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José María Chomón

Bailando bajo el diluvio

José María Chomón


Flora y flores

19/05/2022

Haría mal el Ayuntamiento en ceder a las protestas, presiones, y, en algunos casos, malas formas de los hosteleros de La Flora y trasladar en próximas ediciones la Fiesta de las Flores a otra ubicación. La Flora es un lugar privilegiado para esta iniciativa, y lo es por su ubicación, por su configuración rectangular y por sus cualidades arquitectónicas y monumentales.

Es sabido que los hosteleros lo han pasado mal en la pandemia, al igual que otras muchas empresas, autónomos y ciudadanos. Han recibido por ello apoyo y solidaridad. Probablemente, entre todos los negocios de hostelería de Burgos, los de La Flora han sido los más afortunados, con una cesión del espacio público para sus terrazas tan excesiva que no son pocas las ocasiones en las que visitar a la diosa madre de la naturaleza que allí se levanta se convierte en una yincana de difícil práctica.

Lo sucedido con las protestas de los hosteleros de La Flora, además de mostrar una escasa sensibilidad y empatía, pone sobre la mesa el debate sobre el uso racional y proporcionado de los espacios públicos. Es posible que el Ayuntamiento deba proceder a una nueva reordenación y a establecer criterios racionales basados en el interés general y la mejora de la vida ciudadana. No son pocas las ubicaciones con estructuras y mesas muy superiores a la superficie de los propios locales, que dejan muy escaso espacio a los peatones que tienen que sortear obstáculos y a un buen número de personas consumiendo en las calles. Es cierto que estamos cambiando nuestros hábitos, y que los exteriores prevalecen sobre el interior de los locales. Pero entonces, no critiquemos tanto el botellón de nuestros jóvenes, cuando se oficializa de manera tan radical en las puertas de los bares. 

La Feria de las Flores ha sido un éxito. Puede y debe extenderse a más puntos de la ciudad, pero nunca se debe renunciar a espacios públicos privilegiados que nos pertenecen a todos, aunque unos pocos no entiendan la habitual generosidad que la ciudad tiene con ellos.