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Rafael Monje

DE SIETE EN SIETE

Rafael Monje

Periodista


Solidaridad de quita y pon

16/03/2022

La guerra en Ucrania, desatada por el delirio de un autócrata de apellido Putin, donde mueren civiles bombardeados, ha provocado el mayor éxodo desde la II Guerra Mundial. Son más de tres millones de refugiados ucranianos los que se han visto obligados a salir de su país hacia lo desconocido e incluso llegarán a los 7 millones si se cumplen los peores augurios. Y este inaudito escenario se produce en una Europa donde la solidaridad y la cooperación internacional relucen en todas y cada una de las cartas magnas de sus países miembros.

Pero, seamos realistas. Es, en cambio, ese otro batallón integrado por personas de buena voluntad los que, junto a las ONGs, ponen en peligro sus propias vidas y su dinero para ayudar a los miles y miles de refugiados. Ya es triste comprobar cómo la auténtica solidaridad es la que aportan esos anónimos voluntarios, los que realmente están dando la cara en primera línea. ¿Por qué la ONU y otras organizaciones internacionales sustentadas con presupuestos públicos no tienen cubiertas desde hace años estas situaciones por extremas que sean? Por lo visto hay que esperar a cruentos escenarios como el de Ucrania para mover el culo, cuando sabemos que no son la primera vez que han ocurrido ni, lamentablemente, serán los últimos.

Es más cómodo delegar esta ingente tarea a las ONGs y apelar a la solidaridad de las personas de a pie mientras los dirigentes políticos están en otras batallas de poder. ¿No sería mejor que cumplieran los porcentajes aprobados para la cooperación internacional y la ayuda humanitaria en lugar de gastarse el erario público en guerrillas de corte partidista? España destinará un 0,28% de su renta nacional bruta para cooperación en 2022, según la Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo. En un contexto mundial en el que la pandemia ha causado ya bastantes estragos, en el que 41 millones de personas están al borde de la hambruna y ante el peor recrudecimiento de los conflictos bélicos, estamos aún lejos del compromiso de legislatura de llegar al 0,5% en cooperación. Y ya no digamos del 0,7% que recoge la Agenda 2030.

La financiación de la solidaridad es una decisión transversal, no un parche de quita y pon.