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Años de tumbos y no de rumbos

H.J.
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Dejar marchar a Air Nostrum por segunda vez sin tener relevo ha sido solo el último episodio de la errática promoción pública

Good Fly protagonizó un sonoro fiasco. - Foto: Valdivielso

La joven historia del aeropuerto de Villafría es la de un éxito fugaz que vino seguido de muchos y sonados fracasos. La de un aeropuerto con más tumbos que rumbos fijos, producto de una errática política de promoción pública que no ha terminado de acertar nunca.

La compañía Air Nostrum, vía acuerdo con la Junta de Castilla y León, fue la primera que se asentó con firmeza en Burgos y durante los dos primeros años de funcionamiento, entre 2008 y 2009, solo generaba buenas noticias. Era una época de crecimiento económico, el país funcionaba y el bolsillo de sus ciudadanos también. Los burgaleses compraron miles de billetes a Barcelona, a Mallorca e incluso a París.

Poco duró aquella alegría en la casa del pobre aeropuerto burgalés. Con la crisis llegaron los recortes de las administraciones, la Junta cerró el grifo hasta acabar marchándose del Consorcio de Promoción y empezaron a llegar los bandazos. Los intentos de León Air y Good Fly no solo dejaron a pasajeros tirados a los que hubo que rescatar de sus destinos de dinero público, sino también una reputación muy tocada tanto del propio Consorcio como de su gerente. Entonces llegó la primera etapa sin vuelos comerciales.

Al anterior alcalde, Javier Lacalle, se le presentó una oferta de Ryanair para volar por 1 millón de euros más IVA pero la oposición (entonces estaban en ella el PSOE y Ciudadanos) se lo impidió y han tenido que pasar muchos años hasta que el Consistorio ha vuelto a acordarse de los irlandeses. Sin embargo, ahora son ellos los que están dando largas mientras mantienen una potente operativa en Vitoria, a solo 100 kilómetros al norte.

En los últimos meses el vicealcalde, Vicente Marañón, ha argumentado en varias ocasiones que lo estaba intentando con Ryanair, que le ha emplazado a septiembre para hablar, pero también con compañías menores como las francesas Hop! y UEP Fly, además de la asturiana Volotea. Esta última ya está implantada Salamanca pero por Burgos no ha mostrado todavía un interés concreto.

Pocos días después de su segunda marcha, Air Nostrum explicó a este periódico que existe un problema de «maduración» con Villafría tras sus experiencias fallidas. Desde luego las erráticas políticas públicas no están logrando revertirlo.