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Novatadas: el maltrato como diversión

R. PÉREZ BARREDO
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Con la coartada de la tradición, miles de estudiantes son objeto de novatadas cada curso. Pero ni juego, ni broma: pura vejación. Sobre ello versa 'Las novatadas. El maltrato como diversión', obra coordinada por Ignacio Fernández de Mata

Novatadas en el campus de la UBU. - Foto: Patricia González

Bajo el paraguas de la tradición no cabe todo. Pero ahí siguen resguardándose las novatadas a las que son sometidos miles de estudiantes en cada arranque de curso. Pero Mucho ojo: no son bromas, ni juegos. Es pura vejación, puro maltrato. El antropólogo burgalés Ignacio Fernández de Mata es el coordinador de una obra que arroja luz sobre este fenómeno que se sustenta en la humillación y el abuso de poder. Las novatadas. El maltrato como diversión recoge las voces autorizadas de quienes desde distintos ámbitos profesionales o académicos vienen trabajando sobre esta triste realidad o en campos relacionados con el fenómeno y sus implicaciones. El valor de los textos reside en la definitiva pericia de sus autores, en su conocimiento profesional de los temas tratados, y en la multidisciplinariedad que se alcanza: desde la psicología, la antropología social, la sociología, el derecho, los estudios culturales, conflictos psicológicos -personales y sociales-, de género etc. partiendo de la realidad española, pero también con perspectiva internacional. "En definitiva, es un libro rico, plural, diverso, con aproximaciones al fenómeno de las novatadas desde distintas disciplinas que entendíamos necesario para contribuir al debate, a despertar conciencias y promover una reflexión alejada de tópicos. También, ojalá, para desterrar abusos y maltratos. Las novatadas, dígalo quien lo diga, no son una broma", escribe Fernández de Mata en el texto introductorio de la publicación, que ha sido editada por AulaMagna.

1-Ni rito ni tradición / El maltrato estudiantil y sus sustratos culturales

El antropólogo burgalés Ignacio Fernández de Mata, a la sazón coordinador del libro, firma en éste dos estudios. El primero lleva por título ‘Ni rito ni tradición’. "Las novatadas normalizan el que una persona pueda humillar, insultar y manipular a otra con impunidad. Refuerzan estereotipos de mando y explotación, de inequidad, de clasismo, de machismo, de cosificación sexual. Percibir todo esto como algo divertido, como bromas en vez de agravios, incide en una naturalización perversa de formas de violencia que en parte es simbólica, pero también física", escribe el también decano de Humanidades de la Universidad de Burgos. "El presupuesto de partida es: como eres, no vales; para integrarte y ser aceptado has de ser transformado a través de la humillación, la vejación, el envilecimiento (...) La pertenencia al grupo debe ser más importante para ti que tu propia integridad, personalidad, seguridad e individualidad", apunta. "El mensaje de que solo quien acepta el maltrato, se integra, es sumamente perverso. En realidad, atenta contra al esencia misma de lo que es la Universidad: un ámbito de conocimiento y desarrollo personal, de promoción del sujeto y sus capacidades individuales".

En el segundo capítulo que firma Fernández de Mata -‘El maltrato estudiantil y sus sustratos culturales’ (un novedoso estudio histórico cultural que incorpora fuentes literarias, etnográficas e históricas de las novatadas y otras formas de violencia social)-, escribe: "Las primeras evidencias escritas de las novatadas para el ámbito universitario tardomedieval y renacentista coinciden con la construcción de una identidad gremial y singularidad del ser universitario. El novato aparece como un gran otro cultural a través de su completa deshumanización, convertido en un híbrido humano-bestia, en un pseudoanimal -o rústico brutalizado-.".

"Uno de los elementos más turbadores de las novatadas desde su origen es que nos exponen ante un reflejo indeseado de la condición humana: el disfrute del mal. Y, como han señalado numerosos estudios psicológicos, esta es una condición muy frecuente socialmente. El concepto de sadismo cotidiano es aplicable a gente común que siente placer al causar daño a otros. El grado del daño puede ser mayúsculo o menor, y se practica con naturalidad en situaciones de la vida corriente (...) "Las vejaciones universitarias históricas supusieron un conjunto de elementos complejo y heterogéneo, pero siempre degradante y humillante. Su análisis y constatación de lo extendido de su práctica no han de tomarse como legitimación acudiendo a la manida tradición. Fueron, son, antes que nada, maltrato".

2-Abusos y traumas: la experiencia de las novatadas

Loreto González-Dopeso López, psicóloga y presidenta de la asociación Nomasnovatadas.org, que da apoyo a estudiantes y familias que se ven angustiadas por culpa de este fenómeno, es la encargada de analizar los abusos y los traumas que acarrean las novatadas. Además de enumerar una larga y ominosa lista de ejemplos, recoge varios testimonios reales de víctimas y es clara en su exposición: una novatada nunca es una broma. "Las bromas y las novatadas difieren en intención, estructura y consecuencias. Las bromas son puntuales, las novatadas pueden durar un mes o más. En las bromas hay empatía, en las novatadas no. En las novatadas hay siempre una asimetría de rango (...) En las bromas no hay imposiciones, coacciones, ni prohibiciones, en novatadas, sí. Una broma puedes pararla; parar una novatada, normalmente, tiene represalias", escribe la autora.

Asimismo, deja claro que tampoco son un juego: "Los juegos dejan de serlo cuando existe esa base que caracteriza las novatas, una relación con estructura de dominio-sumisión ejercida desde un poder ilegítimo que asiente las relaciones en unos cimientos y una dinámica que deberían ser inaceptables. Lo que cuestionamos, además de los actos, es un tipo de relación". Para González-Dopeso López "además de todo ello sufrimiento individual y familiar que producen a muchas personas (los familiares de las víctimas, especialmente los padres que se dirigen a nosotros viven con indignación, desconcierto, rabia, incredulidad impotencia -sus hijos suelen pedirles que no hagan nada, puesto que no quieren ser los ‘raros-) las novatadas afectan al juicio socio-moral de los jóvenes con el consiguiente perjuicio social; es decir, lo que pasa en novatadas trasciende el ámbito de las novatadas, incluso al universitario. Se trivializa el mal, se normaliza la violencia (...) Los expertos en violencia nos hablan de mecanismos de desconexión moral, dinámicas del conflicto violento por medio de los cuales se deshumaniza al otro (no es fulanito, es un novato), se culpa a la víctima ("si hubiera hecho la novatada bien, no...") y se resta responsabilidad el grupo que comete los actos ("se ha hecho siempre así", "nuestras novatadas no son las peores").

Desde el colectivo Nomasnovatadas.org llevan años sensibilizando y brindando apoyo a las víctimas a partir de tres vías: informar, formar y proteger. "Las medidas de integración han de proponerse y organizarse siempre desde el marco ético de los valores universitarios y de la sociedad en general, y, por supuesto, desde el Estado de Derecho y desde la igualdad real, lo que supondrá eliminar rangos y privilegios que favorecen el empoderamiento de los universitarios con antigüedad para realizar actividades que no son, ni mucho menos, integradoras. Plantear la integración desde la plataforma de violencia es una contradicción".

3-Novatadas: una perspectiva psicológica

Ana Aizpún Marcitllach, psicoterapeuta y profesora de la Universidad Pontificia de Comillas es una de las pioneras en el tratamiento psicológico y el acercamiento académico a las novatadas. "El principal argumento que se usa en defensa de las novatadas tiene que ver con su carácter ritual de iniciación. Por una parte, algunos autores subrayan la importancia que tiene para el grupo que exista algún tipo de proceso mediante el cual el recién llegado es introducido al grupo. Esta circunstancia ayuda a comprender por qué cuesta tanto cambiar la forma en que durante décadas se ha cumplido esta función (...) se siguen atribuyendo a las novatadas unos supuestos efectos beneficiosos importantes. Sin embargo, la investigación que se ha llevado a cabo con respecto a este tema llega a conclusiones contrarias. De manera habitual, las víctimas sufren secuelas emocionales, incremento de su inseguridad personal y agresividad contenida", describe crudamente en su análisis.

Ana Aizpún señala lo difícil de entender que haya víctimas que defiendan estos rituales, que protejan a los agresores y que posteriormente repitan esas conductas de humillaciones, vejaciones y amenazas. "Si realmente son maltrato y son tan nocivas para todos sus protagonistas como parecen apuntar los estudios ¿por qué se mantienen en el tiempo? ¿Por qué son tan poco eficaces las medidas coercitivas que se vienen poniendo en práctica?"., pregunta. Y se responde: "El momento evolutivo psicosocial de sus protagonistas de sus protagonistas parece tener un peso importante. Una de las principales cuestiones que debemos tener en cuenta es que este tipo de maltrato se produce en chicos y chicas jóvenes, que recién empiezan su etapa adulta. Se trata por tanto de un momento de desarrollo madurativo muy concreto diferente a etapas anteriores como la infancia o la adolescencia temprana, y posteriores como la edad adulta. Es característico de esta horquilla de edad que las diferencias en la madurez psíquica y emocional de sus integrantes sean especialmente marcadas. Así, un chico o chica de 17, 18 o 19 años varía mucho en nivel de desarrollo madurativo, en su capacidad para analizar la realidad y responder conforme a esta, en su capacidad para identificar y gestionar sus estados emocionales, para establecer límites, para tolerar la frustración o manejarse en las relaciones sociales".

Y continúa: "Hablamos por lo general de un momento vital en el que la aceptación social es una fuente de seguridad tan importante o más que el autocuidado o la seguridad física. Además, se producen en esta época cambios en la percepción de uno mismo como ente dependiente de otros (los padres, los profesores) y comienza a desarrollarse con mayor fuerza el deseo de la independencia de las normas recibidas establecidas por otros previamente. Se trata por tanto de una etapa de transición en la que existe aún mucha necesidad de contención y límites en la que unos irán algo por delante y otros tendrán aún que comenzar a estructurar su personalidad adulta con la ayuda de un contexto que los proteja mientras lo hacen.

4-El binomio novatadas-colegios mayores. Responsabilidades, complicidades y compromisos

Javier Mérida Arjona, jurista de formación, aporta en el libro el valioso punto de vista de quien como director está al frente de un colegio mayor, en su caso del Nuestra Señora de Guadalupe, de la Universidad Pontificia de Salamanca. Realiza una mirada histórica y comparativa sobre estos centros, jurídica para la normativa sancionadora y como gestor colegial sobre cómo confrontar el problema de las novatadas. Así, Mérida Arjona realiza varias propuestas que, en su opinión, deberían ser consideradas para aniquilar las novatadas. Entre ellas, la derogación del Reglamento de Disciplina Académica de 1954. "Es necesario crear un nuevo paraguas legal para nuestro sistema universitario, que genere protección para nuestras instituciones en el desarrollo de sus funciones, así como que cumpla con las exigencias de un tiempo nuevo, con realidades diferentes a las de décadas atrás".

Sugiere, asimismo, que las propias universidades "deben dotarse de un procedimiento sancionador propio, que aparte solución a los diferentes escenarios posibles, y en el que se garanticen la legalidad, la presunción de inocencia, la imparcialidad, la tipicidad, la igualdad y la irretroactividad. Todo ello integrando a los colegios mayores de titularidad propia o adscritos, reconociendo así un espacio universitario con especiales connotaciones".

Apuesta también por que las universidades marquen "procedimientos de actuación institucionalizados, que desplieguen un amplio protocolo de coordinación universitaria ante hechos que vulneren derechos. Ello va más allá del contexto sancionador que acabamos de citar, que alude a la instrucción y a la respuesta ante conductas que vulneran gravemente la convivencia, buscando la protección de la víctima, poniendo todas las herramientas a su alcance, desde el mismo momento en el que se produzcan los hechos". Javier Mérida considera que se debe consolidar "lo que se ha venido conociendo como espacios libres de novatadas. Colegios mayores que aprueban la erradicación de las mismas y supervisan la consecución de esos acuerdos" y no abandonar las campañas de concienciación y sensibilización "como una herramienta más en la estrategia de lucha contra las novatadas, aunque por sí mismas son insuficientes".

Por último, propone reforzar las estructuras colegiales, "que la cultura organizativa y las pautas de funcionamiento estén al servicio de conformar ciudadanos formados, sí, pero libres, responsables, consecuentes y con espíritu crítico. Cuanto más definida esté la misión de la institución, así como la identidad organizativa para lograrla, mayores serán los réditos. A ello debemos añadir la necesidad de reescribirlas tradiciones de acogida, generando costumbres arraigadas y sólidas, con un fuerte poso de cohesión grupal, a lo que algunos autores incorporan la necesidad de identificar líderes de especial comportamiento moral como referencia para el resto" y "formación y concienciación a los responsables académicos de estos centros, también a los decanos y directores, saber apoyar y guiar se convierte en esencial", subraya el director del colegio mayor salmantino de Nuestra Señora de Guadalupe.

5-El bullying en el contexto universitario y escolar

Carolina Hamodi, profesora de Sociología de la Universidad de Valladolid, y Yara de Benito Brunet, profesora del CEIP Virgen del Carmen de Punta Umbría (Huelva) presentan un trabajo conjunto sobre el acoso escolar con especial atención a las etapas de educación obligatoria; su texto analiza diferentes estrategias diseñadas para la resolución y la prevención de un problema poco tratado en la etapa universitaria. Las autoras, que dejan claro que bullying y novatadas son cosas distintas, analizan el primer fenómeno en el contexto universitario, sobre lo que existe poco literatura, hecho que achacan a que existe la creencia de que son fenómenos exclusivos de los niveles educativos precedentes.

Sin embargo, defienden que existen investigaciones que lo desmienten y advierten de que estas prácticas existen también presencial y mediáticamente en el escenario universitario. Sin embargo, pese a ser un fenómeno existente (la mayor parte de los casos relacionados con la orientación sexual y la apariencia del cuerpo), las universidades -denuncian las autoras- no cuentan con programas para prevenir, detectar y actuar ante estos casos.

Asimismo, Hamodi y Del Benito citan estudios en el que se recogen "cifras inquietantes sobre la existencia de este fenómeno en la educación terciaria". Con todo, defienden la necesidad de un mayor número de estudios que muestren de forma estadísticamente significativa la existencia o prevalencia de bullying y el impacto cuantitativo que tienen los programas de prevención en las primeras etapas educativas. Y, por otro lado, hace falta trabajar más en las universidades la prevención de este fenómeno y visibilizar la experiencias llevadas a cabo".

En este sentido, y en relación a las estrategias y modelos, las autoras de este estudio concluyen que la prevención debe comprender además del trabajo a nivel grupo-clase, otros dos ámbitos que muchas veces no se tienen en cuenta: el propio centro y la comunidad educativa. Son estas experiencias las que muestran evidencias científicas más sólidas sobre el impacto positivo de las estrategias y modelos de prevención de bullying. Y muestran el impacto positivo en muchas ocasiones mediante las evaluaciones que miden la situación de los niños y niñas antes y después del programa contra el acoso escolar (y a veces se aplica tanto al grupo experimental como al grupo de control para obtener los resultados más precisos posibles). Además de que el trabajo con toda la comunidad siempre es más potente, no podemos olvidar que en la aplicación de técnicas en el grupo-clase podemos encontrarnos ciertos límites, pues al ser utilizadas dentro de un grupo de alumnos reducido (y no entre todo el alumnado de un centro) pueden obviarse o pasarse por alto situaciones de bullying que se den entre implicados de diferentes grupos-clases. Es una evidencia por tanto que la prevención tiene más eficacia cuantos más agentes implicados haya. Esto es de aplicación para combatir el bullying pero también para abordar otros problemas como por ejemplo las novatadas".

6-Eran buenos chicos: fraternidades y manadas en los campus estadounidenses

La profesora de Filología Inglesa de la Universidad de Oviedo Marta Fernández Morales -experta en análisis de género dentro de la corriente de los estudios culturales- aborda en su estudio las fraternidades americanas, la terrible naturalización de la cultura de la violación en las universidades, más el contradiscurso de quienes luchan contra esta aberración. Como bien explica el profesor Fernández de Mata en el prólogo del libro, "aunque pueda parecer lejano, lamentablemente hay muchos elementos que nos resultan familiares en el contextos sociocultural de España". En el año 2019 se hizo público un estudio que denunciaba que una de cada cuatro estudiantes de campus estadounidenses era víctima de un ataque sexual durante sus años en la facultad, y que en el 70 por ciento de los casos no se presentaban denuncias ante autoridades universitarias o judiciales. Escribe Fernández Morales: "La prevalencia de la violación en el contexto universitario está en línea con una de las características de este crimen que el movimiento feminista ha venido destacando desde los años setenta: que no es algo que suceda únicamente, como algunos sugieren de forma interesada, a mujeres solas que se ponen en riesgo irresponsablemente, adentrándose en espacios peligrosos para ellas donde las ataca de repente un desconocido. En la mayor parte de los casos, las agresiones sexuales en el marco que nos ocupa se dan entre personas o grupos que se conocían previamente, e incluso dentro de parejas más o menos estables. De ahí que en muchas ocasiones tanto víctimas como perpetradores y su entorno duden a la hora de conceptualizar el hecho o lo sitúen en el confuso ámbito de la gray rape, cuando en realidad es una agresión, aunque haya habido citas románticas o encuentros previos".

Los campus yanquis se han convertido en escenario de "demostraciones de vigor heterosexual, de consumo de sustancias tóxicas y de búsqueda de la popularidad (...) y en internet", y es en ese marco en el que, según Fernández Morales, "la cultura de la violación encuentra un suelo fértil para seguir echando raíces. Aunque varios estados las han prohibido por ley después de ciertos sucesos desgraciados -algunos con resultado de muerte- la mayoría de las universidades estadounidenses tienen entre sus hábitos de entrada a fraternidades y sororidades novatadas de tipo diverso. Algunas pasan por actividades de supervivencia en la naturaleza, otras se acercan peligrosamente a los trabajos forzados, y un número muy importante tiene contenido sexual. Todas, además, se realizan a lo largo de varios días o semanas en el arranque de cada curso, cuando las fraternidades y sororidades están reclutando nuevos miembros. Las supuestas bromas a estudiantes que acaban de llegar, aderezadas con un pensamiento rancio y elitista que se resiste a desaparecer, se convierten no pocas veces en abusos e incluso violaciones", subraya.

Las redes sociales ponen en evidencia estas prácticas: vídeos que se hacen virales de jóvenes emborrachadas, sexualizadas, posando o bailando para los ‘hermanos’... "La cultura de la violación apoyada en las tradiciones machistas de las fraternidades y regada con la complicidad de las sororidades que han asumido los patrones del grupo dominante (...) deja sus huellas más traumáticas sobre los cuerpos femeninos violentados. Sin embargo, su ideología se hace presente de formas menos coercitivas que se disfrazan de costumbre o diversión, como ocurre con las novatadas".

Respecto de las fraternidades universitarias, señala la autora: "En las entrañas de estos colectivos masculinos con rituales secretos y juramentos que se supone duran toda la vida, ideas como el racismo, el sexismo y el clasismo continúan casi tan vivas como en el siglo XIX"; y apunta: "cuando un alumno toma de la decisión de unirse a una fraternidad, lo primero que debe hacer es renunciar a su individualidad para asumir la identidad grupal (...) Si bien existen algunas que son inclusivas por principio, la homogeneidad en identidad racial y de género, estatus social e incluso apariencia física es lo más habitual (...) Dentro de las fraternidades que aún se guían por un ideario sexista encontramos la figura del hermano de hoy día, criado en un periodo de crisis de la virilidad y sometido a una educación sexual imperfecta que frecuentemente se complementa con el visionado de pornografía en internet; algo que condiciona sus relaciones interpersonales. Ese individuo, en cuya naturaleza no tienen por qué estas programadas la toxicidad o la violencia, se ve legitimado para violar por el grupo cuando este se convierte en manada. Dentro de ella se da una dinámica de vigilancia y comparación mutuas (a ver quién es más hombre) que promueve -o cuando menos tolera- la cultura de la violación y que, en los casos más extremos, se traduce en escenas de sexo forzado como espectáculo (...) El paso de la novatada de corte sexual al abuso y el salto de la fiesta con alcohol a la violación se han dado en demasiadas ocasiones como para que la ‘tradición’ de las fraternidades no sea puesta en cuestión (...)".

Algunos ejemplos

-Los nuevos tienen que ponerse de asiento, a cuatro patas, para uso de los ‘veteranos’.

-Tiran al suelo y por los pasillos (a veces, por la ventana) absolutamente todo lo que los estudiantes nuevos tienen en la habitación y embadurnan las paredes del cuarto de baño con su pasta de dientes, cremas o geles.

-Rocían a los jóvenes con espray de todo de tipo, y sus habitaciones con el contenido del extintor de incendios.

-En ocasiones, son encerrados y abandonados toda la noche, habiéndolos emborrachado previamente, en el maletero de un coche.Despiertan con resaca, desorientados y, a veces, con ataques de pánico.

-Los atan a una silla y les arrojan pintura de color.

-Son obligados a ir vestidos de forma ridícula.

-Enseñan al nuevo colegial un preservativo con yogur en su interior. Al joven, a veces, le atan las manos y le obligan a tragar el contenido (desconocido para él) del preservativo.

-Organizan subastas de novatos en las que suelen pujar para que se vayan quitando prendas de ropa.

-Las chicas tienen que simular la felación a un plátano colocado en la bragueta de los chicos nuevos.

-Les cuelgan carteles con textos humillantes.