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Pujol: "Cataluña forma parte de una realidad que es España"

R.P.B.
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Hace 40 años, mucho antes de la deriva secesionista, Cataluña tendía su mano a otras regiones y hablaba de solidaridad. La primera visita institucional de Pujol fue a Burgos, en 1981

Jordi Pujol, entre José María Peña y José Manuel García Verdugo. - Foto: FEDE

Muchos años antes de que el nacionalismo catalán adoptara una radical deriva secesionista cuyas consecuencias permanecen bien visibles y plenas de actualidad, amén de heridas sociales todavía muy abiertas, el político que durante casi un cuarto de siglo estuvo al frente de la Generalitat tenía un discurso integrador en el que hablaba de convivencia, de respeto y colaboración con otras regiones, de reconocimiento de España como nación. Se cumplen ahora 40 años de la primera visita institucional de Jordi Pujol a Castilla y León. Cuesta reconocer hoy, cuando aún colea el proceso soberanista capitaneado por el partido del que fue ‘molt honorable’, las palabras que éste pronunció en Burgos, primera parada de su visita a una tierra que, en palabras del político catalán "ha sido y es una de las más importantes de Europa y del mundo".

Recibido en el Palacio de la Isla, sede del Consejo General de Castilla y León, por su presidente, José Manuel García Verdugo, y por José María Peña, alcalde de Burgos, entre otras autoridades, las primeras palabras de Pujol suenan hoy más lejanas que nunca habida cuenta de la realidad política y social que impera de unos años a esta parte: "Es intención de la Generalitat de Cataluña esforzarse en tener una compenetración con todos los pueblos de España y además con las comunidades autónomas que la vayan conformando". Y justificó el president el porqué de que su primer viaje institucional fuese a Castilla y no a otra región de España. "Sé que algunos se han formulado esta pregunta, incluso con extrañeza.

No responde a ningún objetivo coyuntural. No se mueve en el plano político -por lo menos en el sentido inmediato y restrictivo que a menudo tiene esta palabra, no se mueve en el plano de los fugaz. Se mueve, pretende moverse en el plano de lo histórico, de lo permanente. Responde a la idea que la Generalitat y en general Cataluña tienen de la historia y de la realidad de España. Formamos parte de una realidad que es España".

No sé quedó ahí Pujol. Y abundó en esa idea: "La conciencia de España existe en Cataluña antes de que políticamente se realice la unidad. Uno de nuestros reyes de más renombre, y más significativo, Jaime I, habla en su crónica del honor de España, del cual se siente defensor. Testimonio como éste son frecuentes en las crónicas de los reyes catalano-aragoneses, incluso en las de los más nacionalistas. Repito: formamos parte hoy de una realidad que es España, después de haber participado en su proyecto".

Defendió Pujol la importancia esencial de Castilla y León en la conformación de nueva España que nacía, esa España plural de las autonomías, sin restar valor a la aportación catalana. "Desde nuestra concepción de una España plural, y desde nuestra realidad catalana, realidad viva y operativa, realidad auténtica y creadora, nosotros pensamos que España no ha sido hecha sólo por Castilla y León sino también por nosotros (...) Y en esta construcción de España, que ha sido y es al propio tiempo un trabajo en común, un proyecto en común, un ideal común y, también, una confrontación dialéctica, el interlocutor principal, principalísimo, de Cataluña fueron Castilla y León (...) Y por ello Cataluña siente, a través de la Generalitat, el deseo de reanudar la relación, el intercambio de ideas, la confrontación incluso, en el sentido más positivo y constructivo de la palabra, con la mentalidad y la tradición de quien históricamente ha sido su principal interlocutor".

Una base para la esperanza. El presidente de la Generalitat se dirigió en un tono esperanzado respecto del futuro de la región que visitaba y de la que, señaló, había conocido profundamente años atrás en diversos viajes. "Creo que en Castilla y León hay mucha base para la esperanza, creo que las voces de esperanza, de exigencia que nos llegan, responde más a lo que va a ser, a lo que puede ser el futuro, que las de desaliento. Esta España para todos es la España de sus lenguas y de todas sus culturas. Pero es también la de todos en lo económico y en lo social". En este punto de su intervención, el ‘molt honorable’ habló de solidaridad y de justicia entre los territorios, citando a Cambó: En un país no puede existir oasis, en un estado pobre no puede haber regiones ricas: una región no puede tener libertad si el resto del país sufre la tiranía de una oligarquía imperante. Y si con toda la fuerza y la vitalidad una región obtiene un grado de progreso y no lo comparte con las demás lo disfruta sólo a precario porque en definitiva ha de perderlo.

El político barcelonés subrayó su convencimiento de la necesidad de una "política de desarrollo general , generadora de equilibrio en todo el estado" y una "política de solidaridad interterritorial". Remató su discurso oficial "utilizando la Historia como refugio, no como nostalgia, sino como justificación de nuestra esperanza en el futuro. Yo soy un hombre que tengo una gran fe en el futuro de mi tierra, en el futuro de Cataluña. Tengo también una gran fe en lo que Cataluña puede aportar al común quehacer de España (...) Y tengo una gran fe en el futuro de España. Pero esta fe y esta esperanza serán vanas sin la aportación de la vitalidad, del progreso, de la creatividad de Castilla y León (...) Cuando un pueblo ha sido capaz de hacer lo que Castilla y León ha hecho, aquí y en América, cuando ha sido capaz de llevar a cabo una de las epopeyas y una de las construcciones políticas, culturales y espirituales más importantes de la Historia, este pueblo no merece que sus hijos no tengan fe en él.

En las raíces de Castilla. El presidente de la Generalitat, acompañado por su esposa, Marta Ferrusola, llegó a Burgos el 26 de noviembre de 1981. Su primera parada fue el Palacio de la Isla, donde fue recibido por todas las autoridades. Hubo breves discursos y un Vino Español. Antes de continuar con su agenda, Pujol firmó en el Libro de Oro del Consejo General de Castilla y León con esta dedicatoria: A Castilla y León, protagonistas principales de la Historia de España y forjadores de una realidad de dimensión universal en el campo del espíritu, de la cultura y de la lengua, traigo la expresión de la fraternal amistad de Cataluña, de su voluntad de defensa de la propia identidad y de su ferviente deseo de colaborar eficazmente a la edificación de una nueva España para todos. Tras las reuniones de trabajo (se crearon varias comisiones), el president visitó el Ayuntamiento, Capitanía y la Catedral antes de recalar en el Hotel Landa, donde se sirvió una cena en honor a tan insigne visitante con actuación del Orfeón Burgalés y de varias grupos folclóricos tanto locales como catalanes. Pujol y Ferrusola hicieron noche en el Landa y al día siguiente, antes de poner rumbo a Fuensaldaña, en Valladolid, visitaron dos localidades burgalesas vinculadas las raíces de Castilla: Covarrubias y Santo Domingo de Silos.