scorecardresearch

La unidad médica de apoyo a Atención Primaria cierra

G.G.U.
-

La formaban varios facultativos jubilados, que trataban por teléfono desde el Divino Valles. Se abrió a finales de septiembre, cuando la sexta ola ni se intuía. Durante este tiempo ha atendido 13.500 citas

Cuatro médicos del equipo: Juan José Aliende (izda.), Javier Espiga, Juan Francisco Lorenzo y Manuela Rubio. - Foto: Luis López Araico

El equipo de médicos jubilados que lleva cinco meses dando soporte a los centros de salud de la capital desde el Divino Valles dará por concluida su tarea este lunes, con un balance que supera las 13.476 consultas atendidas; la mayoría se produjo como consecuencia de la sexta ola de contagios por coronavirus, cuya magnitud ni siquiera se sospechaba cuando los facultativos, de distintas especialidades, aceptaron encargarse de la denominada Unidad Médica de Apoyo en Burgos (UMAB). Y algunos lo hicieron por segunda vez, dado que este equipo ya funcionó en la segunda y tercera oleadas (otoño de 2020 e invierno de 2021).

Los facultativos Juan José Aliende, Juan Francisco Lorenzo, Manuela Rubio, Javier Espiga y Marina Serna iban a ser, en principio, los responsables de asumir la carga de trabajo que se quería sacar de los centros de salud. Como ya ocurrió en la primera etapa, toda la asistencia que asumirían estos profesionales iba a ser telefónica. En un principio, desde finales de septiembre hasta primeros de diciembre, el trabajo estuvo muy centrado en la recaptación de personas que no se habían vacunado frente a la covid: los cinco especialistas llamaban por teléfono, en los casos en los que les contestaron explicaron las ventajas de la vacunación y en un 40% de los casos la gestión se resolvió con una petición de cita para recibir la vacuna.

Pero una vez que se vio que la sexta ola dejaba de ser una posibilidad para convertirse en una realidad, los profesionales que conforman este equipo asumieron agendas similares a las de cualquier médico de Atención Primaria, solo que en este caso todas las consultas eran telefónicas. Si habían comenzado con un balance de 356 citas en octubre, en noviembre ya fueron 1.898, y en diciembre, cerraron con un total de 3.916, siempre según datos oficiales. La carga de trabajo era tal, que el equipo se reforzó con otros médicos -jubilados y en activo-, que asumieron jornadas casi convencionales. Y en enero asumieron todavía más consultas: 4.944.

Uno de estos médicos jubilados que han vuelto  al 'ejercicio activo' ha sido el especialista en Medicina Interna Juan Francisco Lorenzo, quien afirma que «ha sido súper gratificante», a pesar de que «ha habido épocas en las que no dábamos abasto». En esos momentos, coincidentes con lo peor de la sexta ola, estos facultativos llamaban a personas infectadas y, antes del cambio de protocolos, también hacían rastreo. «La gente estaba esperando la llamada, te planteaban dudas, dabas bajas, altas, explicabas el tratamiento y se quedaban súper agradecidos», explica Lorenzo, destacando que, a la vez, él se sentía «útil y satisfecho de haber quitado carga de trabajo» a Primaria.

Febrero ya ha sido un mes más tranquilo, lo cual también repercute en esta unidad. Con datos actualizados hasta el viernes, este equipo había gestionado 2.362 consultas, la mayoría al principio del mes. Ahora la presión es mucho menor y de ahí que el lunes sea el último día de trabajo de la UMAB en Burgos; en Miranda sigue.