Burgos es la capital que más tarda en pagar a proveedores

J.M.
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El Ministerio de Hacienda detalla que el Ayuntamiento abona sus facturas en un plazo medio de 25 días, el que más de Castilla y León. La normativa establece que las empresas deben cobrar antes de que se cumpla un mes

Dependencias del Ayuntamiento en el número 1 de la Plaza Mayor. - Foto: Ángel Ayala

El Ayuntamiento de Burgos es, de todas las capitales de Castilla y León, el que más tarda en pagar a sus proveedores. Los datos publicados por el Ministerio de Hacienda, relativos al pasado mes de noviembre, muestran que en la ciudad castellana la espera media para cobrar una factura de la Administración municipal se sitúa en los 24,99 días.
La normativa estatal marca la obligación por parte de las administraciones de pagar a sus proveedores en menos de 30 días. Si bien la media de plazo indica que el Ayuntamiento cumple en la mayoría de los casos, por su proximidad a la misma también se deduce que muchas empresas no cobran en tiempo.
En este momento se antoja utópico que el Ayuntamiento de Burgos se pueda situar en cifras como las de Zamora (5,53 días de media), Salamanca (6,78), Valladolid (8,07), Soria (9,41), Ávila (10,10) o Palencia (10,27).
El dato positivo es que un año antes, la misma estadística mostraba que el Ayuntamiento tardaba 26,24 días de media en pagar a sus proveedores y que parece que están lejos aquellos tiempos, como en noviembre de 2014, en los que la cifra se situaba en los 43 días.
De manera periódica, el Pleno del Ayuntamiento de Burgos analiza el estado de la morosidad y ahí el Ejecutivo socialista aprovecha para defender que tras su entrada en el Gobierno municipal han conseguido reducir de 5,5 millones a 500.000 euros el importe de aquellas facturas que acumulaban un retraso a la hora de pagarlas de más de 3 meses. De hecho, algunas de ellas se remontaban al año 2007. Entre ellas, el Consistorio ha saldado con la sociedad municipal Aguas de Burgos una deuda que rondaba los 2,5 millones de euros.
En la oposición, por su parte, buena parte de las críticas han venido dadas por los retrasos en los pagos a los proveedores del Instituto Municipal de Cultura (IMC),  que en noviembre se situaban en los 47,26 días. Aquí, el Ejecutivo ha responsabilizado al PP del bloqueo al que ha sometido a este organismo autónomo, al impedir que su presidenta pudiera dar salida a contratos menores. El tiempo, una vez solucionado este problema, desvelará si la clave era esa o si lo que existe es un problema en la gestión.
INVERSIÓN. En el Ejecutivo municipal y en Cs, su socio presupuestario, existe el convencimiento de que la implantación del expediente digital y de la administración electrónica conseguirá recortar los plazos en el abono de las facturas. En cualquier caso, este proceso de modernización tardará en hacerse realidad ya que las dos formaciones estiman que no estará finalizado hasta el final de la presente legislatura o el inicio del próximo mandado.
La lentitud en este proceso, que ya el PP quiso iniciar el pasado mandato pero que no logró sacar adelante, obedece a que la digitalización de la administración exigirá de una inversión que rondará los 3 millones de euros.