas que se encargaron a Antonio López, y que tanta polvareda levantaron, puedan verse algún día en la fachada de Santa María, que es el lugar para el que le fueron encargadas al artista. Ahí es nada. Se muestra agradecido a quienes hacen posible el día a día de la Catedral: desde los capitulares a los trabajadores, pasando por las religiosas que llevan unos meses ayudando con la liturgia, por el grupo de amigos colaboradores y voluntarios, y por las instituciones públicas y privadas «que hacen que esta sea una Catedral majestuosa».

¿Con qué espíritu llega a un cargo que representa a una institución ocho veces centenaria? ¿Con ilusión? ¿Con nervios?

Con ilusión. Son muchos los sentimientos que uno tiene en estos momentos.Lo primero, como es lógico, la gratitud: a los compañeros del Cabildo, que a través de la votación me dieron la responsabilidad de ser presidente. Pero quiero tener un recuerdo a los dos anteriores presidentes, con quienes he compartido tareas desde mi llegada a la Catedral hace seis años: Pablo González Cámara, que en paz descanse, y Vicente Rebollo. Así que gratitud e ilusión de llevar adelante esta gran responsabilidad en un lugar tan impresionante como es la Catedral de Burgos, con todo lo que significa, por toda la repercusión que tiene a todos los niveles.

¿Da vértigo esa responsabilidad?

La carga de responsabilidad es indudable. Siento gratitud e ilusión pero también una enorme responsabilidad, pero siendo consciente de que es una responsabilidad compartida. Mi labor es presidir, coordinar, ser portavoz... Pero siempre es una labor colegiada. 

'Hereda' una Catedral casi rehabilitada en su integridad, y ya pasados los fastos del VIII Centenario. ¿Lo afronta con tranquilidad?

La Catedral, desde que se hiciera el plan director para su rehabilitación, ha sufrido una transformación increíble.A quienes conocimos la Catedral hace más de veinticinco años nos parece ahora una diferente.Es verdad que la celebración del VIII Centenario -gracias a la fundación, a los patronos, a las instituciones que han colaborado- ha supuesto modernizar y actualizar algunos aspectos concretos. Pero la Catedral no deja de ser una institución viva, en permanente evolución.Si bien es cierto que lo más importante ya está hecho, aún hay proyectos que afrontar aunque no sean de la magnitud de los que ya se han realizado.

¿Hay, entonces, algo más al margen de la anunciada y comprometida rehabilitación de las vidrieras de la Capilla de los Condestables?

Efectivamente, ya se firmó el convenio de patrocinio con el Ministerio de Cultura para la restauración de las vidrieras de los Condestables.Pero también la semana pasada se firmó un convenio con el Ayuntamiento para la iluminación exterior del templo, que va a ser mejor una vez concluya la actual, que aún es especial por la celebración de centenario. Pero, además, tenemos previsto arreglar el sepulcro de Fuente-Pelayo, que está en la Capilla de Santa Ana y la bóveda de la propia capilla; también, queremos afrontar el saneamiento de la portada de Pellejería. Por otro lado, tenemos 64 tapices, de los que doce ya están restaurados. Tenemos la intención de seguir restaurando los demás y poder exhibirlos. Es una colección no muy conocida y muy rica. 

¿Qué va a pasar con las puertas de Antonio López?

La misión del Cabildo fue, y sigue siendo, haber dejado, como recuerdo del VIII Centenario, algún elemento permanente en la Catedral.Se pensó en las puertas de Santa María, que no tienen ningún valor artístico, y en uno de los artistas más importantes y relevantes para que hiciera unas nuevas.Se pensó en Antonio López. Y las puertas se están haciendo.Pero sin la autorización de los responsables de Patrimonio no vamos a hacer nada. Las puertas tienen que unir a la sociedad, tienen que acogerla, no separarla. A mí sí me sorprendió personalmente la reacción que provocó la propuesta cuando se dio a conocer; posiblemente no se hizo una presentación adecuada, ni el momento lo fue. Pero creo que no hay que cerrarse. Ya lo dijo el arzobispo: el tiempo de la Iglesia es la eternidad.Las puertas se van a traer, pero no se van a poner si no hay autorización por parte de quienes tienen la responsabilidad de hacerlo.No queremos buscar enfrentamientos innecesarios; queremos unir, no dividir; abrir y no cerrar; acoger y no echar... A nivel personal me da pena y tristeza la situación que se ha generado, porque creo que es un gran aporte para la Catedral y para la sociedad burgalesa. Lo vamos a gestionar con serenidad y calma.

¿Tiene esperanza de verlas algún día en la fachada de SantaMaría, más allá de su deseo?

Mi deseo está claro. Y mi impresión es que en su momento se pondrán.

Así que las puertas vendrán aunque no se pongan en el sitio para el que fueron encargadas, al menos de momento. ¿Pero se podrán ver? ¿dónde se van a exhibir?

Estamos buscando y estudiando cuál es el lugar más apropiado para que puedan verse. Aún no está definido.Pero las puertas estarán en la Catedral y podrán verse. Creo que cuando la gente las vea se convencerá de que merece la pena ponerlas. Estoy seguro de que cambiarán muchas opiniones.

(La entrevista completa en la edición impresa de hoy de Diario de Burgos o aquí)