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Afectados por la obra de la calle Arenal ruegan «celeridad»

Ó. CASADO
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Los trabajos acaban de empezar y continuarán durante cinco meses, por lo que los comerciantes temen una caída en las ventas. El Ayuntamiento de Miranda espera abrir al tráfico esta semana alguno de los tramos

Las maquinas han abierto una zanja de varios metros para llegar hasta las tuberías que hay que cambiar. - Foto: Luis López Araico

Los comerciantes afectados por las obras de la calle Arenal sienten estos días un cúmulo de sensaciones. La comprensión por la necesidad de esta mejora se entremezcla con la incertidumbre que rodea a sus negocios. Las dudas sobre cómo vivirán esta situación y la posible caída en sus ventas, motivan un ruego al Ayuntamiento de Miranda para que muestre «celeridad» en los trabajos y que los cinco meses previstos en el calendario de esta actuación no se alarguen en el tiempo.

Los trabajos encaran una fase inicial desde que arrancaran las excavadoras el 14 de septiembre. En el tiempo transcurrido, las restricciones al tránsito de los vehículos han afectado más allá del tramo de la calle Arenal donde acometerán las obras, porque por ahora la de San Agustín también está cerrada. Por eso, durante estas dos semanas el número de comercios perjudicados aumenta, ya que en la zona existe la sensación de que «con el corte del tráfico la gente deja de venir», indican en una de las carnicerías perjudicadas, «donde sí que hemos notado que viene mucha menos gente», aseguran.

En el epicentro de las obras tendrán que lidiar más tiempo con las molestias de la maquinaria. Los tramos más afectados estarán entre las vías de San Agustín a Francisco Cantera y desde esta calle a la del Cid, donde la empresa guarda el material de obra y ha colocado sus casetas, por lo que tampoco está permitido el paso de vehículos y han anulado la parada del autobús urbano. 

En estas zonas sienten la mayor preocupación por el tiempo que durará la reforma integral. En esta ocasión, los comerciantes admiten que el Ayuntamiento ha informado de todo lo que harán, de cada paso, aunque esperan que no existan retrasos.

En primera línea también hay un colegio, el de la Sagrada Familia, en el que se perciben las máquinas dentro de las clases, sobre todo «por la recomendación de mantener las ventanas abiertas, lo que hace que el ruido lo notemos más», afirma una de las profesoras. De esta manera, la zona aguarda con expectación el desarrollo de los trabajos y si los tiempos podrán cumplirse, en una actuación que el Ayuntamiento aplazó un año a petición precisamente de los comerciantes, que querían evitar que los efectos de la pandemia coincidieran con los perjuicios de la obra.

El plan. En el departamento de Obras entienden las quejas de los comerciantes y de los vecinos, aunque remarcan una vez más la necesidad de una renovación en la que invertirán más de 400.000 euros. El concejal de Obras, Adrián San Emeterio, sostiene que el arranque de la actuación transcurre según lo previsto, por lo que espera que esta semana puedan restablecer el tráfico por la calle San Agustín y también en el tramo de la calle Arenal hasta la de Río Ebro.

La zanja que han abierto para sustituir el colector y las canalizaciones las cubrirán de manera provisional «y cuando asfalten el resto de la calle, repasarán también esta zona inicial que no se volverá a cortar hasta ese momento». 

Muchas de las dudas surgen por la comparativa con la reforma de la calle Ramón y Cajal de hace un par de años. En este sentido, el concejal puntualiza que la principal diferencia tiene que ver con que «las tuberías están a una mayor profundidad por lo que técnicamente es algo más compleja». En un primer momento, la empresa encargada renovará «las tripas de la calle que es lo más feo». 

Además, los escombros que generan los almacenan en el solar que hay junto a la Comisaría de Policía Nacional «que es de titularidad municipal». 

Una vez terminen con la sustitución de todos los tubos de suministros y los conductos de alcantarillado, el concejal avisa de que tocará trabajar en la parte «más visible», con la reconstrucción de las aceras y la renovación del firme. Aquí añade otra diferencia con respecto al proyecto de Ramón y Cajal, porque que no habrá tantos cambios apreciables a simple vista. «La fisionomía será similar», recalca el concejal, que añade que en este caso no podrán ensancharse mucho las aceras y tampoco se eliminarán plazas de aparcamiento, «dadas las dimensiones de la calle», aclara.

Los comerciantes observan que ahora solo haya pie de obra cuatro trabajadores. El responsable municipal aclara que «en esta fase se necesitan conductores y gruistas, por lo que no tiene mucho sentido que haya más personal». Sin embargo sí que sostiene que cuando haya que hacer «trabajos más manuales» llegarán refuerzos para cumplir el plazo de los cinco meses de ejecución.