scorecardresearch

«Mi gente sufre y tengo que ayudarles como sea»

FERNÁN LABAJO
-

Nadia Chmyr, ucraniana residente en Burgos, busca apoyo logístico e institucional para refugiar a su familia, que salió hace días de Kiev y aún no han llegado a Polonia, e incluso a más compatriotas que hayan tenido que dejar sus hogares

Nadia y José Ignacio llevan días solicitando información para acoger a personas que huyen del conflicto. - Foto: Jesús J. Matías

Hará un mes más o menos, cuando la tensión en la frontera entre Rusia y Ucrania aumentaba cada hora, Nadia Chmyr ya tenía un mal presagio. Temía que Vladímir Putin ordenase la invasión de su país en cualquier momento, así que pidió a su familia que se marchase de allí. Por muy duro que pudiese parecer el exilio, era mucho peor vivir una guerra. Sobre todo para sus sobrinos, que apenas tienen cinco y seis años. Sus  peores augurios se confirmaron hace una semana, cuando comenzó el conflicto. Su hermano trató huir de Kiev hacia la frontera con Polonia el primer día de bombardeos, pero lleva desde entonces en una furgoneta con su esposa, su cuñada, su suegra y tres niños. Pasan las noches en casas de amigos con la incertidumbre de si un misil puede abatir el edificio. Nadia, cansada de llorar, ha decidido hacer lo posible para traerlos a ellos y al resto de sus allegados a Burgos.

Chmyr procede de Leópolis, una ciudad al oeste de Ucrania a la que separan unos 80 kilómetros de la frontera con Polonia y unos 700 de Kiev, lo que equivale a unas ocho o nueve horas en coche. Este último trayecto es el que trata de completar su hermano desde que estalló el conflicto. El periplo, narra, ha sido aterrador. «Cuando salieron de la capital se encontraron con un atasco kilométrico.Estuvieron unas trece horas en la furgoneta y no avanzaron nada. Se quedaron sin gasolina y tuvieron que irse a un pueblecito cercano, en el refugio de una casa donde sobrevolaban cazas cada hora».

(El reportaje completo, en la edición de papel de Diario de Burgos de hoy martes)