Carla Martín

Plaza Mayor

Carla Martín


Libertad

11/05/2021

La palabra libertad es, seguramente, una de las más bellas de cuantas recoge el diccionario de la lengua española por su significado y muy especialmente por todo lo que es capaz de evocar. La palabra libertad es, para mí, el vuelo de un pájaro, el sonido de las olas, el viento, la lluvia, un grito desgarrado en el aire, un paseo hacia ningún lugar. Libertad es, ahora más que nunca, dejar a un lado la prisa, soñar un poco más bajo y empatizar con los demás. No sentirse cohibido por primar la prudencia y actuar por quien ya no podrá volar.
La palabra libertad es, seguramente, una de las que mayor número de acepciones es capaz de adoptar en un mismo contexto. Una por cada persona que la percibe. Supongo que eso también forma parte de la libertad.
Hay quien siempre ha relacionado la famosa frase Carpe Diem con salir de fiesta, desfasar o follar. Deben ser los mismos que piensan que la libertad es quitarse la mascarilla cuando te viene en gana o salir a celebrar que se ha acabado el estado de alarma.
Libertad es todo lo contrario a lo que ocurre en las UCI, nada tiene que ver con esas imágenes de La Flora atestadas de gente abrazada, besada y muy probablemente contagiada. Libertad no es el humo de un cigarro volando a tu lado ni un botellón en el Castillo a medianoche. Nada tiene que ver esa palabra con insultar, menospreciar o intimidar. Y eso es precisamente lo que, para muchos, la palabra libertad está empezando a significar. Un insulto hacia las 704 familias que, en el último año, han perdido a un ser querido en los hospitales de la provincia y a quienes lucharon a destajo por mantenerles con vida. ¿Qué es exactamente lo que tenemos que celebrar que no puede esperar?



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