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Juan Carlos Pérez Manrique

Estos días azules...

Juan Carlos Pérez Manrique


Tardes de junio

08/06/2022

En distintos espacios del entorno del Espolón y de la Plaza, estos días que llevamos de junio, vivimos un protagonismo especial de la cultura trabajando como máquina que fabrica convivencia, que construye relación y ciudadanía.

Hemos podido disfrutar de la feria del Libro acercándonos a las páginas que en las casetas parecían esperarnos de forma parecida a ese acantilado que cada instante espera el golpe de sal que le encumbra y le lee en su grandeza. También disfrutar de las carpas y lugares en los que autores presentaban una obra nueva durante unos minutos siempre emotivos y alegres aunque no se sepa cómo será el recorrido de esa nueva aventura en la que uno siempre tanto pone. Al fin y al cabo un libro no es un hijo cuyo camino nunca despistas porque con su vida respira tu vida; un libro es otra cosa, es un suspiro que exhalas al viento y que no sabes quien recogerá ni tampoco donde está su invisible límite, el misterio de su alcance.

En el mismo paseo nos hemos sumergido en la pintura que expone Límite Invisible (Consulado del Mar, Enrique Barrio, Beatriz Marcos) comprobando que no es posible saber hasta donde alcanza una mirada, ni cual es el límite del agua, ni el del horizonte, ni siquiera el del color en pinturas que tienen alma, que son otro suspiro. También hemos podido envolvernos en la escultura y pintura que muestra Emociones y Sentimientos (Arco Santa María, Francisco Ortega). En un cuento de Larra, un sirviente reprochaba a su señor vivir en la mentira, inventas palabras y haces de ellas sentimientos, decía; pero aquí, al contrario, es la verdad la que vive en las manos del escultor para inventar con ella formas y volúmenes capaces de expresar y hacer tangibles los sentimientos.

Si luego hemos cruzado a la Catedral (Sala Valentín Palencia, El Quijote), seguro que igualmente ha podido encandilarnos otra hermosa exposición (y su catálogo) que te habla del Autor, que te cuenta del Caballero y de la competencia intelectual en la que cada editor se embarca al editar El Quijote, del reto que supone para cualquier manifestación artística enfrentarse con esa obra. Otra oportunidad, además, para repensar Sancho, secundario vete tú a saber si por pesar 20 kilogramos de más y medir 20 centímetros de menos según el canon, pero un personaje de arriba abajo que sabía preguntar, escuchar, mirar, aprender. 

Son hermosas también esas tardes de junio que decides vivirlas en espacios en los que se fabrica convivencia.