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Una 'guerra' para rebajar tensiones

AARÓN C.C.
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Álvar Ruiz abrió en abril el campo de airsoft CQB-La finca en Trespaderne tras haber pasado varios años como cocinero en la Costa Brava y descubrir allí esta disciplina

Álvar Ruiz abrió su propio campo de airsoft en el mes de abril, tras alquilar una parcela de su abuelo. - Foto: A.C.C.

Muchos pueden verlo como algo ofensivo dado el significado que le otorgan a las armas y a los conflictos bélicos. Otros, como es el caso de Álvar Ruiz y los jugadores que acuden a su campo de juego en Trespaderne, lo perciben como una forma de «salir de la rutina» y disfrutar de una velada diferente a través de la estrategia grupal.

Se trata del airsoft, una actividad lúdica y deportiva de ámbito competitivo o simplemente recreativo basado en la simulación de combates militares. Para su práctica, los jugadores utilizan réplicas de armas previamente homologadas a escala 1:1 con las que lanzan bolas de materiales biodegradables para respetar el entorno natural en el que se desarrolla y no dañar a los compañeros que reciben el proyectil.

Es sólo un juego, sin ninguna vinculación política, religiosa o excluyente. «Queremos que la gente venga a disfrutar y desconecte un poco de lo que hay fuera, por lo que no permitimos que haya conflictos ideológicos», afirma Ruiz, gerente del campo. Ante el recelo que puede generar dicha actividad, invita a todos aquellos escépticos a que acudan y comprueben que no se trata más que de un entretenimiento, pese al armamento y las vestimentas utilizadas. «Podría verse como un teatro o el rodaje de una película de guerra», declara.

Es una actividad alternativa para disfrutar junto a los amigos. Es una actividad alternativa para disfrutar junto a los amigos. - Foto: CQB La Finca

Este joven, natural de Medina de Pomar, tuvo que emigrar a la Costa Brava para trabajar como cocinero. Fue allí donde descubrió una afición a la que ahora dedica todo su tiempo de forma profesional. Los efectos que la pandemia tuvo sobre el sector hostelero hicieron que se quedara sin empleo y decidiera regresar a Las Merindades, donde empezó a construir el campo hace aproximadamente un año, tras alquilar una parcela de su abuelo. 

El terreno ocupa actualmente una superficie de 4.000 metros cuadrados, con la idea de doblar su tamaño en los próximos meses. «Acabamos de abrir y de momento queremos asentarnos con lo que ya tenemos, pero sí que tenemos en mente seguir creciendo en un corto o medio plazo», cuenta. 

Hay varios formatos de campo dentro de esta disciplina: pueden ser abiertos, cerrados y mixtos. En el caso de la finca de Trespaderne, se trata de un recinto del segundo tipo. También diversas modalidades: desde pequeñas escaramuzas mediante minijuegos rápidos y dinámicos (como conquistar la bandera, duelo de equipos o eliminación), hasta grandes recreaciones de las guerras acontecidas a lo largo de la historia, con campamentos en los que se alojan los jugadores para estar preparados ante el posible aviso de las sirenas y las intromisiones del adversario. Todas ellas tienen cabida en Trespaderne.

Pese a que proliferan los campos de airsoft, el de Trespaderne ha sido el primero abierto en la provincia, a la espera de que se inaugure el de Treviño a finales de verano o principios de otoño. Hasta la fecha, ha recibido a jugadores provenientes de municipios de  varias provincias. Para reservar plaza, es preciso contactar con Álvar a través de Facebook (Airsoft CQB la finca) o vía WhatsApp (número disponible en Redes Sociales).

Las partidas cuestan 15 euros por participante, e incluyen un almuerzo y bebidas durante la mañana. Para aquellos que no dispongan de material, en la finca se pueden alquilar por 20 euros más. Muchas de las personas que lo prueban suelen repetir con asiduidad, por lo que terminan adquiriendo sus propias réplicas. Para ello, es necesario registrarlas y obtener los permisos pertinentes para poder transportarlas de un campo a otro de forma legal, al tratarse de armas de cuarta categoría o lúdico-deportivas. 

El airsoft se presenta como un juego accesible para todo el mundo, independientemente de la condición física de cada individuo. Los requisitos necesarios residen en una buena disposición y ganas de pasar una buena jornada. Hay que tener en cuenta que a lo largo de la misma se gana y se pierde gran cantidad de veces, por lo que no conviene fomentar la competitividad ni tampoco tomarse las derrotas como algo personal. Una de las bases principales está en el honor y la honestidad de los propios jugadores.