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Que fluya libre y a la vista de todos

DB
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El abandono había hecho que este salto de agua creado por el sobrante del agua de riego volviese a estar cubierta de maleza y totalmente taponada

Que fluya libre y a la vista de todos

Una de las cascadas que jalonan el recorrido del sendero GR-14, la ubicada en el kilómetros dos a su paso por territorio arandino (izq.), vuelve a lucir a la vista de todos. Después de que se recuperase hace 15 años, el abandono había hecho que este salto de agua creado por el sobrante del agua de riego volviese a estar cubierta de maleza y totalmente taponada.

«En los últimos tiempos se habían caído además seis o siete árboles y un día decidí coger las herramientas y empezar a limpiarla de abajo a arriba», explica Jose Luis Esteban, miembro del grupo Espeleoduero que, dada su afición al piragüismo, ve el cauce del Duero desde otro punto de vista y cuida que luzca con el mejor aspecto posible.

«Suelo pasear mucho por este sendero y cada semana limpio alguna parte de maleza o de ramas caídas, aunque a veces necesita un trabajo más a fondo como este», reconoce Esteban, que recuerda que el Duero tiene otras dos cascadas que vierten en él sus aguas a su paso por Aranda: Una a la altura del IES Vela Zanetti (drcha.), que solo se puede ver desde el agua del río, y la otra en el kilómetro 5, que es donde acaba el arroyo que llega al río desde Villalba de Duero.