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El regreso de los tecnócratas

M.C.Sánchez (SPC) - Agencias
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Feijóo esboza su proyecto para un nuevo PP en el que la experiencia, la calma y la gestión serán los puntales que sustenten su equipo

El líder de la Xunta quiere dejar atrás los vaivenes que algunos atribuyen a la dirección saliente. - Foto: EFE

Con el liderazgo de Alberto Núñez Feijóo cada día más consolidado, tras recibir el apoyo mayoritario de la militancia a su candidatura única a la Presidencia del PP en la votación realizada a principios de esta semana, el foco se sitúa ahora en su inminente proclamación como nuevo líder del partido en el Congreso Extraordinario de Sevilla, y en el rumbo que seguirá la formación a partir de entonces. Una hoja de ruta que, poco a poco, va esbozando el propio presidente de la Xunta y que, como ha señalado, tendrá como prioridad la gestión, asentada sobre un equipo sólido de tecnócratas.

Los populares se han unido en torno a la figura del gallego tras una crisis sin precedentes en Génova y del sucesor de Pablo Casado esperan previsibilidad y una estrategia clara, sin los vaivenes que, en algunos sectores de la formación, atribuyen a la dirección saliente.

Es lo que Feijóo ha prometido a los suyos para llevar al PP de nuevo hasta La Moncloa, desbancando el «desgobierno» que achaca a Pedro Sánchez y sus socios: liderar la oposición hasta las próximas elecciones generales con visión de partido de estado, apostar por la gestión y rebajar los decibelios que, para muchos populares, habían alcanzado unas cotas «impropias».

El primer reto a su liderazgo lo ha marcado, ya antes de tomar el mando, la coalición de Gobierno con Vox en Castilla y León, de la que se ha desvinculado, aunque en un tono muy gallego, sin descartar en un futuro hablar con todas las fuerzas políticas para llegar a pactos.

En su campaña como futuro líder del PP, insiste Feijóo en que la suya será una política seria, tranquila, que no ofrecerá contenido, ironiza, para hacer una serie documental como la de Sánchez, que califica de «reality show».

Para marcar distancias claras con el actual inquilino de La Moncloa, el presidente de la Xunta pone el acento en la trayectoria del PP, que frente a partidos de «moda» que, apunta, no sobreviven a su fundador, «ya tiene canas».

Además, de sí mismo destaca que es el dirigente autonómico «con más años de gobierno de todos los actuales». Cuatro mayorías absolutas y la vista puesta ahora en la Presidencia del Ejecutivo.

Sin duda, su experiencia política es un valor que juega a favor del popular. De hecho, en estos primeros compases como líder de facto del PP, ha logrado que resonase su petición de una rebaja fiscal ante una inflación desbocada, con el partido en pleno concentrando todos sus mensajes en la economía y no en batallas ideológicas.

Sin embargo, Feijóo también ha tenido algún desliz a cuenta de los conceptos de violencia machista y de violencia intrafamiliar, término este último por el que apuesta Vox. Una polémica que luego le ha tocado matizar, al igual que sus alusiones a Sánchez y el autismo, que le llevaron a protagonizar una disculpa pública.

Perfil claro

La apuesta del gallego por la experiencia, la seriedad y la gestión tendrá sin duda reflejo en el equipo que elija para rodearse, del que por el momento todo son incógnitas, al igual que las modificaciones en los grupos parlamentarios o si opta o no por liderar la oposición desde el Senado.

Sí ha mandado, en cambio, pistas del perfil que busca en su entorno: gestores y técnicos. «Los políticos tienen que tener experiencia en gestión (...) No se puede llegar al Gobierno a aprender y no se puede gobernar España sin tener ningún tipo de experiencia, y si se puede, tienes que tener un excelente equipo y una mayoría muy sólida que te arrope. Puedes ser un gran líder político pero la gestión es la cara B de ese single», argumenta.

Además, sobre su posicionamiento ideológico, defiende que el interés general está por encima de la ideología y apuesta por una política «en la que hay ideología de partidos, pero también hay gestores y gestión». Y para despejar cualquier duda en este sentido, alude a su trayectoria, que como suele recordar comenzó en la gestión pública, al frente del Insalud primero -en 1996 bajo el Gobierno de Aznar- y de Correos después.

«El centro no es lo que diga el PSOE que es el centro, el centro ni siquiera es un lugar, es todo aquello que preocupa a los ciudadanos y la política centrada es lo que viene a resolver lo que preocupa a la mayoría de los ciudadanos», proclama Feijóo, abierto a adoptar pactos de estado con los socialistas y otras fuerzas.

Por todos estos elementos, hay dirigentes populares que esperan que el nuevo PP tenga más paralelismos con el primer Gobierno de José María Aznar, el de los años 90, asociado con el crecimiento económico, que con los últimos años de lucha ideológica ante un espacio político dividido en la derecha.

El objetivo es que el partido ofrezca confianza en un contexto con tres crisis: la pandemia, la provocada según el líder de la Xunta por «la falta de política económica» de Sánchez, y la causada por la guerra en Ucrania.

Con todo ello, la senda está marcada y Feijóo analiza ya perfiles. Las quinielas están repletas de nombres, desde el de Fátima Báñez, ahora en la CEOE, hasta el de Esteban González Pons, presidente del Comité Organizador del XX Congreso Nacional, entre muchos otros que comparten largas trayectorias.

El futuro líder del PP tendrá que conjugar además experiencia y un nuevo proyecto capaz de ilusionar a sus votantes, sin olvidar tampoco el respaldo recibido por todos los pesos pesados de su partido.

El equipo final se desconoce. El círculo del gallego coincide al señalar que nadie tiene datos. Dan por hecho el hermetismo y la discreción. Con el tiempo de los tecnócratas han vuelto, dicen en el PP, las épocas del famoso cuaderno azul de Aznar, aquel en el que el expresidente del Gobierno guardaba a buen recaudo el nombre de sus ministros y dirigentes.