"Más de 1.500 familias viven de la hostelería en Miranda"

Ó.C.
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La hostelería es uno de los sectores más golpeados por una crisis en la que para ellos todavía hay más incógnitas que certezas. Por eso la sensación que predomina, como confiesa Pepe Rey, es la de incertidumbre ante lo que todavía queda por vivir

"Más de 1.500 familias viven de la hostelería en Miranda"

La hostelería en Miranda había dado un paso al frente antes de la crisis sanitaria. El sector, con 224 bares, estaba más unido que nunca y la asociación de Altamira había iniciado proyectos nuevos como la ruta 09200 y recuperado figuras como las txosnas en las fiestas patronales de septiembre. El escenario era positivo pero con la covid-19 todo ha saltado por los aires. Ahora tocará reinventarse y apretar en el trabajo, como apunta el presidente de la asociación, Pepe Rey, quien subraya que lo peor para ellos está por llegar.

¿Cómo están los ánimos de la hostelería de Miranda todavía en la fase 0?

La verdad es que lo que tenemos en estos momentos es una gran incertidumbre. Está claro que hay ganas de volver pero se han cambiado las normas de los ERTE y eso hace que las terrazas no sean tan beneficiosas, por lo que previsiblemente en la fase 1 abrirá un porcentaje muy pequeño de las que hay. Además viendo lo que se ve en otras ciudades, hay miedo a la multa, porque si te meten 600 euros cuando los números son muy justos sería una estocada. Pero tenemos muchas ganas de volver a dar el servicio.

¿Cuánto tiempo pueden aguantar los bares de la ciudad en esta situación?

Ese es el problema, el tiempo que vamos a poder aguantar. Si seguimos en ERTE hasta el 30 de junio, que es la fecha que se nos dio, se puede mantener porque los gastos los hemos reducido al mínimo. Realmente cuando va a venir el problema será en los seis meses siguientes desde que se pueda abrir porque no va a haber rentabilidad y vamos a estar lastrados con un tanto por ciento de nuestros negocios en los que no vamos a trabajar al 100%. No hay festividades en el horizonte para poder recuperar porque en hostelería nos gusta trabajar el día a día, pero nos vienen muy bien esos repuntes de consumo que este año tiene la pinta que se van a perder. Por estas circunstancias cuando los ingresos sean mínimos y los gastos sigan siendo los mismos va a ser muy difícil mantener la puerta abierta de nuestros negocios.

Respecto al Ayuntamiento, tras unos primeros contactos que no fueron como esperaban se ha llegado a un acuerdo, ¿eso demuestra las ganas de sacar esto adelante?

Está claro que tenemos que ir de la mano. Con el Ayuntamiento tenemos una relación cordial y están intentando darnos todo lo posible, pero sí que es cierto que necesitamos más de la Junta de Castilla y León. Todo lo que está dando es ínfimo y solo llega a una parte muy pequeña. Las últimas ayudas que sacaron eran para restaurantes de menos de cinco empleados y de ese tipo hay muy poquitos. A nivel provincial se está trabajando con la federación de empresas de hostelería pero nos sentimos fuera de la mano de la Junta. Las ayudas que estamos teniendo se quedan en muy buenas intenciones, muy buenas palabras pero a la hora de la verdad no llegan. Es un poquito frustrante sobre todo cuando vamos a abrir sin la certeza de mantenernos. La mayor preocupación es volver, pero también lo es el cómo voy a hacerlo y cuánto voy a durar.

Por mucho que exista la voluntad de la gente de salir y volver a los bares, el escenario es que van a trabajar con limitaciones durante un tiempo...

Vamos a estar mucho tiempo y es difícil mantener todo el músculo empresarial con esas condiciones y eso repercutirá en los puestos de trabajo. Se van a hacer muchos esfuerzos pero va a ser muy, muy duro para todos.

¿Los puestos de trabajo de la hostelería se valoran?

En Miranda hay más de 1.500 familias que dependen directamente de la hostelería. En cuanto a la valoración poco a poco se nota algo más. Antes parecía que el que trabajaba en un bar era porque no valía para otra cosa y ahora es cierto que se ha revertido algo esta percepción. En Miranda será uno de los sectores con un mayor número de trabajadores. Pero en estos momentos el futuro de las más de 1.500 familias que viven de la hostelería en Miranda está en el aire porque hay muchos autónomos. Además hay que sumar los trabajos indirectos de servicios que también dependen en parte de la hostelería, como los panaderos, alimentación, distribuciones...

El Ayuntamiento aprueba hoy en el Pleno el cambio de festivo local de San Juan del Monte para pasarlo al 31 de agosto, ¿qué supondría para la hostelería celebrar las fiestas?

San Juan del Monte es uno de los puntos fuertes de la hostelería de centro. Hemos perdido una baza importante pero yo como mirandés no veo las fiestas fuera de las fechas. Podemos intentar hacer algo el 31 de agosto pero nunca celebraremos San Juan del Monte, sería desvirtuar las fiestas y quitar ganas a las de 2021. En cualquier caso el cambio de fecha es positivo porque un festivo que íbamos a perder el 1 de junio, lo vamos a ganar el 31 de agosto. Tenemos que ver qué podemos hacer ese día. Para eso la hostelería y el comercio vamos a ver qué podemos organizar juntos para que la gente no se marche a la playa. Esa es nuestra idea.

¿Qué escenario se plantean para las fiestas patronales de septiembre?

La verdad es que las noticias no son nada halagüeñas por el problema de las aglomeraciones. En Álava ya hablan de que los eventos para 250 personas van a tener que mantener mucha distancias de seguridad y además estar sentados. Para eso es mejor no hacer nada. Es duro pero las fiestas de Altamira son de calle, ¡cómo vas a evitar que la gente se junte!

Por ejemplo una de las apuestas de la hostelería, han sido las txosnas...

En estos momentos eso es impensable. No lo vemos y ojalá cambie la perspectiva pero este año me da que nos vamos a perder también las fiestas de septiembre. Es muy duro para la hostelería porque como he dicho vivimos de esos repuntes en los que sale la gente y que son la manera de hacerla viable.

¿Les va a tocar reinventarse?

Sin duda. Eso no es de ahora. El que se sentaba tras la barra a esperar a que le entraran los clientes hace años lo tenía bastante mal pero ahora... En Miranda hemos sabido reinventarnos.

Para ello, ¿ha sido importante el impulso en la asociación?

No lo sé, pero de la asociación Altamira, al margen de los eventos que organizamos, de lo que más orgulloso estoy es de la unión que tenemos ahora mismo, que hacía muchos años que no existía, queremos ir todos de la mano. Con esta crisis tenemos un chat abierto en el que estamos 124, y son muchos. Además hasta que no pase la crisis hemos dejado de lado las cuotas y queremos ayudar a todos los bares a que se puedan acercar para resolver las dudas. Para eso tenemos un acuerdo con FAE y también la Cámara de Comercio nos ha brindado su ayuda. A nivel local, en lo más cercano, sientes el apoyo y está claro que en lo que se refiere al Ayuntamiento han dado un paso muy importante con las terrazas.