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Vladimir V. Laredo

Petisoperías

Vladimir V. Laredo


Vamos, San Pablo

04/05/2022

Dice un aciago dicho que la alegría dura poco en casa del pobre. Y siendo Burgos, como es, en cuestiones deportivas, un pobre que a veces parece clase media y otras incluso se asoma a media alta, y con los antecedentes al respecto, qué quieren que les diga. Escribo esto a pocas horas de que el Hereda San Pablo que tantas alegrías ha dado a socios y simpatizantes haya caído contra un rico, el Barça Basket, división baloncestística de un club todopoderoso como es el Fútbol Club Barcelona.

Quedan tres partidos por delante a cara de perro, en los que se hace imprescindible no acumular ni una sola derrota, y quizá ni así se logre la machada. Las redes sociales, termómetro que sirve tanto para valorar una cosa como su contraria, se dividen entre los que apoyan a su club sin miramientos y los que ponen más de un pero a la gestión de esta temporada. Una suerte de puerta giratoria de entrenadores y jugadores desde aquel ya lejano septiembre han conseguido que, lo que hasta ahora había sido un mar azul calmo, empiece a picar marejada de manera habitual.

Yo no puedo recriminarle nada a esos seguidores, aunque tampoco remaría con ellos. Mientras hay vida hay esperanza, dice otro dicho no tan malhadado como el que ha abierto esta columna. A estas alturas ya de poco sirve lamentarse con los «si se hubiera» o «si no se hubiera», porque no por repetirlo más veces va a cambiar lo sucedido hasta ahora. Se puede culpar a los gestores, a los jugadores, a los entrenadores, a los árbitros, a la Federación o al empedrado. Lo suyo es que la afición consiga hacer, con buenas artes, que los dos partidos en casa sean un infierno para los equipos visitantes, que Unicaja y Fuenlabrada no quieran volver a pisar Burgos y huyan con una derrota contundente, y que la visita a Valencia sea igual de fructífera.

No les voy a engañar, no pinta bien la cosa. No voy a ser ingenuo, se ha puesto la permanencia muy, pero que muy cuesta arriba. Pero dado que estas son las tierras del Cid, del que dicen que ganó batallas en tierras valencianas incluso después de muerto, no sería la primera vez que un burgalés moribundo da una lección de clase, oficio y pundonor. Vamos, San Pablo, que como broma ya ha bastado. 

@VladimirConV