Mostradores centenarios

S.F.L.
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Mostradores centenarios

La calidad y una atención personal son las armas de estos tres establecimientos tradicionales para seguir en el mercado

En ellos compraron los que hoy son abuelos, luego lo hicieron sus hijos y ahora lo hacen los nietos. Son los establecimientos centenarios de Briviesca. Tan solo quedan tres abiertos, y todos ellos han pasado en una familia de generación en generación. Luchan contra viento y marea para hacer frente al bajón económico en la ciudad, pero también contra un gigante más silencioso, las grandes cadenas comerciales, que poco a poco les van ganando terreno. ¿Sus armas para ganar clientela? Un trato más personal y la confianza depositada en el tiempo. «Si llevamos tantos años es que hay gente responsable detrás», defienden. Almendras Santaolalla -Administración de lotería Nº1 y Almendras Sarralde abrieron sus puertas en 1845, y tras 174 años al servicio de briviescanos y visitantes, sus dueños afirman que sus respectivos negocios siguen funcionando muy bien. Ambos locales se encuentran en la Plaza Mayor.  El tercero de los más antiguos es la Farmacia Villanueva, que abrió sus puertas en 1906. Se sitúa en la Calle Mayor y fue una de las primeras boticas de la provinciaocupando el número 45 en la Seguridad Social.

CRISTINA SANTAOLALLA. ADMINISTRACIÓN DE LOTERÍA (174 AÑOS)

«Las ventas bajaron con la crisis pero en los últimos años han remontado»

Ruperto Santaolalla no recuerda qué miembro de su familia fue quien abrió las puertas de la tienda de Ultramarinos Santaolalla hace 174 años en Briviesca. «Sería mi tatarabuelo o abuelo», declara. Lo que sí sabe es que unas tías suyas se hicieron cargo del local y desde hace 63 años, aparte de vender ultramarinos y almendras garrapiñadas que ellas mismas elaboraban, comenzaron a suministrar lotería. Cuando éstas lo dejaron, él fue quien se hizo cargo del negocio, que desde su apertura ha sido gestionado por miembros de la familia. Actualmente se encuentra en la Plaza Mayor de la capital burebana y, desde que Santaolalla se jubiló, la encargada de dirigirlo es Cristina, su hija pequeña. Lleva siete años trabajando y desde hace dos es la administradora. «Con la explosión de la crisis las ventas bajaron considerablemente, pero han remontado», afirma la joven briviescana. Hasta hace seis años se vendían almendras, a partir de entonces únicamente se distribuye lotería. El mayor premio que han entregado ha sido de 3000.000 euros. Para la nueva jefa es muy «gratificante» poder seguir con el negocio que año tras año han sacado hacia adelante sus antepasados.

FERNANDO SARRALDE. ALMENDRAS SARRALDE (174 AÑOS)

«Somos líderes en la elaboración de garrapiñado a nivel nacional»

Hablar de Almendras Sarralde es hablar de trabajo, esfuerzo y dedicación desde 1845. Fernando Sarralde, propietario de la empresa, ocupa el séptimo puesto generacional que la gestiona y según sus conocimientos históricos de la familia, el creador de dicha sociedad fue un antepasado feriante que, sucumbido por los encantos de una briviescana, se instaló en la ciudad. El negocio fue pasando de padres a hijos, de hijos a nietos, biznietos y tataranietos. Actualmente venden sus productos en una tienda situada en la esquina de la Plaza Mayor y la calle Justo Cantón Salazar. «Antes hacían peladillas y tenían una fábrica de caramelos en La Taconera. Ahora nos dedicamos al garrapiñado y somos líderes en su elaboración», confirma Sarralde. La producción de almendras se ha desarrollado mucho en los últimos años, pasando de 4.000 kilos a 60.000 anuales. Las ventas a nivel local bajaron casi un 50% con la crisis pero poco a poco van subiendo. Aparte de vender en todo el territorio español, exportan algo al extranjero. La mayoría parte de su clientela es gente de paso que busca el producto típico. Hoy en día, también fabrican productos con chocolate.

AMADEO VILLANUEVA. FARMACIA VILLANUEVA (113 AÑOS)

«La informática ha generado una nueva revolución en el sector farmacéutico»

La Farmacia Villanueva cumple 113 años desde que Amadeo Villanueva la abriese en 1906 después de licenciarse. Se trata de una de las más antiguas de la provincia, ocupando el puesto 45 en la lista de antiguedad. Su actual dueño es el nieto del fundador, que también se llama Amadeo Villanueva.Una de las curiosidades que recuerda haber escuchado a su padre contar es que antes, durante y después de la Guerra Civil, muchas personas no podían pagar los medicamentos, pero su abuelo y posteriormente su progenitor, los entregaban. En septiembre, una vez que se recogía la cosecha y los burebanos disponían de dinero, hacían el pago de todo el año. «Los más pudientes pagaban una iguala y con ella tenían derecho a consumir los fármacos que gastaban en todo el año», declara Villanueva. El sector farmacéutico ha sufrido grandes cambios; primero con la separación de la medicina y la farmacia, cuando los laboratorios comenzaron a elaborar los medicamentos y los farmacéuticos dejaron de realizar las fórmulas magistrales y por último, la informática. Su abuelo disponía de la ayuda de un mancebo (empleado), y actualmente son tres trabajadores, incluido el dueño.