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Salvador de Foronda

Diez Mil Preguntas

Salvador de Foronda


¿Problemas?

11/11/2021

Tenemos un Gobierno que se autodenomina progresista, y que mantiene su apuesta por el sector público mostrando un desprecio por el sector privado debido a sus prejuicios políticos. Esto queda demostrado en la subida de las bases máximas de cotización del 1,7%, sin consultar con los agentes sociales como se había comprometido. Este populismo fiscal del Gobierno lo único que busca es enmascarar el aumento del gasto corriente en dádivas electoralistas: cheque cultural, bono alquiler, subida de salario a los funcionarios y de las pensiones mínimas y no contributivas por encima del IPC. Todo esto va en detrimento de los jóvenes, los auténticos parias de las dos últimas crisis económicas, donde no se atisban reformas que disminuyan el 40% del paro juvenil. Estos presupuestos no reflejan los problemas que tiene el tejido empresarial español: elevados precios de la energía, subida de las materias primas y productos intermedios, desabastecimiento de semiconductores, escasez de mano de obra en transporte y construcción y precios altos en el transporte de contenedores.

Continúa el ataque a los planes de pensiones personales, con una reducción adicional a la cantidad máxima reducible. Nos lo intentan justificar con planteamientos ideológicos, como que hay que castigar a los ricos, que son los que se benefician de esta reducción. Piensan tan poco que no se dan cuenta de que, cuando se recupere el plan, se deberán pagar los impuestos que ahora simplemente se difieren. Todo esto sin haber resuelto todavía la cuestión de la sostenibilidad de las pensiones públicas. 

Pero la inteligencia no es algo que abunde en este Gobierno, aunque suene raro; es imposible que, si la economía española crece un 0,6% menos de lo que predice el cuadro macroeconómico oficial, los ingresos sean suficientes para controlar el déficit público. Por mucho que se suban impuestos, unos declarados y otros escondidos, es imposible que se consigan cuadrar presupuestos con récord en gastos. Hay que recordarles la evidencia de la realidad: el Gobierno nada produce, no puede dar nada que antes no haya quitado a la misma sociedad a la que dice que quiere beneficiar. La realidad es que siempre devuelve menos de lo que quita. Han conseguido trasformar los presupuestos en tonterías, las cuentas en superstición, y el arte de venderlos en pedantería para sostener un país con excesivo déficit y deuda.